Departamentos: caen las ventas, pero no los precios

En Capital, subieron hasta un 24% en 2008
En Estados Unidos, epicentro de la crisis económica mundial, los valores de los inmuebles se desplomaron un 20% en el último trimestre de 2008. En Buenos Aires, todo lo contrario: pese a que muy poca gente está comprando departamentos, los precios aumentaron el año pasado entre un 9% y un 24% en los barrios más cotizados.

El dato surge de un relevamiento que realiza todos los años la consultora Reporte Inmobiliario. En la mayoría de los barrios el aumento fue incluso mayor que el de 2007. La zona central de Caballito, por ejemplo, tuvo un salto del 17%, y ya se están pidiendo casi 1.800 dólares por metro cuadrado en los departamentos a estrenar. Y por ejemplo, en Villa Urquiza se piden 1.479 y en Almagro 1.730.

El panorama general muestra números en baja. El año pasado se pidieron en la Ciudad permisos de obra por 20% menos de m2 que el año anterior (un retroceso de 628.943 m2). Algunos barrios tuvieron caídas estrepitosas: en Villa Urquiza la cantidad de m2 pedido bajó un 46,36%, en Recoleta el 46,8% y en Belgrano el 41,3%.

El parate también es evidente en la cantidad de escrituras de compraventa: en el último trimestre del año pasado hubo un 11,8% menos que en igual período de 2007 (3.182 operaciones menos).

Ahora, si la actividad está en caída, ¿por qué no bajan los precios? Para Germán Gómez Picasso, de Reporte Inmobiliario, "hoy hay un desencuentro entre la oferta y la demanda. Los posibles compradores sienten que los valores están en un techo y esperan que bajen, pero los propietarios no tienen necesidad de bajarlos porque compraron o construyeron las viviendas con capital propio y no están apurados por vender. A esto se le suma que como la mayoría de la población hoy no puede comprar, cada vez se hace más atractivo para los dueños poner sus departamentos en alquiler".

Néstor Walenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, coincide: "Muchos dueños prefieren alquilar o sacar de la venta sus propiedades, en parte porque, aún si vendieran, no encuentran una inversión más segura que el ladrillo para poner su dinero".

Pero, ¿cuánto tiempo más puede durar esta situación? Para Walenten, "si un comprador encuentra un vendedor necesitado tal vez pueda conseguir una rebaja de un 10%. Pero si los dueños no tienen necesidad, permanecerán así largamente. Por eso en los últimos 180 días casi no hubo variaciones en los precios. Y salvo que se concreten los rumores de que el Gobierno podría facilitar líneas de crédito, o que el blanqueo de capitales vuelque mucho dinero a la construcción o la compra de unidades a estrenar, tampoco creo que la demanda pueda crecer".

En tanto, Cristian Frers, director de la firma L.J. Ramos, agregó: "Las propiedades tasadas antes de la crisis posiblemente deban reacomodarse. Pero las cotizadas después se mantendrán estables".

También habrá que ver qué pasa con el dólar: si el peso se siguiera devaluando, y, pese a la posible inflación, los agroexportadores, entre otros, mejoraran sus ingresos, podrían volcarlos al mercado inmobiliario como hicieron en los últimos años. Claro que esto, en principio, volvería a empujar los precios hacia arriba.

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