Desafío de los asambleístas: cortarán otro paso a Uruguay

Desafío de los asambleístas: cortarán otro paso a Uruguay
Pese a las presiones, durante el recambio turístico del fin de semana bloquearán el puente de Colón
COLON, Entre Ríos.? Un gendarme camina apurado hasta una casilla desvencijada al costado de la ruta 135, de la que cuelga un cartel que pide: "Paren a las papeleras". Saca un cuaderno azul: "Tenemos la directiva de exigirle los datos a toda persona que se acerque acá", dice a La Nacion. Alguna vez ese lugar fue el centro de operaciones de asambleístas en contra de la instalación de la pastera finlandesa Botnia en Fray Bentos (Uruguay). Hoy parece abandonado.

La Gendarmería está en alerta en Colón: a sólo 120 kilómetros de aquí, los ambientalistas de Gualeguaychú volvieron a desafiar las presiones oficiales y ayer amenazaron con viajar a esta ciudad para bloquear el paso a Uruguay durante el próximo fin de semana, en pleno recambio turístico.

"Estamos planificando la logística", dijo el asambleísta Juan Veronesi. "Queremos hacerlo este fin de semana. Los ánimos ya están exasperados", agregó su colega Oscar Bargas. "Será una acción conjunta en plena ruta", detalló Juan Carlos Quinteros, otro de los manifestantes.

Los asambleístas votarán hoy, a partir de las 21, en el Centro Cultural Sirio Libanés de Gualeguaychú, cómo será la próxima protesta.

Según se prevé, avisarán a la prensa con 48 horas de anticipación la hora y la modalidad del corte. Y saldrán en caravana para impedir, al menos por unas horas, el tránsito internacional en el puente General Artigas, que une Colón con la localidad uruguaya de Paysandú.

Por orden del gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, las fuerzas de seguridad intentarán que no lo consigan. El mandatario ya anunció que impedirá que haya bloqueos. Ayer ratificó su posición. "Llamo a la reflexión sobre una modalidad de protesta que está agotada", se quejó.

Los asambleístas dicen sentirse agredidos. "Urribarri quiere apagar el agua con fuego", sostuvo Quinteros, uno de los que están a cargo de la organización del posible corte. "Las declaraciones del gobernador recalientan demasiado la situación", completó Bargas.

La cúpula más dura de la Asamblea sostiene que las críticas a los cortes de rutas sólo son para "esconder la cuestión de fondo", que considera esencial: "La contaminación que produce Botnia".

En la intimidad, además, justifica los bloqueos: "Vos decís corte y tenés repercusión inmediata. ¿Alguien conoce algo que sea superador?". Incluso, dice tener una razón por la cual quiere que haya medidas en Colón: "Para demostrar que Gualeguaychú no está aislado en el reclamo ambiental".

Sin embargo, aquí todos lo saben: sin movilización en caravana desde Gualeguaychú no habría posibilidad de corte en Colón.

"Si ellos [por los asambleístas de Gualeguaychú] no nos aseguran gente, nosotros no podemos impulsar un bloqueo", admitió ayer una de las líderes de la lucha ambiental de esta ciudad, Silvia Echavarría.

Aquí, las condiciones para lograr el corte son diferentes de las de Gualeguaychú: el puente internacional está a sólo 5 kilómetros de la ciudad, el intercambio comercial con Uruguay es constante y una medida sostenida no despierta apoyo popular (de lo que se informa por separado).

Poca fuerza

En Colón hoy hay alrededor de 30 asambleístas anti-Botnia. Y, en mayo de 2008, la Gendarmería desactivó el último intento de bloqueo. "Para cortar hoy el puente necesitamos al menos 100 personas", reconoce Echavarría.

Todo queda entonces en manos de los asambleístas de Gualeguaychú: la decisión del corte, la logística y la eventual ejecución.

Ayer empezaron con la amenaza. Fue la reacción planificada ante las fuertes presiones políticas y sociales en contra de los métodos de protesta, a las que ayer se sumó también el ex gobernador entrerriano Jorge Busti, líder del PJ provincial. "Hay que encontrar otras formas de protesta", sugirió.

En Colón y Concordia, además, está el embate de los comerciantes. "Necesitamos las rutas libres de cualquier obstáculo. Les pedimos que no instrumenten cortes en el tránsito y que tampoco amenacen con ellos", reclamó ayer la Asociación Hotelera y Gastronómica de Concordia.

"¿Van a venir a Colón? No sería bueno. No queremos problemas otra vez", pidió Sergio Bussolotti, dueño de un supermerado en Colón, cerca de la frontera con Uruguay, que en 2006 ya colaboró con el desalojo de la ruta 135.

Tantos roces empiezan a disgustar a muchos que apoyan la lucha contra la papelera Botnia, que empiezan a abrir una grieta en el núcleo de la Asamblea. Dicen en voz baja que no tienen suerte: por ahora, cada vez que hay votación, triunfan los duros.

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