Desairado por Reutemann, Giustozzi tramita su reingreso al kirchnerismo

Tras coquetear con Solá y De Narváez, después de ver frustrado un contacto telefónico con Carlos Reutemann, el intendente de Almirante Brown explora vías rápidas para restituir su dañada relación con el oficialismo.
Si el acto de Lanús del ex presidente fue un indicio, tiene de qué preocuparse. Quedó en el pelotón con el que Kirchner marcó distancia. La apuesta secreta a Julio Cobos.

- Ariel, te pido por favor que demores lo que puedas el proyecto de la Universidad de Almirante Brown.

- Darío… no puedo. Ya tiene dictamen favorable en Educación y yo lo acompañé firmando el proyecto como uno de sus autores.

- No importa… vos tratá de demorarlo porque el del Instituto después sale por decreto cuando Néstor ocupe de nuevo la Presidencia.

El diálogo telefónico tuvo lugar en el guardarropa de la coqueta sede que la embajada de Chile tiene en Palermo Viejo la tarde del pasado 18 de septiembre. Frente al guardarropas de la legación diplomática, el diputado socialista Ariel Basteiro aguardaba para depositar la indumentaria típica para protegerse de la lluvia y el frío que no le impidieron, como a otros, acercarse aquella tarde a la ceremonia en conmemoración del 199º aniversario de la primera Junta de Gobierno independentista del país trasandino.

En la espera, Basteiro recibió un llamado a su teléfono celular del intendente de Almirante Brown, Rubén Darío Giustozzi, con quien mantuvo el diálogo trascripto al comienzo y en el que el jefe comunal expresó su preocupación por el avance de una iniciativa del diputado nacional Jorge Villaverde y respaldada, entre otros, por Carlos Kunkel, Carlos Cuto Moreno, Graciela Gianetassio, Mabel Múller y Diana Conti.

Por oposición a la iniciativa, Giustozzi ingresó otro para la creación de un instituto de orientación tecnológica que suscribieron Basteiro y Jorge Rivas. A muchos les llamó la atención no solo las firmas que la suscribieron sino que ingresara apenas cuatro días antes de las cruciales elecciones del 28 de junio.

La anécdota es ilustrativa por donde se la mire y condensa, por otra parte, el estado de la relación entre Kirchner y los Intendentes del Conurbano. El primer dato obvio es que los planes del ex-Presidente para convertirse en el único presidenciable del PJ eran conocidos por varios de ellos y que la irrupción en la prensa fue la señal de confirmación de su puesta en marcha.

La gran diferencia entre ellos es el grado de consideración que logran con Kirchner en función de ellos, tal como quedó expresado en el mitin del pasado 29 de septiembre en Lanús. El anfitrión, Darío Díaz Pérez, fue el único distinguido con cierto trato cordial. Con el resto – pero en especial con Giustozzi y Jorge Rossi de Lomas – fue evidente la distancia.

Ese comportamiento tiene correlato hacia dentro del elenco de Intendentes. Está rota la inicial alianza táctica entre Giustozzi y Díaz Pérez para consolidar una opción de poder en la Tercera Sección Electoral. Una fractura en la que pesó de forma determinante las sospechas que recaen sobre la estrategia electoral adoptada en Almirante Brown.

Eso priva a Giustozzi de un puente de privilegio para lo que significa ahora su prioridad. Explorar vías rápidas que le permitan restituir el dañado vínculo con el kirchnerismo que en estas horas depende de Basteiro y sus aliados. Tal vez el diputado socialista haya transmitido algún mensaje a Cristina Kirchner durante el viaje al exterior que compartieron en estos días.

Lo que no es seguro es que el legislador repita el argumento con que suele alardear Giustozzi con público amigo cerca. Que por su gestión, Cristina Kirchner ordenó a la diputada bonaerense Adriana Puigrós., presidente de la comisión de Educación, frenar el tratamiento de la creación de la Universidad en Almirante Brown.

