"No hay derecha-izquierda, sólo patriotas y vendepatrias"

Juan Armando Arizmendi, candidato a senador por el Partido de la Independencia. El dirigente opositor reivindica la guerra de Malvinas y lamenta que los políticos se encuentren alejados del camino de Dios
En la poco concurrida sede del Partido de la Independencia (PI) se destaca un afiche que invita a concretar "la segunda independencia de la patria". Además, Juan Armando Arizmendi, primer candidato a senador nacional por el PI, ha instalado como ringtone de su teléfono celular los acordes de la marcha que comienza con el pegadizo verso: "Tras su manto de neblina/no las hemos de olvidar/las Malvinas, argentinas/clama el viento y ruge el mar". Si bien esta composición data de 1939, cobró gran popularidad en 1982, cuando los militares, que se encontraban en el poder desde el golpe de estado de 1976 intentaron recuperar el archipiélago. Ese hecho ha marcado el derrotero político de Arizmendi, cuyo partido no presentará candidatos a diputados nacionales para las elecciones del 28 del corriente.

Aquel 2 de abril de 1982, cuando las tropas argentinas desembarcaron en las islas, Arizmendi estaba escuchando la radio con un amigo y la noticia lo alegró. "Pero después nos pusimos muy tristes, porque los argentinos no nos comportamos cómo debíamos en esas circunstancias. La gente salía a bailar y veía los partidos del Mundial de Fútbol (se disputó ese año en España) como si nada pasara, aunque aún recuerdo la emocionante despedida a los soldados", rememoró ante la atenta mirada de su hermano, Raúl Arizmendi, presidente del PI.

El dirigente, que en aquella guerra llegó a ofrecerse como voluntario para que lo alistaran, no sabía que ese hecho iba a ser una bisagra en su vida. Su discurso gira en torno de tal circunstancia. "La reivindicamos porque fue, tal vez, el acto de independencia más grande de los últimos 100 años. La guerra nos enseñó a saber quiénes eran enemigos, traidores o amigos. No se perdió en las islas, sino por decisiones adoptadas en la Capital Federal", argumentó.

¿Qué es la patria?

Tal impacto ha causado en la cosmovisión de Arizmendi el año 1982 que lo incluye cuando insta a construir "soluciones argentinas para los argentinos". "Todos juntemos haremos historia otra vez si unidos, no como rivales, aprendemos a emprender proyectos con visión de futuro, como lo hicieron los hombres y las mujeres de Mayo de 1810. No debemos permitir que nuestros padres fundadores, héroes y soldados caídas en las Malvinas hayan sentido vergüenza por haber olvidado qué significa la patria, esa tierra natal a la uno está ligado y que pertenece a Dios, que ha engendrado la vida", aseveró.

Por su condición de católico, Arizmendi participaba en grupos de oración que, al mismo tiempo, cumplían un servicio social en villas de emergencia. La vida política aún estaba cercenada, porque no se había producido el restablecimiento del orden institucional democrático. "Allí conocí a grandes dirigentes del peronismo, que trabajaban en la Unión Villeros Justicialistas", recordó.

Esa labor social del peronismo hizo que en 1983 lo llevara a participar de la vida interna de ese movimiento. No obstante, tras las internas desarrolladas para la selección de los candidatos con vistas a las elecciones que significaron la recuperación de la democracia, Arizmendi abandonó el Partido Justicialista. "No era lo que creía", lamentó.

Aquella Semana Santa de 1987

El siguiente momento-bisagra en su vida sucedió en 1987. "Siempre digo que tuve la bendición de la Virgen de conocer en la Capital Federal a quienes militaban en el Partido de la Independencia. Entonces, junto a Raúl le prometimos a la Patria constituirlo en Tucumán en momentos sumamente difíciles, porque se había producido el levantamiento de Semana Santa", relató. Pero no ahondó más -o prefirió no hacerlo- sobre el movimiento militar carapintada, que aquellos días jaqueó la vida institucional del país.

La religión y la política, según Arizmendi, están inescindiblemente ligadas. Quizás la mayor demostración externa es que a la par de su computadora hay pequeñas fotografías de los padres Pío y Mario Pantaleo, o una imagen de la Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús. "Nuestros políticos están alejados de Dios. Son tan hipócritas que usan la necesidad del pobre, cuando Cristo-Rey nos ha pedido que estemos al lado del pobre. Como patriotas y como buenos cristianos estamos obligados a desechar lo que no genera servicio, como el poder, el interés y la arrogancia", aseveró.

A Arizmendi, a quien le emociona su carrera docente de 32 años (comenzó en la Escuela de Comercio Nº 3 y hoy lo hace en la Dr. Miguel Lillo, de Yerba Buena), lo irrita que ubiquen a su partido en la derecha. "No creemos en la dicotomía derecha-izquierda. Sólo hay dos veredas bien definidas: la de los patriotas y la de los vendepatrias. Lo otro es un invento de la globalización", afirmó.

Tras la caída del Muro de Berlín y la crisis del marxismo, el gran enemigo de Arizmendi parece ser la ideología liberal, que atraviesa por igual casi todos los partidos. "Quienes nos tildan de derecha no son más que el resabio o el desecho del patriotismo puro. Esos son (Mauricio) Macri, (Antonio) Bussi, el peronismo de (Carlos) Menem y (Eduardo) Duhalde, o el de los Montoneros y los Kirchner", sentenció, mientras su hermano, que estaba sentado a un escritorio próximo, asentía.

Comentá la nota