Denuncian que Rafael Videla "hizo la gestión" por los hijos de Ernestina

En un escrito ante el juez Conrado Bergesio, el ex dueño del quebrado diario La Razón mencionó a Magnetto, CEO de Clarín, en el trámite de adopción de los hijos de la viuda de Noble. Pirillo habló con Crítica de la Argentina.
El ex dueño del diario La Razón, José Pirillo, declaró ante la Justicia que en 1985 el actual CEO de Clarín, Héctor Magnetto, le dijo que fue quien "hizo la gestión para que (Jorge) Videla le consiguiera los chicos" a Ernestina Herrera de Noble. El testimonio se sumó el viernes a la causa que desde hace siete años duerme sin definir si los hijos adoptivos de la dueña del multimedio son hijos de desaparecidos. Ante la presentación, Abuelas de Plaza de Mayo pidió al juez federal Conrado Bergesio que cite a declarar a Pirillo.

El testigo que podría sacudir el expediente es un viejo empresario, acusado de quebrar el diario La Razón y de defraudar a la administración pública desde el Banco Cabildo. Su versión aparece en momentos en que las querellas intentan evitar que los análisis para develar la verdadera identidad de Marcela y Felipe Noble Herrera se realicen en el Cuerpo Médico Forense y no en el Banco de Datos Genéticos como lo establece la ley.

Hace tres meses, Pirillo llamó a uno de los abogados querellantes de la causa y le relató su versión. "Con los abogados de Abuelas le dijimos que todo lo que tuviera que decir lo hiciera en la Justicia", cuenta Pablo Llonto, representante de la familia Lanuscou Miranda, que intenta determinar la identidad de uno de los hijos de Herrera. Y así fue. El ex banquero llevó al organismo su testimonio, que el viernes fue presentado ante Bergesio.

En su declaración, Pirillo relató una reunión con Magnetto, cuando ambos formaban parte del directorio de Papel Prensa: "Me manifestó que ‘en realidad los hijos a Ernestina se los dio Videla’ fruto de sus gestiones personales ante el entonces presidente de facto, de modo que los ‘compromisos’ asumidos eran muy fuertes y que yo no podía venir a ‘tirar todo por la borda’ de la noche a la mañana, porque ponía en peligro la democracia y la institucionalidad", contó en el escrito.

El empresario aclaró en su presentación que su posición lo llevó a conocer "el verdadero poder en las sombras, ostentado por personas inescrupulosas, capaces de cometer los más aberrantes hechos para proteger sus intereses" y que su intención "es aportar a la causa para lograr el esclarecimiento de los hechos".

Tanto Llonto como Alan Iud, abogado de Abuelas, esperan que el juez Bergesio cite a Pirillo y que luego, ordene un careo entre él y Magnetto, quien cuando declaró en esta causa dijo ignorar el origen de los chicos. "Queremos que de una vez por todas diga todo lo que sabe y está ocultando. Magnetto es una de las pocas personas con vida que sabe la verdadera historia de los hijos de Ernestina", indicó Llonto.

Mientras tanto, las querellas continúan enfrentando la decisión de la Corte que estableció que los análisis de ADN se hagan tal cual lo planteó Herrera de Noble: que las muestras de sangre de Marcela y Felipe sólo se cotejen con dos familias, que los exámenes no se hagan en el hospital Durand y que las muestras sean destruidas después de los análisis.

El respaldo de Estela de Carlotto

En su presentación ante la Justicia, Abuelas de Plaza de Mayo –querellante en la causa desde 2008– le informó al juez Conrado Bergesio que "una persona que se identificó como José Pirillo se comunicó con la Asociación y relató tener conocimiento de circunstancias relativas a los hechos que se investigan. Venimos a acompañar el original de su declaración y a solicitar que se lo convoque a brindar declaración testimonial".

Pirillo: "Si al juez le interesa, puedo contar más"

José Pirillo no está en Buenos Aires. Decidió esperar la citación de la Justicia desde algún rincón del país. Asegura que si el juez lo decide se presentará a ratificar sus dichos. En una entrevista telefónica con Crítica de la Argentina relató su versión y afirmó: "No quiero terminar como Julio López".

–¿Qué sabe acerca de la identidad de los hijos adoptivos de Ernestina de Noble?

–En 1985 adquirí el diario La Razón que, con La Nación y Clarín, era socio en Papel Prensa. Allí ejercí funciones directivas junto a Bartolomé Mitre y Héctor Magnetto. En mayo o junio de ese año Magnetto me pidió que dejara de publicar notas sobre casos de apropiación de bebés porque era un tema que dañaba particularmente a "la Señora" y a él. Le dije que si era cierto yo debía charlarlo con Ernestina y me contestó que tenía el suficiente poder para hablar en su nombre porque era el albacea de sus hijos. "A los chicos se los conseguí yo", me dijo, y agregó que se los había dado Videla fruto de sus gestiones personales.

–¿Nunca lo habló con nadie?

–Desde el 85 se lo conté a distintos presidentes y jefes de la SIDE. Lo supieron Raúl Alfonsín, Eduardo Duhalde y Carlos Menem. No sólo no hicieron nada sino que me metieron preso en una causa por administración fraudulenta de la que salí absuelto. Querían perjudicarme y sacarme el diario La Razón.

–¿Esa causa tiene relación con lo que ahora decidió contar?

–Tiene relación con mi dureza para no prestarme a los acuerdos entre Papel Prensa y las Fuerzas Armadas. Ellos tenían compromisos preacordados desde antes de mi llegada que yo no quise cumplir.

–¿Qué compromisos?

–Cuando en 1985 La Razón comenzó a publicar notas sobre desaparecidos y apropiación de bebés, Magnetto me dijo que había un compromiso de los tres diarios de no hacer campaña en contra del gobierno militar.

–¿Qué le dijo Alfonsín cuando le contó lo que usted sabía?

–Me pidió, a través de Facundo Suárez, entonces jefe de la SIDE, que corrobore la información con Emilio Massera, detenido en Magdalena, a quien yo conocía desde el 81. Fui a visitarlo y él me ratificó que los niños fueron entregados por Videla y que todo se realizó por las gestiones personales de Magnetto.

–¿Por qué decidió hablar ahora?

–A esta altura, con 67 años y teniendo que tomar morfina cada ocho horas, la política ya mucho no me preocupa. Siempre lo conté a quienes creí que podían hacer algo. Después opté por no contárselo a ningún gobierno más. Finalmente tomé la decisión y fui a Abuelas de Plaza de Mayo. Les dije que no tenía problemas en declararlo ante la Justicia. Si al juez le interesa, puedo contar mucho más.

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