Desalentó las versiones sobre su candidatura presidencial

"Yo quiero quedarme en Tucumán". Con esta frase abierta, el Gobernador José Alperovich respondió a la posibilidad de que se postule en 2011 como presidente.

Admitir las aspiraciones presidenciales significaría para el gobernador José Alperovich, ponerle punto final a una meteórica carrera política en la provincia y terminar con las expectativas que reina en el electorado por la posibilidad de su continuidad al frente del Poder Ejecutivo en 2011. Por el contrario, se proyectaría hacia el escenario nacional con las ventajas y desventajas que eso implica. Consciente de su buena imagen política y al tanto de todos los comentarios que lo ubican como un posible candidato presidencia para 2011, el Primer mandatario salió ayer a ponerle paños fríos a la ardiente versión, aunque sin negarlo rotundamente. "Yo quiero quedarme en Tucumán, poder ayudar a cambiarle la vida a todos los tucumanos. Creo que hay una oportunidad histórica y, como ustedes ven, mi cabeza está puesta en esto". Con esta frase, el Gobernador intentó calmar la ola de rumores, aunque en rigor terminó potenciándolas al dejar las puertas abiertas a tal posibilidad.

En unos días, Alperovich deberá visitar la Casa Rosada para participar de la ronda de diálogo al que convocó la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner. No obstante, el propio Mandatario dijo que aún no fue convocado. "A mi todavía no me habló", señaló.

Alperovich está entre los gobernadores más fieles al desgastado kirchnerismo. Su reconocimiento nacional tiene que ver con su rendimiento electoral en cada elección en las que lideró indiscutiblemente la preferencia popular, aunque en las últimas elecciones haya logrado distanciarse de la negativa imagen de Néstor y Cristina Kirchner. Tanta distancia intenta lograr Alperovich, que ni siquiera quiso opinar sobre los cambios en el gabinete nacional.

En cambio, profundizó con sus apreciaciones sobre la reducción de recursos que recibe la provincia por parte del Gobierno nacional. En este sentido, reiteró que Tucumán recibirá alrededor de 250 millones de pesos menos en concepto de coparticipación federal de impuestos. Esto a raíz de la baja registrada en la recaudación por parte de las arcas nacionales. "Es muchísimo dinero", se lamentó Alperovich ayer en rueda de prensa.

Ante tal contexto, el Gobernador recordó que desde octubre del año pasado vienen aplicando una fuerte política de contención del gasto público para poder seguir cumpliendo con las obligaciones salariales del Estado y asegurar los servicios básicos como así también las obras públicas proyectadas a principio de año. Para lograrlo, el titular del Ejecutivo dijo que "está en marcha" un plan para saldar las deudas existentes con las empresas constructoras que tienen a su cargo la ejecución de varias obras públicas. Para avanzar en esta dirección, el Gobernador había pautado para ayer una reunión con el poderoso empresario Jorge Brito, presidente del Banco Macro, para avanzar en la posibilidad de habilitar el financiamiento necesario para que las empresas no paralicen los trabajos en marcha. Sin embargo, el encuentro fue postergado. "Hemos diferido la reunión con Jorge Brito, pero hablé telefónicamente con él y hoy me iba a contestar si iba a ampliar el cupo de crédito para descontar los certificados a las empresas constructoras", informó. Admitió que la intención es ampliar el cupo de financiamiento de los 50 millones de pesos.

Reclamo empresarial

El gobernador José Alperovich negó una vez más la posibilidad de un tratamiento especial impositivo a los empresarios ante la recesión económica. "No puedo dejar de cobrar impuestos porque tengo que pagar sueldos y tienen que dictarse clases. Sino cobro impuestos no se puede hacer nada de lo que ustedes están viendo", argumentó mientras recorría obras públicas. Hasta el ministro de Economía Jorge Gustavo Jiménez se expresó en esa direcciòn, al considerar que tal medida podría complicar la situación financiera de la provincia. Sin embargo, desde la Federación Económica de Tucumán (FET) fueron insistentes en tal sentido, advirtiendo que hay comerciantes que se encuentran el borde de la quiebra.

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