Un desafío diferente.

Holanda no es un rival encumbrado; sin embargo, el equipo argentino sufrirá la ausencia de un líder natural, del referente que cargue con el peso y la presión.
Se podrán decir muchas cosas y se podrán esgrimir cantidades de razones, pero la realidad es difícil de ocultar. Y esta vez, en la serie de Copa Davis que comenzará mañana, frente a Holanda, en Parque Roca, por la primera rueda del Grupo Mundial, la Argentina tendrá una característica particular: por primera vez en muchos años, no tendrá un líder natural, que cargue sobre su espalda la responsabilidad de llevar el grupo adelante. Un claro producto del mal de ausencias que sufre el plantel nacional en el comienzo de la competencia por el trofeo más deseado por el tenis argentino. Aunque el adversario no cuenta con un potencial de temer, habrá que ver cuál será la reacción del grupo ante la carencia de ese líder que absorbe la presión.

Curiosamente, jugador mejor rankeado con que cuenta el equipo que ahora tiene como capitán a Modesto Tito Vázquez fue el último en ser convocado: Martín Vassallo Argüello, 50° de la lista de la ATP. Es sugestivo también otro dato: el bonaerense hará su debut copero. Es que lo suyo, durante toda su carrera, fue la lucha en lo que en algún momento se llamó la Segunda Legión, es decir, los muchachos que tras haber peleado en los torneos Challengers lograron meterse en el top 100, pero que nunca llegaron a estar entre los más destacados tenistas nacionales, como David Nalbandian, Juan Martín del Potro, Guillermo Coria, Guillermo Cañas, Gastón Gaudio y otros.

Atrás de Vassallo Argüello se encolumnan, por ranking, Juan Mónaco (56°), Juan Ignacio Chela (159°) y Lucas Arnold Ker (39° en dobles).

Aquí es necesario hacer una aclaración. Pese a no tener el mejor ranking hoy, el número 1 del equipo es Mónaco, ya que la ITF toma como fecha de nominación la semana anterior a la de la serie. Y el 23 de febrero último, Vassallo Argüello figuraba en el lugar 64.

Chela se encuentra en una posición baja porque tras estar ausente del circuito durante el segundo semestre del año pasado, recién volvió este año y poco a poco está recuperando posiciones.

Pero la realidad es que, así como Vasallo Argüello es el puntero con ranking más bajo desde la vuelta al Grupo Mundial en 2002, el equipo todo también esgrime la misma característica: el ranking sumado da 265 (ver infografía), sin contar a Arnold Ker, que no tiene ranking de singles y es el 39° del mundo en dobles.

El antecedente más cercano es un caso muy parecido al de ahora, con otro equipo de emergencia ante las numerosas ausencias. Por los cuartos de final de 2004, la Argentina viajó a Belarús con Agustín Calleri, Guillermo Cañas, Juan Mónaco y Lucas Arnold Ker, cuyos rankings sumados daban 239. Aquella fue la última serie con Gustavo Luza como capitán.

Más acá en el tiempo está la otra serie posfinal (2006), ante Austria, en febrero de 2007. Aquella vez, José Acasuso fue el de mejor ranking, 40°, el más bajo antes de Vassallo Argüello. Con Del Potro, Cañas (que comenzaba una temporada completa tras el doping) y Sebastián Prieto (otro que sólo tenía ranking de dobles), la suma del ranking del equipo de nuestro país daba 214.

La contracara fue el choque ante Eslovaquia en 2005, cuando la Argentina contó con cuatro tenistas entre el 8° y el 11° puesto: Coria, Nalbandian, Puerta y Gaudio.

Volviendo al tema del liderazgo, desde 2003, la bandera del conjunto argentino la lleva inequívocamente David Nalbandian. El cordobés fue, sin discusión, el alma y el emblema de la esperanza. Fue el cimiento sobre el cual se construyó la ilusión de obtener la ansiada Ensaladera de Plata y, en buena parte, el artífice del acceso a las dos finales que alcanzó nuestro país en 2006 y 2008.

Alberto Mancini, el capitán en las últimas cuatro temporadas, hizo como esos directores técnicos de fútbol que saben que cuentan con la figura que hace la diferencia, pero que también necesitan de quienes sean el complemento. Luli intentó complementar a Nalbandian.

Nalbandian fue el N° 1 en 12 de las 22 series desde que la Argentina volvió al Grupo Mundial y fue el N° 2 en otras cuatro series. Antes de él, Gaudio había forjado su fama copera con numerosos éxitos como local. Cuando no estuvo Nalbandian, estuvieron Calleri o Cañas, y hasta Acasuso se comportó como líder cuando en el equipo de Austria 2007 fue el único sobreviviente de la final de 2006. Esa vez también estuvo Cañas.

La falta de un líder natural también es en este caso una oportunidad para otros jugadores. Mónaco y Vassallo Argüello podrán ser parte de la historia de la Davis, un premio merecido a su tesón inclaudicable en cualquier court del mundo, grande o chico. También, si el envión con el que vienen se mantiene, serán una alternativa válida. Pico Mónaco hace tiempo que reclama una chance de salir a comerse la cancha, aunque los malestares físicos le jugaron malas pasadas cada vez que estuvo para dar ese paso. Hoy se recupera de una lesión y habrá que ver cómo responde. Chela está tratando de volver a ser luego de un período de lesiones y de ausencia en el equipo por decisión personal.

Y Arnold Ker, el hombre que le ganó a un cáncer y que a los 35 años sigue dando batalla en las canchas, inesperadamente se dará el lujo de sentir la Davis cinco años después de su última actuación. Quizás él, el de perfil más bajo, sea el que apuntale al grupo con toda su experiencia.

Comentá la nota