El desafío del 2009 es incluir con aprendizaje

Educación Bonaerense

A pocos días del inicio del ciclo lectivo 2009 los principales lineamientos de la política educativa bonaerense se centran en la inclusión con aprendizaje. Este desafío abarca todos los niveles y modalidades de enseñanza tanto en gestión pública como privada, donde rigen las mismas normativas que en la primera.

Ante el inicio de un nuevo ciclo lectivo, la Dirección Provincial de Educación Inicial (DEI) ha fijado algunas líneas generales que aportan orientaciones en todos los ejes que hacen a la gestión educativa institucional.

Para la DEI “Un nuevo año en cada Jardín es una oportunidad de crear lazos con otros, para continuar ofreciendo mejores enseñanzas y produciendo mejores aprendizajes en los niños”.

Y sostiene el equipo técnico de la DEI “El proyecto educativo del jardín convoca a la participación responsable de todos los actores institucionales, incluidas las familias de los alumnos, que se sumarán a un Jardín de Infantes con una historia y un proyecto en marcha. Seguramente, el proyecto será reformulado, ampliado, enriquecido por los aportes de todos en el transcurso del año, pero es difícil que puedan hacerlo si no se les presentan -desde el primer día- los principios que orientan el accionar institucional.

Un compromiso ineludible de la escuela es la explicitación de los modos en que se viven en ese Jardín de Infantes los ejes de la política educativa.

Para poder hacerlo, resulta interesante analizar y reflexionar sobre: Los niños como sujetos plenos de derecho; La inclusión con aprendizaje; La participación comunitaria en las escuelas; y La formación en valores.

Los niños como sujetos plenos de derecho:

La escuela como institución del Estado tiene la obligación de asegurar -con absoluta prioridad- la realización de los derechos de los alumnos sin discriminación alguna, velando por el interés superior del niño, es decir “…la máxima satisfacción integral y simultánea de sus derechos en un marco de libertad, respeto y dignidad, para lograr el desenvolvimiento de sus potencialidades, y el despliegue integral y armónico de su personalidad " (Ley 13298, Art. 4).

No alcanza con enunciar los principios de la Ley de Educación y de la Ley de Promoción de los Derechos del Niño, sino que es necesario que la escuela adecue sus prácticas en función del ejercicio de esos derechos, reflexionando sobre las consecuencias de algunas prácticas, que aunque algunas veces son habituales y reiteradas, pueden alejarse del ejercicio real de los derechos de los niños, incluido el derecho a recibir educación.

Es importante tener presente que la escuela se encuentra cotidianamente con el desafío de:

•Reconocer las múltiples constelaciones familiares y sus pautas culturales (costumbres, valores, hábitos, normas de crianza, etc.).

•Construir valores compartidos entre las familias y la escuela.

La Inclusión con aprendizaje:

El gran desafío que se plantea en la política educativa es que todos los niños puedan asistir al Jardín de Infantes, dado que “la peor injusticia educativa se da en la desigualdad de inicio”. Ahora bien, que los niños asistan a las instituciones no es suficiente, es preciso que las mismas sean espacios de enseñanza y por lo tanto de aprendizaje. Si aceptamos el principio que indica que todo niño puede aprender, entonces todo niño debe aprender. La escuela tiene que responsabilizarse por sus aprendizajes. La inclusión tiene sentido si hay aprendizaje, pues si no hay aprendizaje, no hay inclusión.

La participación comunitaria en las escuelas

A su vez, es imprescindible construir ese compromiso con todas las familias, respetando la pluralidad cultural y social. El respeto a las diferentes culturas de los niños y sus familias, está en la base del contrato inicial entre éstas y el Jardín, siendo marco para planificar un proyecto pedagógico inclusivo. En este sentido, la participación en las escuelas considera la participación de las comunidades en los órganos colegiados que garantiza la Ley de Educación Provincial y requiere integrar a las familias en el proyecto pedagógico de cada institución. Por eso, cada equipo docente habilitará espacios para que las voces de las familias puedan ser escuchadas, en la construcción de criterios compartidos, a fin de asegurar el propósito básico de la escuela: que todos los niños aprendan.

Las expectativas de las familias y del Jardín deben hacerse explícitas, el equipo docente necesita conocer las anticipaciones que se tienen sobre la propuesta pedagógica, “conocerlas permitirá incidir sobre ellas, pues ese contrato fundante del vínculo pedagógico, debe expresar la intención institucional de incluir a todos en los bienes de la cultura común y reconocer a cada uno en las particularidades de sus modos de vida, sus rasgos singulares y sus aportes a la tarea compartida”.

La formación en valores:

El Jardín de Infantes suele ser el primer ámbito institucional de carácter público al cual ingresan los niños. Allí convivirán con otros que expresan lenguajes, tradiciones y costumbres que pueden ser disímiles. Esto los llevará a enfrentar la necesidad de hallar formas de coexistencia, iniciando de este modo su formación como ciudadanos. El maestro como primer agente institucional público [5] ofrecerá oportunidades para que los niños interactúen poniendo en juego valores como la solidaridad, y especialmente la colaboración, la amistad, el bien común, el respeto por la diversidad, el respeto por las normas. Estos valores no se declaran, sino que se enseñan y se aprenden a partir de las actitudes que se asumen cotidianamente en la interacción con los otros: los niños, sus familias, el personal de la institución, la comunidad.

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