Desacuerdos en el PROperonismo tras el llamado a elecciones anticipadas

Desacuerdos en el PROperonismo tras el llamado a elecciones anticipadas
Hoy llega al Congreso el proyecto K para adelantar los comicios y la coalición no logra un acuerdo. Solá dice “no”, De Narváez dice “sí” y Macri dice “ni” a la reforma electoral que se vota este miércoles. El duhaldismo desliza que el frente está preparado para ganar incluso sin Felipe. Que lo cuenten así lloramos todos.
El adelantamiento de las elecciones que promueve el gobierno nacional arrinconó a la alianza que habían sellado hace un mes Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Felipe Solá. Las posiciones que sostienen los tres dirigentes son tan divergentes que ponen en riesgo incluso la reunión que tenían prevista realizar hoy al mediodía.

En diálogo con Crítica de la Argentina, Solá afirmó ayer que no pensaba hacer declaraciones pero adelantó que estaba en duda su participación en la cumbre PROperonista. “Me preocupa más el debate parlamentario que esa reunión de rutina”, afirmó.

Ayer, De Narváez salió a ratificar su respaldo al proyecto del gobierno nacional con argumentos que parecían dirigidos al ex gobernador bonaerense. En una entrevista que le concedió a Cadena 3, el empresario de medios fue terminante: “No hay que tenerles miedo a las elecciones. La decisión presidencial es honesta y real. Votar en junio es una buena decisión”. De cualquier manera, el diputado bonaerense, que parece haber crecido en los sondeos gracias a su mapa del delito, no quiere que Solá abandone la entente PROperonista: sólo que se discipline. “Felipe es un poco temperamental”, consideró.

Si obtiene el respaldo del Congreso, la movida de Néstor Kirchner le impedirá al empresario insistir con que se dirima el liderazgo PROperonista en internas abiertas. La postura de Macri es la más ambigua. Fuentes ligadas al jefe de Gobierno porteño le reiteraron ayer a este diario que el ex presidente de Boca está en desacuerdo con el proyecto pero que, pese a eso, lo apoyaría “si la Argentina lo necesita para evitar una crisis de gobernabilidad”.

Hoy a las 10.30, el bloque de diputados del PRO se reunirá para debatir en busca de una posición común, un anhelo que parece difícil de lograr. En su seno conviven los que rechazan de plano la iniciativa K, como Esteban Bullrich, y quienes quieren votar hoy mismo para vencer al matrimonio presidencial, como Lidia “Pinky” Satragno. Macri enviará al jefe de la bancada, Federico Pinedo, con el propósito de que escuche y unifique posiciones.

La voluntad de los diputados más cercanos al jefe de Gobierno es respaldar la iniciativa del kirchnerismo. Incluso hay quienes imaginaron una especie de plan canje con el gobierno nacional: votar a favor de la reforma del Código Nacional Electoral a cambio de que el Poder Ejecutivo acceda al reclamo de la boleta única, que evitaría la falta de boletas y liberaría a la oposición de la pesada obligación de conseguir fiscales en todo el país.

La coalición PROperonista hacía agua incluso antes del anuncio de Cristina Fernández de Kirchner en Chubut. En la reunión que tuvieron el miércoles pasado, Macri ni siquiera había avisado a sus aliados que había decidido desdoblar los comicios en la Ciudad y priorizar su destino personal por sobre el proyecto nacional que intentan edificar. El acuerdo parece lejano, pero hay algunos que buscan alternativas. Un dirigente del PRO bonaerense, muy cercano a Macri, sugirió ayer ante este diario que De Narváez debe ir como primer candidato a diputado y Felipe como presidente de un fortalecido bloque del sector.

En el interior de la alianza, predomina la visión de que De Narváez cuenta con todo a su favor para ser cabeza de lista. Las encuestas que manejan cerca del jefe de Gobierno porteño indican que “el Colorado” se ubica hoy entre 9 y 12 puntos arriba de Felipe en la provincia. No sólo eso. Desde el duhaldismo, que nunca se entusiasmó demasiado con el respaldo de Duhalde a Solá, ya anticipan que no hay que asustarse si Felipe se aleja de la coalición.

Un diputado que trabaja codo a codo con Hilda González de Duhalde le dijo a Crítica de la Argentina que “el peronismo está preparado para enfrentar al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires”. A grabador apagado, para no apresurar rupturas, un duhaldista de paladar negro sostuvo que “es un argumento mezquino esperar a octubre para que el país esté hecho pedazos”. Algo similar insinuó De Narváez en sus declaraciones radiales.

Junto a Solá sostienen que la candidatura de De Narváez es una movida de corto plazo que se restringe al territorio bonaerense. “Felipe es el único que puede encarnar un proyecto que tenga continuidad nacional en 2011 y el único que lastima al kirchnerismo”, afirman. El diputado nacional Jorge Sarghini le dijo ayer a Crítica de la Argentina que hace falta dar una discusión inteligente para que no haya divisiones en el espacio. Pero salió a responder con fuerza a los sondeos que agitan desde el entorno del diputado empresario: “Creo más en la política que en las encuestas”.

Hombres que frecuentan a Eduardo Duhalde sostienen que Felipe no quiere ir a elecciones en junio porque la jugada de Kirchner lo sorprendió y todavía no tiene nada armado. Las elucubraciones en el campamento del ex presidente son tantas que ya auguran un futuro con duhaldistas que abandonan a Solá y pasan a trabajar para De Narváez. El diputado provincial Osvaldo Mércuri en Lomas de Zamora y el ex funcionario bonaerense Carlos “Tato” Brown, en San Martín, serían los primeros en iniciar la mudanza.

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