Denuncian persecución y acoso laboral en la UNSa

Se multiplican denuncias por mobbin, hostigamientoacadémico y desnaturalización de los concursos.

Acciones

Persecución, mobbing, discriminación, violación de derechos humanos, destrucción de derechos gremiales, negación de justicia. Todo esto viene siendo denunciando en la universidad pública de Salta (UNSa) por una cantidad creciente de docentes y trabajadores administrativos (PAU) que sienten cercenadas sus carreras académicas y convertidas las condiciones laborales en una pesadilla.

La diversidad y tenor de los actos arbitrarios denunciados en el seno universitario adquirieron tal intensidad que la CONADU Histórica emitió una resolución en "apoyo a las actuaciones de ADIUNSa (Salta) en torno a la situación del compañero Pablo Ortega, docente de la Universidad Nacional de Salta, víctima de acciones persecutorias" en la Facultad de Ciencias Naturales.

A su vez, el jueves último, ADIUNSa hizo otra presentación en la que denunció a la propia rectora, Stella Pérez de Bianchi, de injerencias y presiones al Consejo Superior que "atentan contra la independencia y la democracia universitaria". Este pronunciamiento surgió luego de que Bianchi suspendiera una resolución por la que el Consejo Superior aprobó la designación de otra profesora, María Fernanda Justiniano, quien arrastra una llamativa cadena de concursos ganados y anulados.

Otro caso que resalta entre las denuncias de acoso laboral (mobbing) y de prácticas persecutorias entramadas tras los concursos docentes, es el de Adrián López, cuya situación académica ocupa a uno de los tantos expedientes que ingresaron a la Cámara Federal de Apelaciones en los últimos tiempos.

Y en tiempos recientes un fallo dejó abiertos serios interrogantes acerca del manejo de los concursos, el clima ocupacional y -lo más preocupante- la calidad académica de las carreras que miles de estudiantes cursan en diferentes facultades de la universidad pública de Salta. Un dato: sólo entre 2008 y 2009 ingresaron a la Cámara Federal de Salta 39 recursos directos, interpuestos tanto por docentes e investigadores como por trabajadores administrativos de la UNSa. Algunos de estos casos tienen diagnósticos de mobbing firmados por reconocidos especialistas en psiquiatría que piden para las personas afectadas "cambio de lugar de trabajo, con funciones pasivas fuera del contexto laboral agresor y estresor".

Un caso emblemático

Un caso emblemático de persecución docente en la UNSa es el del doctor Pablo Ortega Baes, quien acredita una destacada carrera científica y académica y que viene siendo perseguido "con saña" por las actuales autoridades de la universidad y de la Facultad de Ciencias Naturales. El docente-investigador salteño ha sido sancionado con 30 días de suspensión y ha quedado al borde de la cesantía. Según denuncian directivos de ADIUNSa, las supuestas irregularidades por las que se lo sancionó "expresan claramente persecución política".

Uno de los expedientes de la sanción deja traslucir violaciones a la ley universitaria y al estatuto de la UNSa, ya que Ortega no fue juzgado por sus pares (a través del tribunal académico), tal como lo fijan dichas normas. Además, el decano de la Facultad, Guillermo Baudino, desconoció la decisión del Consejo Directivo de la Facultad, que eximió de responsabilidad al citado docente, logrando que el Consejo Superior, dominado por consejeros leales a la actual conducción de la UNSa, lo sancione.

Tal como consta en el expediente hoy gestionado en la Justicia, el docente denuncia que se ha cercenado su derecho a la defensa y denuncia persecución política, haciendo hincapié en los motivos que llevaron a su sanción. Es importante destacar que el citado docente es jefe de trabajos prácticos de la cátedra universitaria cuya responsable es la actual rectora, Stella Bianchi, donde también trabaja como docente la esposa del decano Baudino. Además, el docente encabeza la oposición política a la actual gestión de la universidad encabezada por Bianchi, Baudino y la vicedecana Moya, y ha manifestado en más de una oportunidad su oposición a las decisiones tomadas en el seno de los órganos de gobierno de la UNSa.

Otro de los docentes más perseguidos de la UNSa es Adrián López, quien viene denunciando desde hace largo tiempo su hostigamiento académico y laboral por parte de lo que él define como endogrupos enquistados en las estructuras del gobierno universitario.

Adrián López es doctor en humanidades con orientación en historia y enfrenta, por sus insistentes denuncias de mobbing, todo tipo de desacreditaciones y hostigamientos que incluyen forzadas intentonas -como en los otros casos testigo- de juicios académicos.

"Lo que me ocurre y que les acontece a muchos administrativos, docentes y alumnos, es lo que se conoce con el nombre de hostigamiento laboral, sólo que la abrumadora mayoría de los que padecen el mobbing no lo hace público para ahorrarse problemas, lo que es una decisión equivocada", advierte López, a quien la Universidad de Málaga, en España, editó entre septiembre de 2008 y enero de este año, tres de sus libros sobre el pensamiento marxista.

El Consejo, presionado por la rectora

Luego de que la rectora suspendiera la resolución por la cual el Consejo Superior designó a la doctora Justiniano en la cátedra de Historia Económica, ADIUNSa denunció que Bianchi, "lejos de mantenerse al margen y enaltecer su imparcialidad", incurrió en una "actitud invasiva".

El gremio manifestó su "más profundo convencimiento de que en estas actuaciones se ha infravalorado al extremo el perjuicio que se le está causando a la profesora Justiniano" y denunció una "literal injerencia de la Sra. rectora en cuestiones que son soberanas del Consejo".

ADIUNSa también subrayó que "preocupa gravemente" que luego de tres años de tramitación del expediente Bianchi "insista en suspender la aplicación de una resolución que fue valorada y discutida más que suficientemente por los miembros de todo el Consejo Superior". Manifestó que dicha actitud "resulta cuanto menos reprochable" y afirmó que estas presiones "atentan contra la independencia y la democracia universitaria".

Otro caso testigo de hostigamiento

Las presiones al Consejo Superior para que anule su resolución se traslucen en más de un decano.

Cuando María Fernanda Justiniano inició su doctorado en historia jamás pensó que ese título tendría, como correlato, la expulsión del sistema universitario y el fin de su carrera académica y de investigación.

A menos de un mes de que su tesis doctoral fuera calificada en la Universidad Nacional de La Plata con diez, el Consejo Directivo de Humanidades le inició en octubre de 2008 un juicio académico por reenviar un mail en el cual el ex candidato a rector Lucio Yazlle denunciaba persecuciones de la gestión de Bianchi. Después, un jurado conformado irregularmente la descalificó para continuar con el dictado de la asignatura en la trabajó durante veinte años.

Aquella no era la primera vez que rendía ese cargo. Ya había ganado el concurso en 2001, pero la entonces decana de Humanidades, Catalina Buliubasich, y la presidenta de la Comisión de Docencia del Consejo Superior, Stella Pérez de Bianchi, impulsaron abiertamente su anulación, por cuanto el jurado había excluido por falta de antecedentes a un ex funcionario afín a su grupo político y la agrupación estudiantil del secretario del Consejo Superior, Juan Barbosa.

A los tres concursos que Justiniano ganó y le anularon como auxiliar, jefa de trabajos prácticos y adjunta, podría sumarse el cuatro mañana, ya que en un hecho insólito, la rectora suspendió la resolución que tomó el Consejo Superior de designarla como profesora asociada de Historia Económica.

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