Denuncian que Rentas los intima a saldar una deuda que ya han pagado

Las irregularidades se repiten en varias familias, en general con personas mayores involucradas. Tienen todos los comprobantes de sus pagos, pero desde el ente estatal les dicen que sus sellos son falsos.

"En 2002 me no­ti­fi­ca­ron des­de Ren­tas que de­bía com­ple­tos los im­pues­tos del año 1998, pe­ro yo ya lo ha­bía pa­ga­do en una so­la cuo­ta. Son $664,30 que aho­ra me vuel­ven a pe­dir que abo­ne", se­ña­la Pe­dro Mar­chio, uno de los dam­ni­fi­ca­dos por es­tas me­di­das del en­te es­ta­tal. Al igual que él, son va­rias las fa­mi­lias que re­ci­bie­ron la in­ti­ma­ción pa­ra que pa­guen una deu­da ine­xis­ten­te, in­clu­so cuan­do cuen­tan con los re­ci­bos de pa­go. La ex­cu­sa, que el se­llo en los do­cu­men­tos es fal­so.

"Afor­tu­na­da­men­te yo ha­bía guar­da­do la cons­tan­cia del pa­go, pe­ro si lo hu­bie­se per­di­do iba a te­ner que abo­nar­lo de nue­vo", co­men­ta Mar­chio, que aho­ra re­cu­rrió a la de­fen­sa de un abo­ga­do so­bre lo que se le exi­ge de su pro­pie­dad en Ban­da Nor­te. In­di­ca que cuan­do pre­sen­tó el com­pro­ban­te de su pa­go "nos pre­gun­ta­ron de qué co­lor era el se­llo, por­que di­cen que es­tu­vo co­lo­ca­do des­pués de la in­ti­ma­ción", afir­ma Pe­dro.

Aho­ra, des­de Ren­tas le pi­den que se pre­sen­te en la se­de de Cór­do­ba pa­ra tra­tar su ca­so, "ten­go in­clu­so que via­jar allá pa­ra de­mos­trar que al­go no es co­mo me di­cen", sos­tie­ne y con­clu­ye: "Los de Ren­tas de­ben acu­dir al Ban­co de Cór­do­ba si tie­nen al­gún pro­ble­ma,

no a mí. Son ellos los que co­bra­ron mal, yo lo pa­gué en tér­mi­no".

Mar­chio sos­tie­ne que ha he­cho los mis­mos trá­mi­tes mu­chas ve­ces, to­das con dis­tin­tos em­plea­dos que le pi­den la mis­ma do­cu­men­ta­ción y no le en­tre­gan com­pro­ban­tes. "Al­go cu­rio­so es que, co­mo yo si­go pa­gan­do, me han he­cho un des­cuen­to es­pe­cial del 10% por buen cum­pli­dor. En­ton­ces, ¿có­mo es la co­sa? Por un la­do me re­co­no­cen que pa­go y por el otro me di­cen es­to", se­ña­ló Pe­dro.

Se su­man va­rios ca­sos

El abo­ga­do En­ri­que No­vo (h) tie­ne a su car­go 6 ca­sos con ca­rac­te­rís­ti­cas si­mi­la­res.

- ¿Qué pun­tos tie­nen es­tos ca­sos en co­mún?

- Coin­ci­de que son per­so­nas ma­yo­res y que les exi­gen pa­gos de la dé­ca­da pa­sa­da, en al­gu­nos ca­sos que ex­ce­den los 15 años. Apa­re­cen de re­pen­te las deu­das, la gen­te tie­ne to­das las bo­le­tas de pa­go pe­ro de igual mo­do des­de Ren­tas los ci­tan a de­cla­rar. Los man­dan a au­di­to­rías, y allá los tra­tan de for­ma in­ti­mi­da­to­ria. Les pi­den las cons­tan­cias de ori­gi­na­les pa­ra de­jár­se­las a ellos, pe­ro ¿có­mo van a de­jar­las allí si es el com­pro­ban­te de que pa­ga­ron? -se pre­gun­ta el abo­ga­do-

- ¿Qué les pre­gun­tan a es­tas per­so­nas en las au­di­to­rías?

- A to­dos los que han ido so­los les pre­gun­tan si hi­cie­ron los pa­gos a tra­vés de un ges­tor y, aun­que coin­ci­de que to­dos los hi­cie­ron por sí mis­mos, pa­só tan­to tiem­po que los ha­cen du­dar si con­ta­ron con los ser­vi­cios de un ges­tor. Cuan­do du­dan, con­si­de­ran que po­si­ble­men­te fue un ges­tor el que les hi­zo el se­llo fal­so. Ade­más, son per­so­nas ma­yo­res que pa­gan re­li­gio­sa­men­te los im­pues­tos.

No­vo se­ña­la que des­de el en­te es­ta­tal sos­tie­nen que los se­llos de la do­cu­men­ta­ción son apó­cri­fos y que pue­den lle­var los ca­sos a ins­tan­cias pe­na­les eco­nó­mi­cas. "Sin em­bar­go, si ha­bía un ca­je­ro que ac­tuó mal, es en­tre el Ban­co de Cór­do­ba y Ren­tas que tie­nen que en­con­trar una so­lu­ción, el res­pon­sa­ble no es el con­tri­bu­yen­te", con­si­de­ra el abo­ga­do y agre­ga: "Si dan la po­si­bi­li­dad de pa­gar ahí, y se pa­ga en un ra­pi­pa­go con un fun­cio­na­mien­to du­do­so, ahí sí se pue­de cues­tio­nar el ac­cio­nar de es­tas per­so­nas, de lo con­tra­rio no".

- ¿Có­mo se pro­ce­de con es­tos ca­sos le­gal­men­te?

- En to­dos los ca­sos hacemos el re­cla­mo pa­ra que den una cons­tan­cia de que no de­ben na­da y si no res­pon­den se ini­cia un am­pa­ro por mo­ra. Si dan al­gu­na res­pues­ta ne­ga­ti­va se los lle­va a un jui­cio con­ten­cio­so ad­mi­nis­tra­ti­vo.

El abo­ga­do se­ña­la que a es­tas per­so­nas las con­vo­can so­las a Cór­do­ba, sin exi­gir­les la pre­sen­cia de un le­tra­do con ellos. "Allá les to­man una de­cla­ra­ción y les ha­cen un ac­ta", in­di­ca.

En­ri­que No­vo se­ña­la que "no ha­blo de un ar­did del per­so­nal de Ren­tas, si­no que es una fal­ta de res­pon­sa­bi­li­dad de las au­to­ri­da­des de no to­mar me­di­das, no de ad­ju­di­car­les el pro­ble­ma a los con­tri­bu­yen­tes".

Agre­ga el le­tra­do: "A es­tas per­so­nas les di­cen que pue­de ha­ber ha­bi­do una irre­gu­la­ri­dad con uno de los ca­je­ros, pe­ro lue­go no les dan so­lu­cio­nes. Es­ta­mos ha­blan­do de deu­das que si no ini­cia­ron el jui­cio de Ren­tas es­tán pres­crip­tas. Ade­más tie­nen los re­ci­bos ori­gi­na­les de que las deu­das es­tán pa­gas, pe­ro no les re­co­no­cen el se­llo des­pués de 12 años. Si hu­bo una fal­ta de con­trol en Ren­tas, es un pro­ble­ma de ellos".

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