Un desafío que puede causar el debilitamiento de la eurozona

La Eurozona sufre un ataque especulativo y una tensión económica que podrían poner en riesgo su unidad. En algunos medios ya se apuesta al abandono de la moneda única por sus economías más débiles. La deuda, renta variable y bonos de Grecia, España y Portugal -todo apunta a que la siguiente será Italia- hace huir a los inversores por el temor a que estos países no puedan hacer frente a sus elevados déficit y deuda públicos.
La UE no tiene un mecanismo para socorrer a sus eslabones más débiles y el FMI ya se ha ofrecido, pero la idea suena en Bruselas como mentar al diablo. Las divergencias entre las economías fuertes y las débiles son crecientes, las bolsas pierden varios puntos desde el miércoles y el euro cayó por debajo de 1,37 dólares por primera vez desde mayo de 2009, aunque esa caída aumenta la competitividad de las exportaciones europeas.

Si el euro sirvió como moneda fuerte ante las turbulencias de los mercados cuando estalló la crisis financiera, ahora es un corsé que les impide maniobrar. El sur de Europa suma tasas de desempleo pavorosas -España roza el 20% y en algunas regiones se acerca al 30%- y es necesario un crecimiento económico inminente para crear empleo y financiar la deuda pública.

Pero la pertenencia al euro impide activar mecanismos como los tipos de interés -controlados desde Frankfurt por el Banco Central Europeo- o las devaluaciones. Además, en cuanto la zona rica del euro empiece a crecer a tasas moderadas -y con ella la inflación- el BCE podría subir los tipos de interés, haciendo aún más difícil el desempeño de los países que se hayan quedado rezagados.

Aún así, la salida del euro sería una solución tan difícil económicamente y traumática políticamente que los gobiernos de la Eurozona harán lo posible para evitarlo, aunque algunos analistas adviertan de la posibilidad de que el euro pierda alguna pequeña economía a la que se le haga la vida imposible.

Los optimistas esperan que Francia y Alemania no permitan la ruptura de la Eurozona, el logro más importante y tangible de la UE. Michael Spence, Premio Nobel de economía en 2001, dijo a Reuters que no esperaba que la Eurozona "se derrumbe bajo la presión, es muy valiosa". Se teme más por la situación española que la griega porque España es la cuarta economía de la Eurozona.

El miércoles, el comisario europeo de Economía, Joaquín Almunia, metía en el mismo cesto a Grecia, Portugal y España. Según Almunia, "en esos países observamos una pérdida constante de competitividad desde su incorporación a la zona euro, déficit públicas elevados con comportamientos cíclicos y estructurales".

Las economías europeas divergen. En Francia y Alemania se controlan los salarios y aumenta la competitividad. En países como Grecia, Portugal, España pero también Italia, subió el salario y el consumo mediante endeudamiento a la vez que bajaba la competitividad.

Un informe de la Comisión Europea estima que el tipo de cambio para Grecia, España y Portugal está sobrevalorado y que, o se aumenta 10% la competitividad o se reducen 10% los salarios. Si no, dice, "se pone en peligro la confianza en el euro y se amenaza la cohesión del área".

El BCE pidió el jueves a los 16 miembros de la Eurozona que pongan en marcha estrategias claras -que serán dolorosas y provocarán agitación social y sindical- para poner en orden sus cuentas públicas. Para el sur de Europa empieza ahora la verdadera crisis económica.

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