Las depresiones del camino

La campaña proselitista sigue sumida en la apatía, mientras las preocupaciones centrales empiezan a salir de sus escondites. La crisis y el día después. Por Federico van Mameren - Secretario de Redacción
No hace mucho tiempo, en sus salidas mañaneras el gobernador, José Alperovich, solía ufanarse de lo bien que estaba la provincia. Conocedor de los números y verdadero ministro de Economía (Jorge Jiménez ocupa el despacho, pero las cifras las maneja el mandatario), Alperovich repetía al ramillete de micrófonos: "basta caminar por el centro y ver cómo se abren comercios; eso antes no ocurría". Las persianas levantadas le daban la razón y su palabra era irrebatible.

El transeúnte que camina hoy por 25 de Mayo encuentra un imagen diferente, seguramente, parecida a aquella con la que comparaba la situación de hace unos meses el titular del Ejecutivo.

Los ojos -oficialistas y opositores- no miran estas realidades incontrastables. A unos no les conviene porque saben que por ahora la máquina pavimentadora sigue dando votos; y a otros, porque es tal el desorden que no tienen mucha idea de cómo generar un discurso de campaña que contenga a los ciudadanos.

La crisis todavía no es grave, pero el enfermo empieza a mostrar sus síntomas. Dicho de otra manera, aparecen los carteles que anuncian que en los próximos kilómetros (los días o meses después del 28) el camino se ve interrumpido por algunas depresiones.

Mosquitos y gripe

Esta semana que ayer se despidió para siempre encendió una alarma en el área turística. Los empresarios hoteleros advirtieron que las reservas preanuncian un julio con mal tiempo económico y le pidieron al presidente del Ente Tucumán Turismo que se lleve a cabo una importante campaña para advertir que ni el dengue ni la influenza A ni cualquier otro resfrío van a contagiar al visitante. El problema y la propuesta de resolución generan la sensación de que cierta improvisación sobrevuela el área turismo.

Julio es el mes del sol, de la independencia, del turismo; el mes que es sinónimo de Tucumán en todo el país y en todas las escuelas. Para ese mes faltan dos días más que para las elecciones.

Mientras Bernardo Racedo Aragón intenta modificar su gabinete, con el que nunca estuvo cómodo desde que llegó a la casona de 24 de Septiembre al 400, las estadísticas lo cachetean. La media anual de visitantes había superado cómodamente los 600.000 turistas. Los registros del Gobierno figuran en la web oficial de internet (www.estadistica.tucuman.gov.ar) y señalan que en 2008 visitaron la provincia unas 224.479 personas.

Los estornudos de la gripe; los mosquitos del dengue; los miedos de los Airbus que se vienen abajo y, seguramente, la crisis que ni Barack Obama sabe cómo controlar van ser justificativos insoslayables, pero no dejan de preocupar al autor del milagro salteño. Aquí, en Tucumán, Racedo Aragón frota la lámpara, pero el genio todavía no aparece. Y eso, a pesar de que dispone de un presupuesto de casi 15 millones de pesos, varios más que los que le habían asignado a su amiga, la tenista Mercedes Paz.

En este contexto, Salta supera el millón de turistas. Pero también es cierto que Racedo Aragón no tiene en Tucumán la libertad de movimientos que supo darle en su momento el ex gobernador salteño Juan Carlos Romero. En realidad, ni siquiera está cómodo en su despacho, ya que su número dos, Julio Dip, no fue elegido por él, sino por el ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer.

Los síntomas podrán disimularse un tiempo, pero cuando llegue el mes próximo el Poder Ejecutivo va a estar con la espalda contra la pared si no empieza a salir humo de esta industria sin chimeneas.

Otro conteo, y van...

En Tucumán, mañana comenzará la cuenta regresiva de la campaña electoral. En realidad, ya se inició varias veces, pero la pelea por obtener el favor popular está muy lejos de entusiasmar a los ciudadanos y, por lo tanto, a los propios candidatos, o viceversa.

Alperovich trabaja y provee más de lo que le piden punteros y dirigentes.

En la Legislatura la apatía es mayor que en cualquier otro lado. Se ha abandonado el trabajo institucional que debería llevarse a cabo; la parálisis es total. Al mismo tiempo, los dirigentes tampoco están haciendo a fondo su tarea territorial. Se entiende, porque no hizo falta. Desde hace dos años son títeres de las necesidades del Poder Ejecutivo y se nota que en ese tiempo (desde los comicios anteriores) estuvieron con los engranajes sin aceite. La falta de competencia, generada por la absoluta debilidad de la oposición, endurece aún más la maquinaria. Tanto es así que la ocasión les da tiempo a algunos candidatos para revisar su futuro. Es simple: para el oficialismo los comicios son un trámite y todos tienen puesta la cabeza en el día después. Es el caso, por ejemplo, del presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla. Cercanos al ex arquero cuentan que la "Burra" duda respecto de si le conviene o trasladarse a Buenos Aires.

En este planteo, muy íntimo, aparentemente, Mansilla desnuda la realidad de la política tucumana: el es un hombre del territorio, no de la sesuda ingeniería de la política nacional. Si se va al Senado estará a 1.200 kilómetros de su trabajo político. Y en Buenos Aires será un levantamanos más.

Por su parte, el candidato a diputado nacional Osvaldo Jaldo tiene listo el traje para asumir en el Congreso, pero eso es casi para los que miran por TV. En realidad, el atuendo del ministro del Interior está pensado para pelear la gobernación en cualquier momento; y si el alperovichismo le ata las manos, tiene otro para jurar en un futuro como vice.

En síntesis, si priman las decisiones más profundas de los candidatos, en Tucumán pueden llegar a producirse dos candidaturas falsas, esas mal llamadas testimoniales por los porteños.

Baños de imagen

Esta semana el candidato a senador Fernando Juri se dio un chapuzón de macrismo. La visita del ex presidente de Boca Juniors era esperada con ansiedad en la eufórica carpa jurista .

Lo mismo hizo su archirrival, el radical José Cano, pero tuvo que viajar a Buenos Aires para recibir la bendición nacional. Para ello recurrió a Julio Cobos.

Detrás del debate

La semana se despidió con un debate en el que se escucharon más desaires que ideas profundas. La presentación de los candidatos desnudó principalmente las diferencias internas en la conducción de la Universidad Nacional de Tucumán. Sirvió, además, para que de una vez por todas el rector se acordara de que Canal 10 también es de la UNT, aunque haya tenido que ser el Consejo Superior el que se lo recordó. Fue otra muestra más de que la preocupación por los comicios está en segundo plano.

Comentá la nota