Un desafío: incrementar Consumo de hortalizas

Recientemente el Grupo GHIA realizó en la ciudad de La Plata una Jornada de Integración entre productores y supermercadistas, encuentro que sirvió como plataforma para un rico debate donde se habló de proyectos futuros, producción en red, costos, inversión y responsabilidades, siempre con la mirada puesta en el futuro. El tema central fue cómo incrementar el consumo de productos hortícolas en la sociedad, y qué lugar debe ocupar cada actor para lograrlo.
El Grupo GHIA es la organización formada por las empresas Ipesa (plásticos para el agro), Rogers (la línea de semillas de Syngenta), Netafim (sistemas de riego), Yara (nutrición de cultivos) y Syngenta (protección de cultivos).

Concurrieron grandes productores de Mendoza, Salta, La Plata y el Litoral, que se mezclaron con asesores técnicos, con referentes en producción hortícola llegados de Brasil, Colombia, Venezuela, Ecuador y Chile, y con las principales cadenas de supermercados del país.

Opinaron sobre los procesos de integración el Ing. Francisco Sallit, gerente de Vegetales de Syngenta Brasil el Ing. Mariano Winograd, presidente de la ONG “5 al día”, y el Ing Juan Carlos Pacheco, gerente de Vegetales de Syngenta para los Países Andinos.

¿Qué superficies sembradas hortícolas hay en Brasil, en Colombia o en Venezuela?. ¿Qué sucede con el consumo de verduras en esos países?.

Ing. Sallit (Brasil): Brasil es realmente un país con una dimensión continental. La superficie de tierra que se dedica a la horticultura supera las 900 mil hectáreas. Hay casi 3 millones de productores. Se produce mucho, pero el consumo aún es bajo, menor al recomendado por la OMS. Por eso estamos tratando de que crezca lo que representa un gran desafío para todas las empresas y actores involucrados en este negocio, en la cadena de valor.

Ing Pacheco (Colombia): En Colombia la superficie hortícola supera las 100.000 hectáreas. En Venezuela la superficie es similar. Cuando se suma el resto de las regiones se redondea una 300.000 hectáreas productivas. Hay permanente expectativa de crecimiento en el norte de Sudamérica. Tenemos necesidad, pero también voluntad de desarrollar al sector sobre todo bajo condiciones de alta tecnología. Colombia está creciendo y mejorando en la producción de productos que contribuyan a una mejor calidad de alimentación.

¿Y cómo las empresas promueven el consumo?

Ing. Sallit: “Hasta el momento quién decidía la producción eran más los grandes compradores. No existía una gran segmentación del producto desde el punto de vista de la percepción del consumidor. Ahora empezamos a hacer un trabajo apuntando a nuevas variedades, nuevas segmentaciones de tipos de tomate, donde el consumidor aprecia lo nuevo y le encuentra el real beneficio.

A este encuentro organizado por el Grupo GHIA trajimos el caso de Docesol, nuestro maíz dulce y cómo la empresa formó una cadena de valor para producir trabajando con un gran productor y con una cadena de supermercados como socios del proyecto. Desarrollar el mercado de maíz super dulce fue un gran desafío. El consumidor brasileño estaba acostumbrado al maíz verde, un maíz común que se cosecha temprano para el consumo inmediato. Nuestro maíz superdulce era diferente, de color, de tamaño y de sabor, además se vende en pack, no suelto. El maíz Docesol lanzado en el 2006 tuvo tanto éxito que hoy está instalado en diferentes supermercados.

Ing. Pacheco: “En los países andinos necesitábamos romper con los paradigmas normales y mostrar en la góndola nuevas alternativas de alimentación”. “Por eso en Venezuela creamos la marca Pura fruta que funciona con éxito desde el 2007 y como primer paso comenzamos a producir sandías sin semillas tras un acuerdo modelo de negocios integrando a productores del Estado de Lara cerca del lago Maracaibo, con empresas proveedores de insumos y Central Maiorense, una cadena de supermercados venezolana. Y fue todo un éxito. Generamos más de 1 millón de dólares de sandías sin semillas vendidas en Venezuela durante el 2007. Se creó un segmento que no existía, porque la sandía que se consumía era la sandía grande, muy similar a la que se conoce en Argentina. Mientras que la sandía que instalamos es pequeña y muy sabrosa. Este producto rompió el esquema natural de compra, la gente prefirió llevarse una sandía sin semillas de esta a los trozos de sandías cortados. Además el fruto entero brindó más seguridad de consumo. Los niños de Venezuela prefirieron las sin semillas. Actualmente estamos trabajando en la producción de repollos de tamaños personales, coliflores de colores y melones superdulces. Todos productos que sorprenden en la góndola y generan nuevos espacios de crecimiento.

Ing. Winograd (Argentina): En Argentina tenemos que hacer los cambios que sean posibles pero no quedando fuera del mercado. Y el mercado es un término pasado. Porque lo que uno cree que es el mercado lo es hasta ayer, pero bien puede ser distinto mañana. Sin ir más lejos el producto que más incrementó sus ventas en el periodismo Argentino fue el agua saborizada, un producto que antes no existía. Esto implica que es totalmente posible generar nuevas aceptaciones de productos, sobre todo relacionados con la demanda de la sociedad que busca una mejor salud. Y en ese tema los hortícolas tenemos las de ganar, porque si hay algo saludable son las verduras en la alimentación.

¿ Cuánto cuesta y cuánto tiempo lleva instalar un cambio de mentalidad del productor al consumidor?

