Desafectaron a un médico y hay más policías en la calle

Tras la separación del ex jefe de Sanidad, Víctor D'Amico, resuelta por el ministerio de Seguridad ante una supuesta falta de control, se redujeron más del 20 por ciento las licencias por enfermedad. Juan Pablo Gorbal "La Nueva Provincia"
La necesidad de una optimización del recurso humano en los organismos estatales, reclamada por la sociedad para lograr una mayor eficiencia en el servicio, llegó a la Policía de la Provincia de Buenos Aires. O al menos a Bahía Blanca y la región.

Por decisión del jefe departamental, en cumplimiento de órdenes impartidas desde el ministerio de Seguridad, se logró aportar entre un 15 y un 20 por ciento más de efectivos a la calle.

Y no se pidió más personal a la superioridad --aunque sería necesario duplicar el número actual de hombres--, sino que se mejoró la dotación existente, de unos 600 agentes en nuestro medio y más de mil en toda la jurisdicción, que también incluye los distritos de Monte Hermoso, Coronel Rosales, Villarino y Patagones.

¿De qué manera se logró? Por un lado, se readecuaron funciones y reubicaron policías y, por otro, "despertaron" controles que estaban "dormidos".

En la práctica, significó que el comisionado Héctor Abel Maggi dispusiera la supresión de las oficinas de Operaciones y Personal de la Policía Distrital (de Bahía Blanca), para que sólo funcionen sus pares de la Departamental (regional) y dejó a un oficial por turno en las salas administrativas de las comisarías, con lo cual ganó unos 20 hombres.

Además --y lo que es más trascendente--, apuntó a fiscalizar el otorgamiento de licencias médicas, ya que en el primer trimestre de 2009, el teniente primero médico Víctor Gustavo D'Amico, jefe de Sanidad local, había otorgado más de 400, que si bien se podría traducir en el 40 por ciento del total del personal en actividad, no es posible calcularlo de esa manera, porque varios uniformados contaban con más de una carpeta, por existir renovaciones.

"Círculo vicioso".

"Encontramos que había un gran problema en la delegación de Sanidad, que funcionaba irregularmente. El profesional a cargo, el teniente primero D'Amico, indudablemente no ejercía el control y repercutía en la faz operativa.

"Al no haber control, era un verdadero círculo vicioso en cuanto a la forma de otorgamiento de las licencias médicas; no había ni control previo ni posterior de aquellos efectivos que se presentaban a pedir una carpeta médica", afirmó Maggi.

También se daban casos denominados "fateros" o engañosos, que "venían a continuación de una sanción disciplinaria o previa a un servicio determinado o bien al que tenía que tomar el efectivo".

El frustrado intento de reformular la función de D'Amico motivó al jefe policial --según dijo-- a plantear la situación ante sus superiores y el ministerio de Seguridad dispuso la desafectación de servicio del facultativo, a quien le iniciaron actuaciones por infracción al artículo 120 "M" del decreto 3326/04.

Auto-otorgamiento.

"Se habló con el médico, pero no hubo una respuesta. Tomé un listado del personal que estaba usufructuando carpetas médicas y lo indagué, para ver si habían sido inspeccionados por el médico de policía y no había visto a nadie; es decir que prácticamente ellos se habían auto-otorgado la carpeta médica, llevando una orden de otro médico. Con la sola presentación del certificado de un médico cualquiera, obtenían el beneficio de una licencia y eso repercutía en el normal desenvolvimiento de la policía de Bahía Blanca, generaba un déficit importantísimo", reconoció Maggi.

Puesta en funciones, en lugar de D'Amico, la doctora Lorena Della Chiara, en el segundo trimestre de 2009 las carpetas otorgadas a los policías licenciados descendieron el 22 por ciento, teniendo en cuenta, como dato agravante de esta última franja cronológica, que se dio el pico de la Gripe A y otras enfermedades estacionales.

"Las obligaciones de conducción llevan a adoptar medidas antipáticas e incómodas, pero a la luz de los resultados, se advierte que han sido totalmente acertadas y eficaces, habiéndose logrado el propósito perseguido", opinó el funcionario.

