La derrota tiene padres

Por: Ricardo Kirschbaum

El resultado de ayer revela un malestar con el Gobierno mucho más importante de lo que las encuestas detectaban. Y que ese estado de ánimo se fue construyendo sobre los errores en cadena del oficialismo.Cristina Kirchner fue electa Presidenta en octubre de 2007, hace 20 meses, con más del 45% de los votos.

Los resultados de ayer en todo el país muestran la magnitud del deterioro que ha sufrido el liderazgo de los Kirchner. De aquel octubre victorioso, con promesas de consensos ampliados y más calidad institucional, a este desastre electoral hay una explicación simple: la estrechez de una conducta sectaria y excluyente que dilapidó su capital político y entregó a sus adversarios razones para la victoria. Cobos, por ejemplo, ha sido uno de los netos ganadores de anoche.

Tres son los ejes para analizar la derrota:

1) El efecto práctico de esta elección de medio término. El oficialismo ha perdido 17 diputados propios y 4 aliados. El control de la Cámara dependerá de una compleja trama de alianzas, con negociación y concesiones. Pondrá a prueba la capacidad política de una administración que necesitará más muñeca que látigo. En el Senado, también, el quórum propio ha terminado. Y los Kirchner, como peronistas, conocen la ingratitud de la política cuando comienza la sangría de

poder.

2) El efecto político de la pérdida de liderazgo de Kirchner, en cuyo derredor se fue construyendo, desde 2003, un poder de decisión cerrado e indiscutible, que no admitía acuerdos, coincidencias o apoyo crítico. Kirchner no ha querido alianzas: siempre ha tratado de imponer una rendición incondicional. O subordinados o enemigos ha sido su lema.

Kirchner adelantó las elecciones, se puso a la cabeza de la lista en Buenos Aires, forzó a Daniel Scioli y a los intendentes del conurbano a acompañarlo, buscando evitar la traición tan temida. Es decir, condujo la campaña personalmente y llevó al Gobierno a una derrota electoral cuyas consecuencias políticas serán duras: ya una ministra ha anunciado que se irá del Gobierno. ¿Quiénes le seguirán?

3) El peronismo está buscando otros liderazgos. Declinado el poder de los Kirchner, derrotados Schiaretti y Busti, con Scioli pagando el duro precio de haber acompañado al ex Presidente hasta dentro del cementerio en vez de quedarse en la puerta, la construcción de ese líder es una incógnita. Reutemann exhibe un triunfo decisivo. ¿Qué hará Gioja? ¿O Solá? ¿O De Narváez que, a pesar de haber nacido en Colombia, podría acudir a la Justicia para que lo habilite a aspirar a la Casa Rosada? ¿O Macri ofreciendo sus servicios outsourcing al justicialismo?.

Ya lo dijo Gerardo Morales: el radicalismo, que ha dado señales de vida después de mucho tiempo, votará por la primera minoría en las cuestiones institucionales. Es una declaración que no puede pasar desapercibida en tiempos políticamente tan volátiles.

Comentá la nota