Derrotas con historias detrás.

ABIERTO DE ACAPULCO: Nalbandian y Mónaco, que arrastraban dolencias, cayeron en Acapulco y se encendió la alarma, pero vuelven para recuperarse y jugar con Holanda.
David Nalbandian y Juan Mónaco perdieron en la primera rueda del Abierto Mexicano Telcel, que se disputa en Acapulco. ¿Es grave? No, pero pudo haberlo sido si se piensa en la serie por la primera rueda de la Copa Davis frente a Holanda, que se disputará la semana próxima en Parque Roca. ¿Pueden faltar? No hay nada que así lo indique. Pero en estos casos sólo los números de los resultados son fríos. Detrás de ambas derrotas hay dos historias que incluyen el virus que sufre el cordobés y la lesión que tiene el tandilense, pilares del primer equipo designado por el flamante capitán, Modesto Vázquez.

Nalbandian perdió por 1-6, 6-3 y 6-4 ante el austríaco Daniel Koellerer, un muchacho de 25 años que es más conocido por sus rabietas y faltas de respeto que por su tenis, que ahora, en su mejor momento, lo muestra en el puesto 116° del ranking.

Con dolores, Mónaco dejó un partido que ganaba por 6-1 y 0-3 ante Kevin Kim, un norteamericano de 30 años, 113ero del mundo, de padres coreanos y cuyo tren pasó hace rato, aunque sólo lo llevó hasta el puesto 63ero a los 25 años.

Las declaraciones del unquillense en la rueda de prensa posterior al partido sembraron dudas que recorrieron los 7173 kilómetros que separan el precioso balneario de Acapulco de Buenos Aires. "Vengo de una gripe con fiebre. Yo tenía el partido bastante controlado y pude haberlo ganado, pero me quedé sin energía a partir del segundo set. Lo dejé crecer, fue eso más que un mérito de él", dijo en un principio Nalbandian para justificar su derrota, aunque lo más inquietante llegó después, cuando le preguntaron si iba a estar listo para el choque ante Holanda: "Y? no sé, eso me lo dirán los médicos. Yo tenía la esperanza de poder sentirme mejor. Si hoy -por ayer- no pude jugar un partido a dos sets, menos voy a poder jugar a cuatro o cinco. Falta una semana y voy a ir evolucionando. El tema es ver si llego bien, si voy a estar bien preparado para afrontar ese compromiso".

Probablemente, a pesar de contar con un nuevo hombre de prensa a su lado, David no midió la repercusión de sus dichos. Entonces hubo que buscar y rebuscar a la distancia para saber realmente el alcance de sus palabras. Es que la historia se había iniciado en la Copa Telmex, cuando Nalbandian afrontó el partido ante Juan Carlos Ferrero, por los cuartos de final, tras haber estado casi dos días en cama. En las semifinales, ante Pico Mónaco, se quedó sin energía después del primer set.

Pasado el mediodía en México, Mónaco recibió una llamada desde la Asociación Argentina de Tenis. Ahí ofreció tranquilidad sobre la periostitis que sufre en la pierna izquierda y dijo que su abandono había sido por precaución. Es que los tenistas argentinos acordaron antes de ir a Acapulco que, ante cualquier síntoma, resguardarían sus físicos para la Davis.

En esa llamada, Mónaco contó que había almorzado con Nalbandian y que no le había manifestado que estaba en riesgo su participación en la Copa. Más tarde, Nalbandian habló por teléfono con una persona de su círculo, a la que le dijo: "Me pasó lo mismo que contra Pico. Jugué bárbaro el primer set y en el segundo me quedé sin fuerza. No podía mover las piernas. Pero vuelvo para recuperarme. En mi cabeza está jugar la Davis".

Durante la tarde mexicana, Nalbandian hizo una consulta que se multiplicó por tres: con el médico del torneo; con su facultativo personal, el español Angel Ruiz Cotorro, y con un centro de estudios infectológicos en Buenos Aires, con el fin de establecer el tipo de virus que lo afecta.

A 8 días de la serie, todo indica que no fue más que un susto. El domingo empezarán las prácticas... y la cuenta regresiva.

* Arnold quiere más diálogo en el equipo argentino

Lucas Arnold Ker, que regresará al equipo argentino de la Davis tras casi cinco años de ausencia, habló en Acapulco con ESPN y dijo: "Hay que hablar más, no esconder cosas debajo de la alfombra, dialogar más. No es que todos tenemos que ser mejores amigos, pero tenemos que tirar para el mismo lado".

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