Desacelera, pero aún no se detiene

El estimador de actividad económica del Indec sigue mostrando resultados positivos, aunque cada vez con cifras más bajas. Al comparar con el 9 por ciento de crecimiento a igual fecha del año pasado, se ve el impacto de la crisis mundial.
El estimador mensual de actividad económica (EMAE) para el mes de abril del Indec arroja un crecimiento anual del 2 por ciento, lo cual revelaría que, si bien la crisis mundial impactó en el crecimiento, aún no logró convertirlo en recesión. Al mismo tiempo, el índice da cuenta de una fuerte de-saceleración, ya que el producto acumulado en los últimos doce meses resultaba al mes de abril tan sólo 4,6 por ciento superior al del año inmediato anterior. En abril de 2008, ese mismo producto acumulado registraba un crecimiento anual del 9 por ciento.

El contexto de la crisis internacional explica en gran medida el desinfle del crecimiento. La situación mundial impactó por vía del comercio exterior en primer término, luego por expectativas negativas. Ya en el último trimestre del año pasado, la tasa de crecimiento interanual había descendido del escalón del 8 por ciento y se aproximaba al 6. Desde comienzos de este año, fue deslizándose del 6 hacia el 4. Las proyecciones indican que, si no se observa a partir del segundo semestre una violenta reversión del ciclo, los números oficiales terminarán reflejando un crecimiento anual que puede estar entre unas pocas décimas positivas (0,1 o 0,2) hasta un máximo del 2 por ciento.

Este último nivel de crecimiento, de dos puntos, es precisamente el que se registra en el mes de abril. Tanto cuando se compara el nivel de actividad de abril de este año en relación con el mismo mes del año pasado como cuando se considera el acumulado del primer cuatrimestre de cada año. En las estadísticas oficiales, la evolución del consumo privado sigue siendo el principal motor del crecimiento, representando más del 65 por ciento del PIB y sosteniendo, en las actuales circunstancias, el dinamismo de la actividad. Según observa la consultora Economía & Regiones, que dirige Rogelio Frigerio (n.), estos datos están parcialmente sesgados porque toma valores de ventas que "se deflactan utilizando un índice que subestima el aumento real del nivel general de precios", sobredimensionando de esa forma el crecimiento real del consumo.

En forma extraoficial, desde el Indec desestiman estas críticas y sostienen que los indicadores de actividad se elaboran tanto en base a valores corrientes deflactados como en función de cantidades físicas y que no hay discrepancias importantes entre ambas formas de medición. Tampoco asignan valor técnico a la comparación entre los resultados de las encuestas del Indec y las estimaciones privadas, dado que estas últimas se realizan en base a muestras muy pequeñas y poco rigurosas, según sostienen. La polémica es permanente, por lo menos desde que la confianza en las cifras del Indec entró en un cono de sombras.

Esta misma semana, el Banco Mundial estimó que el PIB en Argentina se contraerá el 1,5 por ciento durante este año, como consecuencia de la caída en la demanda interna y en las exportaciones. El pronóstico formó parte del informe "Flujos mundiales de financiamiento para el Desarrollo", dado a conocer en Seúl, Corea. Particularmente, el informe señala que las ventas al exterior de la Argentina se verán afectadas por la caída de las compras de Brasil, los menores precios de los commodities, condiciones crediticias más duras y las consecuencias de la peor sequía en 70 años que reducirá el saldo exportable de los productos agropecuarios, en especial soja, maíz y trigo. Este retroceso del PIB argentino, siempre según el Banco Mundial, se verificaría en el contexto de una baja en el PIB latinoamericano del 2,2 por ciento en el año.

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