Denunció una agresión policial pero la investigación no avanza

Hace poco más de un mes una vecina de San Ramón de la Nueva Orán denunció que policías golpearon a un hijo suyo menor de edad.
En la Fiscalía de Causas Policiales y Penitenciarias le dijeron que iba a ser llamada para ratificar la acusación pero hasta ahora no ha sabido que la investigación, o el trámite judicial, avance.

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Serafina Aramayo contó que su hijo, de 16 años, estaba estudiando en la pequeña localidad de Isla de Cañas y que el 2 de junio, a alrededor de las 19, fue demorado por policías que lo golpearon. La mujer aseguró que su hijo estaba junto a unos amigos en la vereda cuando salió un policía de civil, de apellido Soto, y les reprochó haber tirado cáscaras de maní en la vereda, acusó directamente a su hijo y cruzó al destacamento, ubicado enfrente de la casa donde residía el chico.

Enseguida llegó un oficial de apellido Blanco, quien "lo agarró del cuello y lo llevó a la comisaría y comenzó a golpearlo. Luego vino otro policía, de apellido Cruz, y comenzó a golpearlo también". Dijo que cuando el adolescente pidió que no lo maltrataran más, los policías lo amenazaron y luego lo dejaron en una celda por dos horas hasta que fue a buscarlo una pariente.

Aramayo aseguró que los policías "le ordenaban (a su hijo) que esté tirado en el piso le dijeron que cuando pase por el destacamento `chango vos agachá la cabeza`". El 4 de junio la madre denunció el hecho ante la Fiscalía de Causas Policiales y Penitenciarias de Orán. "Me dijeron que en unos 15 días me iban a llamar, pero no me llamaron nada. Yo no quiero que esto quede así, quiero que se haga justicia. Porque allá pasaron un montón de cosas, la gente es muy humilde y no dice nada. Quizás hoy puede ser mi hijo, mañana es otro. Lo mismo le hacen a otros chicos. No entiendo por qué hacen así. Pienso que tienen que saber respetar. Tratan como animales a la gente", sostuvo Aramayo, para quien los policías involucrados cuanto menos deben ser trasladados a otra dependencia.

La mujer contó que su hijo aún se queja de sufrir dolores como consecuencia de la paliza recibida, y que siente mucho temor, "está mal, tiene miedo de la Policía", por lo cual tuvo que cambiarlo de colegio y traerlo a Orán.

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