El derrumbe del mercado del cero kilómetro todavía no impulsa la venta de repuestos

Aunque esperan que repunten las ventas, las empresas del sector admiten que cayeron entre un 15 y un 30 por ciento. Preocupación por la proliferación de cheques rechazados

El derrumbe del mercado del cero kilómetro todavía no impulsa la venta de repuestos

Aunque esperan que repunten las ventas, las empresas del sector admiten que cayeron entre un 15 y un 30 por ciento. Preocupación por la proliferación de cheques rechazados

Usualmente se dice que cuando no se venden autos nuevos se reparan los que están en uso. Así, la mala noticia para algunos puede ser buena para otros. Y desde hace 60 días a esta parte no se venden más autos en Argentina. La pregunta llega por añadidura: ¿Repercute esta situación en las ventas de repuestos?

Tal vez porque se frenó de golpe el nivel de actividad en prácticamente todos los rubros, aún no se observa esa situación. Pero los comercios del sector creen que, de seguir parado como ahora el mercado de autos cero kilómetro, sus efectos deberán llegar. Claro está, seguirá dependiendo de otras cuestiones, algunas extraeconómicas, como las expectativas del consumidor.

En los hechos, las ventas están caídas. Los porcentajes varían según el tipo de repuestos y el segmento del mercado al cual se atienda. No es lo mismo la venta de accesorios o repuestos que no sean determinantes para el funcionamiento del vehículo que correas o rodamientos esenciales para que la maquinaria agrícola pueda operar.

Visión optimista pese

a la caída de las ventas

Gustavo Malisani, de Villa María Repuestos, tiene una visión positiva: “Todavía no arrancamos, no se ven más ventas, pero tiene que ser así. Cuando caen las ventas de autos nuevos se reparan los usados. Lo que pasa es que la gente todavía está con miedo, encima se vienen las fiestas y las vacaciones; por eso creo que no se están gastando”.

“La caída es general, autos, camiones y tractores. Nosotros vendemos para los tres sectores repuestos para el motor y alrededores del motor; y se nota en todos. Se cayó tanto la venta de un turbo de un camión, como un juego de aros para un renault 18”, graficó.

Agregó que “hay meses que se cayeron las ventas un 15 por ciento, y otros pueden estar entre el 18 y el 22 por ciento. Pero tengo esperanzas; de esta salimos sí o sí. Los argentinos tenemos una capacidad de recuperación enorme, hemos salido de un montón de crisis. Para marzo tendríamos que estar como abril de este año”.

Coincidiendo con su colega, Juan Carlos Rodríguez, titular del comercio que lleva su mismo apellido, señaló que “la caída es más o menos pareja en todos los segmentos; nosotros hacemos electricidad para el automotor y atendemos también la parte agrícola, tractores y camiones. Está incidiendo el hecho que despiden gente o se sacan horas extras; eso influye en el sueldo de los empleados y repercute en la venta porque hay menos dinero para gastar”.

Para Mario Ateca el tema radica en que no se venden nuevos ni usados: “Al no venderse el usado no se repara. Y semanas atípicas como esta, con mucha lluvia, la gente de la zona no viene. Ha sido una semana muy mala y no se la puede tomar como referencia; pero el panorama está feo”.

Por su parte, Jorge Omar Daniel, de la firma Budavi, afirmó que la empresa no experimentó una caída importante en las ventas, tal vez por el tipo de productos de comercializa.

“Estamos vendiendo parejo con respecto a los años anteriores; puede haber alguna merma, porque hubieron aumentos, pero las cifras de ventas más o menos se han cumplimentado. Nosotros trabajamos con el campo y cuando se siembra hay que cosechar y se producen roturas. Y si se rompe algo hay que arreglarlo, más allá que rinda o no rinda. Por eso en nuestro negocio no se vende más, pero estamos ahí. Si hay algo menos el porcentaje no es muy grande”.

Especificó que “somos especialistas en rodamientos, correas y poleas; todo eso necesitan para trabajar las máquinas; y se rompen. La mayor demanda está en el agro”.

Cobranza demorada y reaparición de los cheques devueltos

Como sucede con otros sectores, la cadena de pagos todavía no se rompe, pero el atraso en las cobranzas está presente.

“Nosotros tenemos una cartera bastante saneada, pero está dura. A todos les cuesta cobrar, tanto a nosotros como a nuestros clientes. Está dura y muy diferida; larga”, dijo Ateca.

Malisani acotó que, en realidad, se hace difícil modificar los plazos de las cuentas corrientes por la extensa relación comercial que existen con muchos clientes.

“Al tener 22 años en el rubro tenemos un montón de mecánicos, que más que ser mecánicos o rectificadores, más que clientes son amigos; y tienen cuenta corriente. Pagar nos pagan, aunque a lo mejor se está estirando un poco más la cobranza. No tienen la plata al momento y entregan los cheques un poco más lejos. Es un problema porque a nosotros nos acortaron los plazos y tenemos que seguir al mismo ritmo que antes dándole crédito al cliente, lo que nos hace estar apretados para pagar a los proveedores”.

Seguidamente se preguntó: “¿Cómo le haces entender al mecánico que venía pagando con cheques a 30, 60 y 90 días que ahora lo tiene que hacer a 15 y 30? ¿Y si no quiere comprar más? Después de 22 años no vamos a perder el cliente”.

Que los plazos para poder cobrar se estiren indudablemente es un trastorno para cualquier comercio que no pueda pagar de la misma forma a sus proveedores. Pero el problema se torna mucho más grave cuando se pone en riesgo la cobranza con la proliferación de cheques rechazados, situación que no se veía desde los prolegómenos de la salida de la convertibilidad. Todos los consultados aceptaron que la cantidad de cheques sin fondos viene en aumento.

Sobre el particular, Rodríguez detalló que “están empezando a aparecer de nuevo cheques devueltos; ese problema se está viendo de nuevo; uno a eso ya lo pasó y la verdad da miedo que vuelva. Esta también relacionado con las altas tasas de interés que cobran los bancos y la reducción del descubierto”.

Los plazos más largos para cobrar las ventas y el riesgo que entrañan los valores recibidos se conjuga con las necesidades cada vez más crecientes de liquidez de las empresas proveedoras.

“Las fábricas tienen muchos empleados y en estos días se ve que se encuentran con problemas, se vienen los aguinaldos y están necesitando dinero; entonces van cerrando la financiación”.

El panorama no está muy claro, aunque todos apuestas a que las circunstancias tarde o temprano hará que el consumo de repuestos vuelva.

Para Daniel, más vinculado al sector agropecuario, “hasta marzo o abril vamos a andar bien, porque está la cosecha; ahora viene la soja y, según dicen, se ha sembrado más que antes; si acompaña el tiempo la cosecha se hace entre febrero y abril; todos estos meses va a haber un movimiento, pero después va a depender de otras cosas y vamos a ver que pasa”.

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