Esperanza

El buen vínculo trabado entre el jefe comunal y el legislador viene, en forma paradójica, de los días previos al 28 de junio, cuando acordaron que la subsecretaria de Cultura Municipal, la militante socialista Esperanza Córdoba, se convierta en la primer candidata a consejera escolar por la lista testimonial que lideró Giustozzi como testimonial primer concejal.

La retribución al gesto fue el proyecto que Basteiro y Rivas inicialaron e ingresaron a la comisión de Educación de la Cámara Baja. Desde el kirchnerismo local ponen el acento sobre la iniciativa, que ingresó el día 24 de junio. Esto es, en un momento álgido en las relaciones de Giustozzi con el gobierno nacional, anoticiado por el director Ejecutivo del Organismo de Nacional de Bienes del Estado (Onabe), del sesgo impreso a la campaña proselitista local, centrada de forma exclusiva en el Intendente y con citas más que módicas a Kirchner.

Un alerta que también tiene devolución de gentilezas. Suárez reapareció de forma pública y advirtió a sus allegados que la intención del gobierno nacional es evitar que las inauguraciones de obra pública en Brown sean capitalizadas por Giustozzi. Traducido: Suárez será invitado habitual de esos palcos.

Otra idea que transmite el funcionario, aunque todavía en estado difuso pero que responde a la idea de abrir el juego "a todos" en el espacio kirchnerista, es que Suárez sea figura de peso en un organismo provincial con reminiscencias del Ente del Conurbano para que no quede lugar a dudas a quién responde la administración de recursos para esas inversiones.

El Onabe depende del ministerio de Planificación Federal y esa cartera es clave, junto a las cooperativas de trabajo, en los planes políticos inmediatos de Kirchner en los que habrá que ver si caben los de Aníbal Fernández y Hugo Moyano para competir para la gobernación.

No deja de ser una paradoja que los principales animadores del oficialismo en el futuro inmediato los que lo enfrentaron en las urnas en el 2007 y que los que obtuvieron una victoria con esa divisa hayan imaginado un corrimiento de su eje de acción. Suárez es buen ejemplo del primer caso. Debió cerrar filas con Villaverde contra Giustozzi en las últimas presidenciales en presunto acatamiento de órdenes superiores.

Giustozzi podría aportar otro en sentido inverso. A las gestiones realizadas con Felipe Solá y en virtud de las cuales la franquicia local de ese dirigente debió auto maniatarse para evitar criticas a la gestión municipal, se suman en paralelo las dispuestas con Francisco de Narváez, a quien el Intendente solía ver "más seguro" de competir que su ex jefe en la provincia de Buenos Aires.

Teléfono roto

Menos conocido es su frustrado contacto telefónico con el senador Carlos Alberto Reutemann la misma noche del 28 de junio. Un convite fallido ante la falta de respuesta del hermético santafesino que, para quienes manejaron la versión, resultó una muestra más de la combinación de egocentrismo y ansiedad política que terminó por fastidiar su diálogo con otros pares del Conurbano, como Díaz Pérez.

Quizás estos asuntos hayan sido abordados en la famosa reunión de Citybell entre personeros del gobierno nacional y provincial, en que se habría dado luz verde a la reelección de Daniel Scioli. La reunión podría servir, también, para explicar la ausencia del vicegobernador Alberto Balestrini del acto de Lanús en que lo reemplazó el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza. O para dar comprensión a las versiones del alejamiento de Cacho Álvarez del ministerio de Desarrollo Social y emprender la vuelta a la conocida intendencia de Avellaneda.

Sobre estas presunciones descansa el proyecto imaginado por Kirchner para evitar fugas y sorpresas electorales. Internas partidarias abiertas y simultáneas. Mientras tanto, Giustozzi tiene resuelto perseguir su reelección en la Intendencia, convencido que el gran ganador del 2011 será el vicepresidente Julio Cleto Cobos.

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