El desafío de una planificación en serio

Por Mariano de Vedia

Tras un año y medio de gestión en el Ministerio de Educación, Juan Carlos Tedesco asumirá ahora en el ámbito de la Presidencia la misión de planificar el desarrollo estratégico de las políticas educativas, un desafío que no pudo trazar ni desplegar en las funciones que hoy deja.

Más allá de su capacidad innegable, las urgencias coyunturales, marcadas por los conflictos docentes, la deficiente infraestructura escolar y los problemas presupuestarios, impiden a los ministros de Educación, desde hace varios años, pensar en políticas de largo plazo. A ese menú se suman las dificultades burocráticas, reconocidas ayer por Tedesco y por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

La meta del Bicentenario, extendida hasta 2016 ante la imposibilidad de mostrar buenos resultados en el cercano 2010, proyecta la esperanza de generar cambios de fondo y políticas de Estado, aunque la presentación de la unidad presidencial que tendrá como eje y emblema el sello de la planificación no haya sido la más prolija.

Su creación fue anunciada al cabo de dos jornadas de intensos rumores sobre renuncias, desencuentros internos, idas y venidas, sin siquiera un informe detallado de las metas del nuevo organismo, sus recursos y la organización interna. Todo quedó reducido a la verborragia del jefe de Gabinete y la explicación más serena del ex ministro de Educación, ambos rodeados de un enjambre de micrófonos y grabadores en un pasillo de la sala de conferencias de la Casa Rosada.

La necesidad de garantizar más recursos para el financiamiento educativo, el desafío de las nuevas tecnologías y cómo combatir la pobreza y la postergación desde la pluma y la palabra -las armas de la educación, como enseñó Sarmiento- ocuparán la nueva agenda de Tedesco, sobre el que la Presidenta tiene, según confió el viernes en una charla privada, el mejor de los conceptos. Los hombres de confianza del ministro de Educación saliente son Ignacio Hernaiz, actual director del canal Encuentro, y sus asesoras Annie Mulcahy y Cora Steimberg.

Ante los temas prioritarios pendientes, que, según lo prometido, tendrán un abordaje interdisciplinario, se abren interrogantes, sin embargo, sobre las funciones que mantendrá el nuevo ministro de Educación, Alberto Sileoni. Su principal desafío será seguramente demostrar que su gestión no se agotará en temas burocráticos y administrativos.

Si bien no se esperan grandes cambios en su equipo, Sileoni deberá designar por lo pronto a su viceministro. Muy cercano al senador y ex ministro Daniel Filmus y de buena relación con los ministros Carlos Tomada, Alicia Kirchner y Aníbal Fernández, mantiene una aceitada relación con los gremios docentes, lo que será clave para discutir negociaciones laborales y salariales en momentos en que los recursos no sobran.

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