El desarrollo irregular de la economía está comenzando a impactar en las obras públicas.

Sabido es que uno de los pilares fundamentales de la reactivación económica nacional es la obra pública porque motoriza decenas de sub-industrias.
No es casualidad entonces que ante un panorama de recesión como el que vivió el país en el 2008, la Presidente Cristina Fernández haya tomado la decisión de lanzar el "Plan más ambicioso del que se tenga memoria" que incluyó la inyección de $111.000 millones para los próximos años.

En concordancia con el mega plan, una semana atrás la provincia de Formosa firmó en Buenos un acuerdo para construir 4.000 nuevas viviendas en el mediano plazo.

Estos anuncios que contribuyen a menguar uno de los mayores problemas crónicos de la provincia chocan, sin embargo, con la decisión de varias empresas privadas de reducir la intensidad de los trabajos en escuelas y caminos, fundamentalmente, que tienen un plazo mediano de ejecución.

A la hora de justificar la decisión empresarial, los gerentes aducen off de record un retraso cada vez más profundo en los pagos de su principal proveedor, que es el Estado provincial.

Movilización

Dentro de esa lógica comercial, se toma la decisión de movilizar un grupo importante de trabajadores a otras obras de menor envergadura pero que les significa un ingreso seguro por tratarse, generalmente, de contratos entre privados.

La consecuencia inmediata de esta situación es que se abandonan a la suerte todos los trabajos realizados hasta el momento para retomarla algún tiempo después, con el consiguiente deterioro de lo trabajado e invertido, que generalmente es plata pública. Ejemplo de esto abundan por doquier en la ciudad y la provincia. Sin ir más lejos, la Avenida de las Américas durante el año pasado osciló entre trabajos a ritmo permanente e interrupciones por meses, con la triste foto de alguna máquina parada sobre el asalto a medio construir.

Incidencias sobre la fuente laboral de miles de obreros

Esta situación de marchas y contramarchas incide directamente sobre la fuente laboral de más de ocho mil obreros en la provincia, por lo que cada anuncio despierta interés en una masa importante de trabajadores. Entonces no es casualidad que después de cada novedad salgan las especulaciones sobre la cantidad de puestos laborales, con los consiguientes efectos y contra-efectos que esto produce.

Tanto es así que un anuncio el año pasado de magnitud similar a este último provocó una sensación de euforia entre los gremialistas que se vieron truncadas con los posteriores vaivenes de la economía nacional y provincial.

Ante las dificultades que pregonan los economistas sobre el contexto nacional, el desafío es cumplir las metas propuestas.

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