Desapariciones de campaña

Llamado a la solidaridad. A los simples efectos informativos se necesita conocer el paradero de algunos políticos que, justo en el momento en que se discute de política, han decidido desaparecer de escena.

Hay algunas desapariciones más comprensibles e incluso obvias. Pero hay otras más insólitas y llamativas.

Se entiende, por ejemplo, la desaparición de Mario Negri. Omnipresente en la política de Córdoba desde 1983, luchador sin descanso por su partido desde distintos cargos en distintos gobiernos y también desde diversas trincheras, ahora optó por el mutis por una razón entendible. El impulsó un acuerdo con Luis Juez y no logró consenso suficiente en el partido que preside. De tal modo que, efectivamente, no era la persona más indicada para respaldar a sus candidatos en el enfrentamiento electoral contra el ex intendente de Córdoba, con quien él quiso asociarse.

El silencio de José Manuel de la Sota tiene otras características. El comparte la posición antikirchnerista del PJ cordobés y seguramente votará por esta opción. Pero se ha mantenido a suficiente distancia de la campaña electoral. Es que, en caso de un traspié electoral del PJ (algo que no es imposible, claro está), su participación lo hubiera puesto en un lugar de derrota que le cerraría varias puertas hacia su futuro político.

Distinto es el caso de algunos candidatos, que también han desaparecido. Se trata de situaciones menos comprensibles.

Gumersindo Alonso ha hecho campaña con bajísimo perfil. Eligió no presentarse en el debate porque su jefe político lo veía muy vulnerable. Es que en el pasado reciente, Alonso ha sido un ferviente kirchnerista y, antes de eso, menemista. Y esto es algo de lo que el partido que integra quiere distanciarse.

Lo de Nacha Guevara es un caso de Guinness. Su candidatura fue anunciada con bombos y platillos. Dijo un breve discurso en un acto de presentación de los candidatos por la provincia de Buenos Aires y luego se recluyó en su camerino, preparándose para la asunción como diputada. Incluso desapareció su doble en Gran Cuñado. ¿Cuál habrá sido el motivo de su ausencia? ¿Acaso temían que sus palabras salieran disparadas para cualquier lado y, de ese modo, la lista que la acoge se viera perjudicada? Si fue integrada para prestigiar a la grilla, ¿por qué ocultarla? Es un caso verdaderamente insólito e incomprensible.

Sin ser candidato a nada, también se destaca la ausencia de Luis D’Elía. Es un hombre de la política y un kirchnerista ferviente. Aquí se entiende más su apartamiento de la escena electoral. Es que D’Elía es una persona que causa inmediato rechazo en amplísimas capas de la población electoral y su presencia irrita a la vez que resta votos a paladas. Sin duda es muy sabio por parte de Kirchner apartarlo y enviarlo a su casa hasta el 28. Aunque todo el mundo sabe su ubicación política, sabe por quién vota y sabe dónde estará parado después de los comicios.

Entre otras desapariciones menores hay algunas que se verifican en afiches. Por ejemplo: ningún afiche de campaña incluye a Cristina o Néstor Kirchner. Claro que no son candidatos en Córdoba pero son fuertes referentes de algunos candidatos cordobeses. Quizá esos candidatos no quieran utilizar en sus afiches estos importantes vínculos políticos para no confundir al electorado local. Bien podrían presentarse en su publicidad como "los candidatos de Néstor y Cristina en Córdoba" pero no lo hacen. Quizá por timidez o porque no quieren que, cuando se cuenten los votos, su copioso caudal electoral pueda ser adjudicado a políticos extra provinciales y no a la fuerza local.

Si quisiéramos posar de sabios, agregaríamos a la lista de desaparecidos también a la cordura, la verdad y la mesura. Pero el ser profundos nunca ha estado entre nuestras inclinaciones.

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