Ing. Pacheco: “El caso de Pura Fruta es un ejemplo de integración. Los diferentes actores nos integramos detrás de un mismo objetivo, explorar nuevas sendas y construir una relación estrecha con los consumidores. Eso nos llevó a las empresas a conocer cuáles eran las necesidades de los productores y los supermercados. Uno de los puntos importantes para la concreción del proyecto conjunto fue la estimación de inversión a 5 años. Cuánto debía poner cada uno no fue fácil de definir. El productor y las empresas proveedoras de insumos se ocuparon de lograr un buen producto y el supermercado de poner todo su know how en marketing. El productor tuvo que diversificar para asumir este reto, cosa que a muchos productores les cuesta. En Venezuela teníamos productores que durante décadas se han ocupado de producir sólo repollos. Bueno convencer a esos productores de asumir un cambio en una fracción de sus tierras y capacitarse para producir otra cosa, fue uno de los primeros pasos”.

Ing. Sallit: “El producto Docesol se cristalizó gracias a la asociación entre productores de la zona de San Pablo y Río de Janeiro.” Lo más difícil fue las planificaciones financieras que se hicieron entre los tres actores involucrados. Los productores, las empresas y la cadena comercial comprendimos que teníamos que asumir un costo y sobre todo una responsabilidad societaria. Finalmente la experiencia fue muy exitosa. Y como valor agregado descubrimos que los productos nuevos, específicos para un canal de venta, generan una mayor relación entre el sector de la producción y la sociedad. Llevó varios años pero hoy se puede comprobar los beneficios del trabajo integrado”.

Ing Winograd: “En este muy buen Encuentro organizado por el Grupo GHIA aprendimos que para desarrollar una variedad hacen falta siete años. Por eso hace falta una red de interacción. Porque además está en juego la relación costos/ inversión.

Los trabajos a largo plazo que presentaron los colegas de Brasil y Venezuela, y que generaron cambios de paradigma alimentarios, tuvieron que ser planificados seriamente en conjunto. Lo que rescato es que siempre que hay cambios positivos alguien tuvo que poner una semilla distinta, hacer una comunicación distinta y apostar a ese proyecto. Eso es lo que vemos que aparece en el Grupo GHIA y en los productores que están trabajando en sintonía con esta organización.

Las empresas que conforman GHIA se podrían quedar cómodas vendiendo insumos que ya funcionan, pero sin embargo se animan a promover plantaciones innovadoras en la Argentina mostrando un camino nuevo. Y tienen razón porque lo que consumíamos hace 20 años era distinto a lo de consumimos hoy y dentro de 20 años será todavía diferente”.

Epoca ideal para implantar verdeos

Consultado sobre cómo está la actividad, el Ing. Jorge Castaño, coordinador del proyecto Tecnología de Producción de Semilla de Calidad de Especies Forrajeras del INTA, aseguró que ‘está complicada porque la época de mayor crecimiento del forraje, meses de octubre, noviembre y diciembre, ya pasó y justamente en esos meses la sequía dominó ampliamente la situación’.

El profesional del INTA Balcarce afirmó que la ganadería ingresará al otoño y al invierno con muy escasas reservas forrajeras y planteó dos tipos de medidas a tomar. Desde el punto de vista del rodeo Castaño dijo que ‘hay que categorizar el rodeo asignando distinto orden de prioridad, como por ejemplo las vaquillonas de reposición, o las preñadas en cría o los animales que están próximos a la venta en sistemas de engorde, tendrán prioridad’ -informó y continuó- ‘en el extremo opuesto de la escala estarán aquellas categorías que al no tener pasto tendrán que ser vendidas como vacas viejas y vacías, esto permitirá que baje la carga animal en el planteo y se pueda administrar mejor el escaso forraje que hay’ puntualizó.

Por el lado del forraje Castaño señaló que ‘hay que implementar medidas para incrementar la producción’. Las pasturas o pastizales que estén en buenas condiciones no se deben sobrepastorear, sería perjudicial porque rebrotarían muy lentamente. Además el sobrepastoreo conduce al enmalezamiento por gramón u otras especies, y a la pérdida de plantas’ planteó.

A la hora de decidir si implantar o no pasturas Castaño indicó que ‘aquel productor que financieramente esté en condiciones de hacerlo, ésta es la época ideal para implantar verdeos invernales, ya que en las últimas semanas han habido precipitaciones y la temperatura ha descendido algunos grados’. Otra indicación es fertilizar a la siembra ya que ‘mediante esta tecnología se puede aumentar y anticipar la producción de forraje’.

COMPLICACIONES

A FUTURO

Para el profesional del INTA Balcarce ‘la consecuencia esperable por la escasez de forraje es que haya un menor porcentaje de preñez en la presente campaña. El servicio normalmente se da en la pradera pampeana entre octubre - noviembre y enero, y fue un período de sequía en las principales zonas de cría vacuna. Esto hace prever que al entrar en el otoño, época en al que se realiza el tacto rectal, se espera que haya una merma en el porcentaje de preñez debido a la falta de alimento y que el problema recién se vea reflejado en la oferta de carne al mercado dentro de uno o dos años’.

Por último, Castaño aseguró que ‘hace falta un mejor ordenamiento de los recursos ambientales, ya que en los últimos 10 años la ganadería cedió mucho terreno a la agricultura y aumentó sensiblemente la carga animal en las zonas ganaderas.

En este contexto, cuando ocurren épocas de fuerte déficit hídrico se agudizan los problemas de alimentación del rodeo y se compromete su nivel de producción’ finalizó.

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