DESARROLLO LOCAL La esperanza se transforma en realidad

DESARROLLO LOCAL La esperanza se transforma en realidad
En dos años, la provincia logró que los productores minifundistas se pongan de pie y transformen la esperanza de crecimiento en una realidad concreta, ampliando además, su rentabilidad y la superficie cultivada. El futuro para su familia crece y se vislumbran oportunidades. Las posibilidades están, y ven la luz, con compromiso y acción, dos cualidades del Estado provincial para concretar un viejo anhelo de los productores.
El programa de Fortalecimiento del Minifundio Riojano tuvo su génesis en la firme intención del gobierno provincial de acompañar al productor y ayudarlo en el marco de los programas hortícolas que hay en la provincia, colaborando fuertemente en la comercialización de sus productos.

En este punto, el Estado ocupó un rol muy activo para adquirir la producción y mejorar las expectativas de rentabilidad de los productores. Avanza además, la siembra de más superficies de tierra que anteriormente estaban inutilizadas.

La Secretaría de Desarrollo Local tuvo a su cargo un extenso relevamiento para detectar y avanzar en una pormenorizada investigación estadística de cada uno de los productores, finca por finca, para conocer cuál es la realidad que ellos viven.

Cada minifundista poseía una producción pequeña, descapitalizada y en algunos casos, abandonada, por ello el Estado comenzó a accionar para revertir esa situación.

Además del relevamiento, se le entregó a cada productor maderas y alambres para apuntalar los cuadros de las vides y mejorar paulatinamente su producción. Del mismo modo se realizó la entrega de plantines de vides de dos variedades a numerosos productores de la provincia.

Lo que se busca, es que cada productor se inserte en las cadenas vitivinícolas con variedades que se puedan comercializar en la zona y que tengan un sentido de unificación en cuanto al varietal para apuntalar la comercialización y la calidad de la producción.

Diversificar variedades significa, en un contexto provincial, un avance estratégico para abordar, en el caso del Torrontés Riojano, una optimización de la producción concentrando las bondades de la tierra riojana. Al avanzar en una mayor cantidad de minifundistas de la misma variedad, permite que los volúmenes de producción sean importantes e ingresen en la logística de comercialización que el Gobierno Provincial propone y la inserción en la distribución de las empresas privadas.

Sin duda que esta estrategia de promoción, a la par del fortalecimiento del sector hortícola, como lo es el ejemplo del Operativo Tomate, demuestra una clara política de Estado dedicada a las producciones tradicionales.

La planificación del minifundio busca que todos productores cultiven variedades similares, permiten la unificación y proyecten en la provincia mejores intercambios entre los productores minifundistas y los medianos productores. En el caso del Operativo Tomate, por ejemplo, permite que entre todos los productores minifundistas se generen más de 15 millones de kilos aportados a la cadena de valor.

La política es fortalecer al pequeño productor con recursos, elementos y herramientas para optimizar su producción, canalizar la cosecha -en un mismo sentido de variedad- y proyectar su comercialización o industrialización.

El programa se comenzó a ejecutar a comienzos de 2008 y hasta el momento entregó más de 442 mil plantines de vid a los productores. Las variedades en su mayoría son uva Torrontés y lo que se busca es contribuir a maximizar los niveles de inversión y productividad en la cadena vitivinícola provincial, con el propósito de mejorar su competitividad, fortaleciendo el volumen de negocios.

Ingresan en la categoría minifundista el espectro de trabajadores que producen hasta 50 mil kilos. Son alrededor de 700 en La Rioja y el 68 % del total de productores en la provincia. La idea, como política de Estado, es que en no más de tres años, los minifundistas puedan tener su pequeña explotación a un ciento por ciento de eficiencia

Algunos de los departamentos beneficiados con la entrega de plantines fueron Chilecito, Felipe Varela, Famatina, General Lamadrid, Vinchina, Castro Barros, Ángel Vicente Peñaloza y Capital.

Otros de los ejes del plan de fortalecimiento al minifundista fue la recuperación y la ejecución de las labores culturales, en lo referido poda y atado de los viñedos, con vistas a garantizar calidad y cantidad de las próximas cosechas.

El plan permite escuchar la voz de todos los productores, quienes solicitan al gobierno poder contar con los recursos financieros para poder realizar las labores culturales. Se incluyen como modalidades de mejora las labores culturales de poda y el atado, siendo estas unas de las tareas más costosas que tiene el viñedo.

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