Desagües: la Muni los cobra, pero no los hace

Los vecinos pagan una sobretasa para la construcción de estas obras. En los hechos, la Muni usa la plata para el pago de salarios. Entre 2000 y 2009, el mecanismo recaudó $ 155 millones, y se invirtieron sólo 25 millones.

El colapso que provocaron en la ciudad las lluvias de diciembre dejaron en evidencia la importancia vital de las obras de desagües, y en el enorme déficit en esa materia que Córdoba acarrea.

Además, pusieron sobre el tapete datos insólitos, como el hecho de que, desde la gestión de Rubén Martí, casi no se ejecutan en la ciudad proyectos troncales de ese tipo, sino que sólo se han realizado obras con impacto más acotado a ciertas zonas. Para peor, desde 2007 a hoy, la ejecución de proyectos cayó prácticamente a cero.

Sin embargo, durante todo ese tiempo, la Municipalidad de Córdoba cobró a los contribuyentes un tributo específicamente destinado a la construcción de desagües, creado a mediados de los años ‘80 durante la intendencia de Ramón Mestre: se trata de una sobretasa del 20 por ciento "para la construcción de desagües pluviales", la que se calcula sobre la base de la contribución sobre los inmuebles (que pagan unos 450 mil vecinos en la ciudad), y que equivale hoy a un 15 por ciento de lo que recauda.

El ítem llega a cada contribuyente en su cedulón y, entre el año 2000 y el actual, recaudó 155,3 millones de pesos. El problema es que, a pesar de que la tasa fue creada para desagües –y seguramente con tal fin fue justificada su aparición ante los bolsillos de los contribuyentes–, el dinero fue a otra cosa: salarios, servicios y gastos corrientes.

El sistema es similar al aplicado por otras intendencias, por ejemplo la de Rosario. Sin embargo, allí la tasa se cobra atada a un fondo de afectación específica: va a una cuenta especial que sólo puede usarse, por ley, para ejecutar las obras.

La cordobesa, en cambio, termina en la bolsa de "Rentas Generales", pozo con el que el Ejecutivo financia los gastos de funcionamiento del municipio.

sólo amague. En 2008, la gestión Giacomino quiso corregir eso, y para asegurarse de que parte de la recaudación vaya a obras y, de paso, justificar un aumento inmobiliario aprobado a mediados de ese año, creó el Fondo de Obra Pública (FOP).

Ese pozo se alimenta con recaudación de la sobretasa de desagües y la de cloacas. A esta última también la pagan los vecinos en sus cedulones de inmuebles, y tampoco va a mejorar el sistema cloacal.

Aunque el FOP fue promocionado como un modo de evitar que esa recaudación sea derivada a gastos corrientes, lo cierto es que en 2009 no se ejecutó con él ninguna obra pública. Semanas atrás, la Intendencia pidió al Concejo que apruebe la reasignación de ese dinero para pagar servicios y sueldos; y le solicitó, con igual objetivo, la suspensión del FOP durante todo 2010. Giacomino no logró la aprobación, pero volverá a la carga en febrero.

más del triple. Basta mirar los presupuestos de los desagües construidos en las últimas décadas en la ciudad para comprobar que, de haberse destinado al fin para el que fueron recaudados, los 155,3 millones que recaudó la tasa de desagües desde 2000 hubieran permitido realizar un aluvión de obras. Por caso, el monto incluye varias veces los 31 millones que el Banco de Córdoba le va a prestar al municipio para ejecutar nueve desagües desde este año, todos presupuestados con subsidios de la Nación.

Y más aún, casi duplica la inversión total que demandó el ambicioso plan de desagües que Giacomino incluyó en el Presupuesto 2010: 83.420.632 pesos para 14 obras. Todos los fondos son transferencias que el intendente espera recibir de Capital Federal, y que no llegaron este año.

Desde 2004 a 2009, la sobretasa de desagües llevó 84.145.733 pesos a las arcas municipales, más del triple de lo que se invirtió en esa clase de obras en igual lapso: alrededor de 25,5 millones de pesos. Y gran parte de ese dinero no provino de la recaudación propia del municipio, sino de créditos o subsidios

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