Denuncian que en una mutual hacían gestiones previsionales fraudulentas

La justicia federal investiga una denuncia según la cual en una mutual de jubilados se hicieron durante casi dos años gestiones supuestamente fraudulentas mediante las cuales se obtenía el otorgamiento de jubilaciones “de amas de casa” para personas que ya tenían otro beneficio previsional, y que así pasaban a usufructuar de un doble cobro ilegal.
La denuncia que disparó la actuación judicial fue formulada en noviembre del año pasado por Heriberto Leme, un socio de la Mutual “Brígido Pucheta” del Centro de Jubilados, Pensionados y Retirados de la Provincia, con sede en Salta 333.

Según el denunciante, en ese local algunas autoridades de la entidad y algunos contadores y abogados atendían a diario a mucha gente a la que cobraban unos 400 pesos por cabeza para conseguirles la jubilación de amas de casa, pese a que en general ya tenían una jubilación del Insssep por ser casi todos empleados públicos o policías retirados.

En su presentación, Leme estima que los beneficios tramitados de manera presuntamente irregular fueron alrededor de mil, lo que implicaría que los autores de la maniobra embolsaron aproximadamente 400.000 pesos y consumaron un importante fraude al Estado.

Oferta abierta

El caso comenzó a ser investigado por el fiscal federal Gustavo Corregido, y ya tiene agregado también el testimonio de una mujer que trabajó durante 18 años en la mutual y luego fue despedida.

Se trata de Clidis Nilda Benítez Vega, quien avaló los dichos de Leme y dijo que desde 2006 y hasta 2007 se difundió por radio que en el local de la mutual se podía obtener el beneficio que planteó en su momento el gobierno nacional para las personas mayores que no tenían aportes previsionales pero que sí estaban en edad de jubilarse, como parte de una moratoria que fue conocida como “jubilación de amas de casa”, ya que fue aprovechada sobre todo por mujeres que sólo habían trabajado en el hogar. Pero el beneficio llegó también a hombres y mujeres que en su vida vivieron de changas o trabajos en negro, por lo cual carecían de aportes.

Según Benítez Vega, el local de la mutua solía estar repleto de personas esperando ser atendidas, y la mayoría tramitó el beneficio pese a tener ya una jubilación provincial.

El testimonio de la mujer sostiene que quienes efectuaban la atención al público interesado eran el presidente de la mutual, Ovidio Armando Maestri, con el asesoramiento de los contadores Javier Widera y José Vanderland, más la abogada Patricia Zamudio.

La testigo afirmó que las autoridades de la mutual sabían del doble beneficio previsional, pero sostenían que era legal, y que incluso algunos miembros del Consejo Directivo de la entidad obtuvieron también una segunda jubilación.

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