La derecha crece en Europa por el miedo y la crisis económica

Ganó el domingo en 22 de los 27 países de la UE. Yel retroceso socialista fue amplio, junto al alza de la extrema derecha. Los votantes avalaron la gestión conservadora de la economía, su política inmigratoria y el manejo de la seguridad.
Europa giró el último domingo un poco más a la derecha. Mientras los conservadores se hicieron con 263 escaños en la Eurocámara, los ciudadanos castigaron a los partidos en el poder y no mostraron atención a los socialistas en la oposición: entre ambos grupos lograron 161 diputados. Los liberales consiguieron 80 y los ecoliberales, 52; la la extrema izquierda tendrá 33; los euroescépticos, 35; los soberanistas, 19; y habrá 93 "tutti frutti", donde estará la extrema derecha.

La crisis económica se combate con más Estado, ADN de la socialdemocracia. Pero la izquierda está tan enferma que no fue capaz ni de presentar candidato propio a la jefatura de la Comisión Europea. Los socialistas cayeron hasta el 21% de los votos -unos 5 puntos en promedio menos respecto de los comicios anteriores de 2004- mientras la derecha se mantenía estable con un 36% de sufragios, y crecía el apoyo a la ultraderecha.

El mapa político del viejo continente se asemeja al francés. Una centroderecha potente y pragmática, que habla de "proteger" al ciudadano y mezcla inseguridad con inmigración. Una izquierda dividida, sin ideas nuevas, pocos líderes y que no sabe aprovechar una crisis económica nacida de las entrañas del liberalismo. Los socialistas incluso pierden parte de su electorado más popular, que se les escapa hacia opciones populistas. El panorama lo completa un grupo de extrema derecha que provoca ruido y hace que los conservadores tradicionales se endurezcan por miedo a perder votos. Y el continuo pero limitado crecimiento de los ecologistas.

Los ciudadanos fueron a votar pensando que la derecha los protegerá del miedo al inmigrante, al desempleo y a una sensación de pérdida de control del propio destino. La izquierda propuso una genérica crítica al capitalismo pero no su alternativa. ¿Qué quiere hacer la derecha con Europa? Dejarla como está. ¿Qué quiere hacer la izquierda? No se sabe.

"Nuestra gestión jugó en nuestro favor", dijo a Le Monde Joseph Daul, el presidente del Partido Popular Europeo, alabando el gobierno de la crisis que hizo la derecha. "Intentamos encontrar una solución a los problemas más urgentes. Eso permitió que hiciéramos campaña sin ser derrotados en los países donde estamos en el gobierno". Por su parte, Dennis MacShane, legislador británico y ex ministro de asuntos europeos de Tony Blair, apeló a la idea del miedo para explicar los resultados. "Los europeos tienen miedo. El elector se puso a la defensiva y votó a los conservadores de su país. Al contrario de hoy, la gente vota a la izquierda cuando tiene confianza en el porvenir", estimó.

De los 27 gobiernos del bloque, 22 son conservadores. Y sólo en cuatro hay gobiernos monocolores de izquierda: Reino Unido, Hungría, España y Portugal. Que la crisis haga que los ciudadanos castiguen a los partidos en el poder tiene su lógica. Pero a las izquierdas en la oposición -francesa, alemana, italiana- también las castigaron. Sólo subieron los socialistas griegos y daneses, ambos en la oposición. Y sólo una izquierda en el poder ganó, la eslovaca, pero con una abstención del 81%.

La autocrítica más oída ayer lunes en boca de varios líderes es que la derrota se explica por la crisis económica. Y la crisis económica es responsabilidad de la derecha liberal. Es decir, que la derrota de la izquierda es culpa de la derecha.

La izquierda tiene varios problemas. El primero es británico, porque la "tercera vía" de Blair ha muerto y no hay alternativa a la vista. El segundo es el crecimiento en varios países de una izquierda anticapitalista. El tercero es que a la derecha, más pragmática, no le tiembla la mano al nacionalizar bancos y lanzar políticas fiscales expansivas. Y el cuarto es que comienza a perder votos de clases medias urbanas a favor de opciones liberales y ecologistas.

Además, estas elecciones fueron un paso adelante para la extrema derecha y los euroescépticos. Hasta 10 países enviarán diputados de extrema derecha a la Eurocámara, un pequeño grupo racista que pesca en los caladeros de voto de la izquierda, como los barrios populares de las grandes ciudades, donde el desempleo hace estragos. El Front National francés, el Vlaams Belang flamenco, el FPO austríaco o el British National Party son la constatación de que la pequeña ola parda llegó para quedarse y en algunos países empieza a provocar temores.

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