Desaire a organismos: rechazan revisión del sistema financiero

Por: Pablo Wende

Mientras se espera para pasado mañana el arribo al país del director del Departamento Occidental del FMI, Nicolás Eyzaguirre, el Gobierno sigue desairando a la comunidad internacional. Pese a que hace diez meses la presidente Cristina de Kirchner firmó un compromiso con el G-20 para someter al sistema financiero a una revisión conjunta del Fondo y del Banco Mundial, hasta ahora la Casa Rosada se negó a recibirla.

Se trata específicamente del Financial Sector Asseessment Program (FSAP), un programa creado por ambos organismos multilaterales para revisar el estado de salud de la banca y el funcionamiento general del sistema financiero en cada país. Si bien se trata de un programa voluntario, la crisis global generó que en noviembre de 2008, durante la cumbre del G-20 en Washington, los 19 países que lo integran (el número 20 es la Unión Europea) acordaran someterse a este programa. Incluso, en aquel momento se enfatizó que los Estados Unidos podrían haber evitado o al menos suavizado los efectos de la crisis si hubieran estado dentro de este programa.

La lista completa del G-20, donde confluyen países desarrollados y emergentes, está integrada por la Argentina, Brasil, México, Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania, India, Indonesia, Corea del Sur, China, Japón, Turquía, Rusia, Arabia Saudita y Australia.

De esta lista, sólo la Argentina e Indonesia no solicitaron la visita de los funcionarios del FMI y el Banco Mundial. El tema recobra actualidad por dos hechos puntuales:

# Crece la presión para que el país «normalice» su relación con el Fondo. La recomendación de asesores del Gobierno, como el ex titular del Banco Central Mario Blejer, es aceptar una visita del staff del FMI en el marco del denominado Artículo IV. Se trata de una revisión integral de la marcha de la economía, el estado de las cuentas públicas, e incluye sugerencias sobre el futuro de la política económica. El principal escollo, sin embargo, es la falta de estadísticas creíbles. Desde 2006 que el organismo no visita a la Argentina.

# El segundo aspecto es la próxima reunión del G-20, dentro de exactamente un mes en Pittsburgh, Estados Unidos. Allí se renovarían las presiones hacia Cristina para que el país se someta a lo que se había comprometido y someta al sistema financiero a un análisis a fondo por parte de técnicos independientes. Tanto desde el Ministerio de Economía como desde el Banco Central avalan que se lleve adelante el FSAP, que fue creado por el FMI y el Banco Mundial en 1999. Sin embargo, las trabas llegan desde Olivos. Hay que tener en cuenta que el presidente del Central, Martín Redrado, integra desde abril de este año el nuevo Foro de Estabilidad Financiera, otro organismo creado para sugerir normas que regulen el buen funcionamiento del sistema financiero a nivel global y evitar nuevas crisis sistémicas como la de 2008.

Complicaciones

No es la primera vez que la Argentina complica las relaciones con organismos. El año pasado, se abstuvo de votar a favor de la reforma del FMI. Hubo sólo otros dos países que se manifestaron de igual modo: Angola y las islas Palau. Lo insólito fue que el país había sido uno de los principales impulsores de las modificaciones en el poder de voto de cada país en el organismo. «No se entiende por qué el Gobierno no acepta esta revisión del sistema financiero. No hay problema de estadísticas y es por lejos uno de los sectores de mayor solidez que puede presentar la economía hoy», razonan altos funcionarios del equipo económico. Uno de los temas en los que podría generarse polémica es el vinculado al blanqueo que está en marcha y que ya recibió críticas internacionales porque se estarían violando leyes vinculadas a normas de prevención de lavado de dinero y el narcotráfico. Sin embargo, no parece excusa suficiente como para no someterse a este examen. Aceptar el FSAP sería un paso importante hacia la normalización de las relaciones con la comunidad internacional y ayudaría, por ejemplo, para acercarse a los países acreedores que conforman el Club de París.

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