Desaliento empresario por el discurso presidencial

Por: Sergio Dattilo

Las esperanzas de los empresarios de que se produjera un cambio en la relación con el Gobierno tras el resultado de la elección del domingo se disiparon ayer por la tarde tras la conferencia de prensa de la presidente Cristina de Kirchner. Su intento de minimizar la derrota del Gobierno, su declarada voluntad de no torcer el rumbo de su administración y -sobre todo- de no introducir cambios en su gabinete hicieron poco para provocar el optimismo entre los hombres de negocios de que podría recomponerse el clima de negocios en la Argentina.

Sin embargo, las opiniones que recogió este diario entre los dirigentes y empresarios consultados también muestran cierta expectativa de que los dichos de la Presidente hayan sido una forma de enfrentar la obvia adversidad del resultado, pero que una vez pasado el primer momento hará cambios.

Esta semana habrá que estar atento, entonces, a las reuniones que mantendrán las entidades empresarias. La ronda comienza hoy con la Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA), el cuerpo más numeroso de la central fabril. En esta especie de parlamento de la UIA se escucharán, nuevamente, las cuitas de los representantes de las provincias y de los sectores más afectados por la caída de la actividad industrial, que un alto dirigente de la entidad calificó ayer de «brutal». Ese mismo dirigente reconoció que hay miles de despidos encubiertos (se paga más indemnización a cambio del telegrama de despido) y muchísimos más en el sector informal de la economía.

También está agenda una miniasamblea de la AEA (Asociación Empresaria Argentina), y no se descartan encuentros similares sectoriales -en especial, de la poderosa COPAL, que reúne a las alimentarias- y de la Cámara Argentina de Comercio.

El jueves, además, la Cámara Argentina de la Construcción renovará autoridades. El actual presidente, Carlos Enrique Wagner, sería reelegido a pesar o a favor de su abierta cercanía con el Gobierno. La explicación: se trata de un sector casi totalmente «estadodependiente», que no puede darse el lujo de alejarse de los Kirchner.

Después de los encuentros de cada entidad, está previsto que los dirigentes de cada una de ellas se pongan en contacto para tratar de unificar agendas y presentar un frente unido ante la nueva realidad política del país. Este frente incluirá necesariamente a la Mesa de Enlace del campo.

¿Cuál será la agenda en estas reuniones? Lo que vienen reclamando los empresarios desde hace un par de años: tratar que la Presidente escuche sus pedidos de un mejor clima de negocios, seguridad jurídica, que se atiendan los reclamos del campo, que se sancione una nueva ley de accidentes de trabajo. También se pediría, en una todavía hipotética audiencia con la Presidente, que se abran las exportaciones y se busque algún otro mecanismo para regular los precios internos.

En la Junta de la UIA que preside el plástico Héctor Méndez también se incluiría la gripe porcina: es que además de la preocupación por la vida de los posibles contagiados también sería catastrófico para la economía una interrupción prolongada de las actividades productivas, comerciales y hasta educativas.

Una de las cuestiones centrales para los empresarios -según una fuente consultada por este diario- que se planteará en el encuentro de AEA que encabeza Luis Pagani y que tiene a Paolo Rocca como vice, será la normalización del INDEC. Sin embargo, la encendida defensa ensayada ayer por la Presidente desalentaba anoche cualquier esperanza de modificaciones en el manejo de las estadísticas oficiales. El empresario consultado decía que «no es posible mantener un diálogo con alguien que miente; si partimos de la base que los datos del INDEC son falsos, el resto de lo que pueda conversarse es ficticio».

En relación con el INDEC, otra incógnita despejada anoche por Cristina de Kirchner fue la de la permanencia del controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Lo llamativo es que empresarios del sector alimentario dijeron a este diario que hace varios meses no reciben llamados de Moreno preguntado por los precios, y menos aún en el estilo agresivo que es su marca de fábrica.

Atribuyen esta pausa de Moreno a dos hechos: dicen que el mercado no da para aumentar nada (lo que parecerían confirmar las promociones que hacen los híper todos los fines de semana) y que los Kirchner lo 'guardaron' durante la campaña, como habían hecho en la presidencial anterior.

Hoy la influencia del funcionario que es el más fiel ejecutor de las ideas económicas de Néstor Kirchner parece acotada. Sin embargo, esos mismos empresarios no se hacen ilusiones y temen que, pasado el cimbronazo electoral, Moreno reaparezca con las mismas furias y atribuciones de antes.

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