Desafío a Obama: sangriento y audaz ataque talibán en Pakistán

Un comando de asalto ingresó a un cuartel del Ejército y quedaron diez muertos en un feroz enfrentamiento. Y hasta anoche había también rehenes. La inestabilidad en Asia Central es el mayor problema que intenta resolver Washington..
Apenas un día después del Premio Nobel de la Paz al presidente estadounidense Barack Obama, en cuya estrategia militar es clave la estabilidad en Asia Central, donde operan bases de Al Qaeda y los Talibán, estos últimos realizaron ayer un sangriento y espectacular ataque nada menos que al cuartel general del Ejército de Pakistán, uno de los aliados cruciales de EE.UU. El episodio dejó al menos 10 muertos y hasta anoche todavía registraba entre 10 y 15 rehenes por parte del grupo de asalto.

El cuartel del Ejército paquistaní queda en Rawalpindi, y básicamente alberga al servicio secreto. Allí quedaron muertos 6 soldados y 4 insurgentes talibanes.

El ataque fue muy audaz y exhibió el músculo de los rebeldes que están ampliando su influencia en Afganistán y pujan por avanzar en Pakistán, un país con grave problemas de gobernabilidad y dotado de la bomba atómica. Hubo un feroz enfrentamiento que duró en torno a una hora. Significó un duro desafío a Washington y a Islamabad

En la tercera acción terrorista en el país en una semana (los otros fueron a un cuartel de la ONU y al mercado de Peshawar), el grupo talibán estaba compuesto por casi una decena de hombres, vestidos con uniforme militar y provistos de armas automáticas y granadas, y entró haciendo fuego a las 11.45 hora local, cerca de la medianoche en Argentina.

Los insurgentes abrieron fuego contra los guardias de un puesto de control situado en las inmediaciones de un acceso al cuartel y, tras sortear la primera barrera, avanzaron hacia un segundo control, donde fueron repelidos por las fuerzas de seguridad y se enzarzaron en un intenso tiroteo. "Murieron cuatro terroristas y seis miembros del Ejército, entre ellos cuatro soldados, un coronel y un general de brigada", dijo un portavoz militar, Atiq Rehman.

El edificio militar fue inmediatamente cercado por las tropas.

El ataque fue reivindicado, según canales de televisión locales, por los talibanes paquistaníes. Estas tribus originalmente salieron desde Pakistán rumbo a Afganistán para combatir a los comunistas sobrevivientes tras la expulsión de los soviéticos en la década de 1980. En esa guerra contra Moscú nació Al Qaeda ¿el grupo de Osama bin Laden¿ que hoy no tiene buen vínculo con los jefes talibanes.

"Pensamos que hay entre 10 y 15 rehenes, algunos de ellos personal militar pero también empleados civiles" de Defensa, declaró un vocero del ejército. "Podría haber entre 4 y 5 terroristas en el edificio" cerca del cuartel general del ejército en Rawalpindi, la gran ciudad dormitorio de Islamabad, añadió.

Ayer, tras ser informado del sorpresivo y polémico Premio Nobel, Obama se dedicó a analizar el conflicto en Afganistán donde los talibán fueron gobierno hasta 2001, cuando EE.UU. invadió y los derrocó. Desde entonces, esos grupos del islamismo más radical, y ex aliados de Washington, siguieron operando en tierra afgana y también en Pakistán -cuyas fronteras se han diluido-, pese al asedio de los gobiernos locales, de EE.UU. y de la OTAN. Es el mayor desafío que enfrenta Obama.

Además, según informó ayer el ministro de Defensa afgano, Abdul Rahim Wardak, miles de combatientes extranjeros han llegado al país para ayudar a la insurgencia. Un argumento que también se sostuvo en Irak pero que se comprobó luego falso.

EE.UU. está evaluando el envío de más tropas al país asiático para combatir a los terroristas que Washington asocia a Al-Qaeda, cuyos insurgentes se cree están en su mayoría en la vecina Pakistán atentos al arsenal nuclear de ese país.

Mientras en Afganistán donde reina la corrupción y continúa la revisión de los controvertidos resultados de la elección presidencial del mes pasado, el escenario en nada se ha calmado. Y continuamente hay acciones militares.

El ministro Wardak afirmó que "el enemigo ha cambiado. Sus cantidades aumentaron'', dijo en un comunicado entregado a legisladores. Unos 4.000 combatientes, la mayoría de Chechenia, Africa del norte y Pakistán, "se han unido con ellos y están relacionados con el combate en Afganistán''. Otros observadores sostienen que en ambos países hay un levantamiento netamente local esencialmente de señores de la guerra Taliban.

Ayer el presidente y el primer ministro paquistaníes, Asif Alí Zardari y Yusuf Razá Guilani, reafirmaron la determinación de Pakistán de lderrotar al terrorismo.

Según los medios locales el movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), que aglutina a diversas facciones insurgentes, reivindicó la acción terrorista. "Hakimulá Mehsud se va acreditando como nuevo líder del TTP. Quiere mostrar su poder en la guerra", dijo una fuente de inteligencia occidental. El anterior líder, el paquistaní Baitulá Mehsud, murió en un ataque de aviones no tripulados de la CIA en agosto. Pese a esta persecución, las fuerzas militares occidentales no logran controlar el principal escenario de lo que EE.UU. llama "guerra antiterrorista".

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