Los desalojados instalaron sus carpas al costado de la ruta 103

Desde el jueves a la mañana, cuando se concretó el desalojo ordenado por la jueza Teresa del Carmen Hedman, titular del Juzgado Civil Nº 3, los campesinos literalmente viven al costado de la cinta asfáltica, donde duermen, cocinan y juegan sus hijos.

Ayer temprano cortaron la ruta en repudio a la medida judicial y en reclamo de un lugar para asentarse, al tiempo que denunciaron que la policía actuó con violencia durante el desalojo, propinando golpes incluso a las mujeres.

Por orden judicial, a media mañana los manifestantes debieron levantar la medida de fuerza, aunque mantuvieron el bloqueo en media calzada, medida que sostendrían durante todo el fin de semana.

“No tenemos adónde ir y queremos trabajar la tierra, por eso nos metimos en las chacras. Pero la Justicia no oyó nuestro pedido y para colmo nos reprimieron, sin importar que haya chicos y mujeres”, señaló Orlando Vallejos, referente de los campesinos, quien el jueves fue detenido junto a Claudia Milde.

Ambos permanecieron varias horas tras las rejas por resistencia a la autoridad durante el procedimiento de desalojo. Al respecto, Milde aseguró que fue golpeada por la policía y adelantó que denunciará el hecho ante la Fiscalía en turno.

Irregularidades

La mujer es madre de dos criaturas, una de ellas discapacitada, y comentó que en el momento del desalojó los uniformados ingresaron a su precaria vivienda y los sacaron a empujones.

“Los chicos empezaron a llorar, los policías tumbaron todo y ni me dejaron agarrar los remedios del más chiquito, que es enfermo del corazón y sufre convulsiones. Por eso me puse mal y los insulté, ahí me agarraron y me pegaron”, relató indignada.

En tanto, otras familias afirmaron que tras el desalojo perdieron dinero, documentos y bienes personales. El caso de Sara es lamentable, ya que los ocho integrantes de la familia no pudieron recuperar los DNI.

Los campesinos apuntaron también al accionar de una cuadrilla de peones enviada por el propietario de la tierra en apoyo al oficial de Justicia. Según varios testimonios, estas personas desarmaron las casas y subieron las pertenencias a un camión. En el camino se habrían extraviado las cosas.

Ya en la víspera, representantes del Foro de Agricultura Familiar arribaron al lugar y se interiorizaron de la situación de los desalojados. Al respecto, Salvador Torres, referente del organismo a nivel nacional, explicó que “la gente está en la calle sin respuestas y el Estado debe buscar alternativas, no sólo reprimir”.

Y agregó, “siempre pensamos que es mejor que la gente que quiere trabajar tenga un pedazo de tierra, antes que estén engrosando la población de las villas miserias”, subrayó.

Vías posibles

Concretado el desalojo, desde el municipio asistieron con mercadería a las familias y propusieron la relocalización en terrenos que posee el municipio en San Miguel, lo que fue desechado por los agricultores.

“Tenemos hijos y no queremos ir a una villa, queremos plantar y ganarnos el sustento”, subrayó Vallejos.

Por otra parte, en la víspera los concejales se reunieron con propietarios de otras chacras linderas al Salto Berrondo y al Autódromo, las que también fueron usurpadas por campesinos sin tierras.

“Entiendo que la gente reclame y diga que necesita tierras, pero no pueden decir que la tierra es de ellos, porque están titularizadas y tienen dueños desde hace muchísimo tiempo”, comentó Daniel Behler, presidente del Concejo Deliberante.

Reconoció que se trata de un problema social grave e instó al Gobierno provincial a ceder tierras fiscales para el asentamiento de familias productoras.

“Tierras fiscales de la Provincia hay un montón y existen mecanismos para otorgarlas a quienes deseen trabajarlas”, destacó el edil obereño.

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