Informe. Mediante un informe fechado el jueves 16 de este mes, dirigido al superintendente de Seguridad Interior de la fuerza, el comisionado Héctor Maggi hizo conocer la incidencia positiva del cambio, con gráficos demostrativos. Las barras estadísticas evidenciaron que en el primer trimestre de este año (del 1 de enero al 31 de marzo) --con el doctor D'Amico en funciones--, se otorgaron 426 carpetas médicas, mientras que en los siguientes tres meses y medio (del 1 de abril al 15 de julio), a cargo de su par Della Chiara, esa cifra disminuyó a 272, es decir un 22 por ciento menos.

Efectivo bonaerense...

pero en Catamarca

Entre los casos más paradigmáticos que se descubrieron a partir de esta reestructuración, figura el del sargento Nicolás Luis Benito (legajo 140.821), quien cobró durante varios años como numerario de la comisaría de Ingeniero White, aunque tenía domicilio en...Sumalao, provincia de Catamarca.

"Figuraba ante los registros de la dirección de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires como afectado a la comisaría Tercera, pero no trabajaba desde 2003. Investigué y obtuve que había un gran expediente, en el cual el hombre había pedido el retiro, aduciendo problemas psiquiátricos, pero nunca se dio la pericia necesaria", explicó el comisionado Maggi.

Lo concreto es que el sargento Benito seguía cobrando sus haberes como funcionario bonaerense (llegaban mensualmente sus recibos de sueldo a la seccional portuaria), mantenía la tarjeta Bapro, con movimientos continuos y nunca se reintegró al servicio activo de la fuerza, realizando tareas rurales en aquella población norteña.

La jefatura departamental no sólo lo denunció administrativamente ante la Auditoría General de Asuntos Internos (fue desafectado de la institución por infracciones a los artículos 109 "F", 118 "A" y 120 "M" del decreto 3326/04), sino que formuló una denuncia penal en su contra, por presunta defraudación al Estado provincial.

La presentación fue realizada ante el fiscal Gustavo Zorzano, de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 10.

Futbolista sí;

vigilante, no

El teniente Sebastián Alfredo Bacucco (legajo 23.522) mantuvo por más de cuatro años una licencia médica para actuar como policía, aunque jugaba al fútbol, de manera rentada, en clubes de nuestro medio y la zona.

Una vez comprobada la irregularidad, a fines de marzo pasado, también se lo desafectó de la fuerza, por violación a los artículos 106 "F" y 110 "I" del decreto 3326/04.

Desde el 12 de noviembre de 2004, el ex uniformado estuvo con carpeta sanitaria de tipo psiquiátrica, "de dudosa veracidad", sostuvo el comisionado Héctor Maggi en el informe que elevó a la superioridad. No obstante, cobraba su sueldo normalmente.

"Me lo cruzaba en la calle y lo veía normal y, más aún, jugó en varios equipos de la región de manera rentada, como Deportivo Villa Iris y en Médanos e incluso estaba por entrar a jugar en Villa Mitre, es decir en el fútbol semiprofesional", explicó Maggi.

También, durante ese período, se observaba a Bacucco "en lugares de expansión nocturna".

Desde el ministerio de Seguridad "entendieron que había cometido una infracción gravísima" y por ese motivo lo separaron de la fuerza.

También se detectó en Santa Fe

En marzo pasado, según publicaron medios santafesinos, se suscitó una situación similar a la vivida en nuestro medio, respecto del control de las licencias médicas a los policías.

Se especulaba que, sólo en Rosario, había un 11 por ciento de ausentismo en la fuerza, lo cual representaba que, de 5.200 efectivos, más de 500 no trabajaban por esa problemática.

El elevado nivel de ausentismo, incluso, fue tratado en una reunión entre el ministro de Seguridad con los jefes de todas las unidades regionales santafesinas, y las autoridades tenían "sospechas" que el descontrol respondía a presuntas irregularidades en el funcionamiento de la medicina legal.

Se estableció así que los médicos encargados de otorgar las licencias, que en Rosario serían unos 20, no asistían a sus lugares de trabajo.

"Los profesionales atienden las consultas por teléfono. En muchos casos, ni siquiera revisan a los policías que piden días francos por una presunta dolencia. Se hace un acta y después el mismo efectivo que pidió la licencia la va a buscar a Medicina Legal", se indicó en esa oportunidad.

En el resto de la provincia litoraleña también se descubrió una situación similar, al punto que el nivel de ausentismo en Santa Fe capital sería aún mayor al de Rosario y en el distrito de Vera, al norte, llegaría al 16 por ciento.

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