Denuncian enterramiento ilegal de siete cadáveres

Fue cuando la empresa Meló administraba la necrópolis. En Medio Ambiente contaron que está prohibido, porque en ese departamento hay peligro de contaminación de las napas.
El cementerio de Santa Lucía vuelve a ser noticia. Un día después de conocerse que será administrado nuevamente por el municipio, ayer se supo que la Justicia está investigando un enterramiento ilegal de siete cadáveres que fueron puestos en una fosa común. En principio, la irregularidad se debe a que en el departamento está prohibido poner cuerpos bajo tierra, porque el agua subterránea está muy cerca de la superficie y eso incrementó el riesgo de contaminación. Además, la identidad de las personas aparece en un expediente, pero no hay a la vista registros que determinen que efectivamente son ellas.

La causa se inició a partir de una denuncia que hizo en enero en la Comisaría 5ta. la Municipalidad de Santa Lucía, luego de una auditoría en la que apareció un expediente que versa sobre la disponibilidad de una fosa común para depositar los cuerpos. Un empleado del cementerio que trabaja como panteonero hace más de 20 años le dijo a DIARIO DE CUYO que la fosa se hizo y que se enterraron siete cuerpos en sus respectivos féretros. Inclusive, señaló el lugar, ubicado en la parte posterior de la necrópolis.

La denuncia no es contra nadie en particular, pero lo cierto es que en la época en que se inició el expediente -julio de 2005, cuando era intendente Vicente Mut- hasta hace algunos días atrás, el cementerio era administrado por la empresa Meló e Hijos. Finalmente, el miércoles de esta semana se supo que la firma se quedó sin la concesión porque el municipio perdía plata y detectó supuestas irregularidades en la contratación y el cumplimiento del contrato.

Sobre cuándo fueron enterrados los cadáveres, no hay datos oficiales. Sin embargo, el panteonero afirmó que fue hace unos dos años, aunque aclaró que podría ser más tiempo.

En otros cementerios los enterramientos son legales, pero en Santa Lucía no. El titular de Medio Ambiente, Raúl Tello, aseguró que ahí "están prohibidos, porque las napas freáticas suben y hay posibilidades de contaminación"; y que ellos no emitieron ninguna autorización. Además, dijo que en la Declaración de Impacto Ambiental que se le otorgó a Meló, queda claro que no se pueden hacer depósitos bajo tierra.

El intendente de Santa Lucía, Aníbal Fuentes, contó que "encontramos el expediente y decidimos hacer la denuncia porque es un tema grave". Por otra parte, dijo que "no hay ningún antecedente que acredite que las personas enterradas ahí son las mismas del expediente".

En el expediente hay un escrito que manda a publicar un edicto de llamado a los familiares de los fallecidos, para "ubicar o trasladar los restos". Y según el mismo escrito, se trata de Leónidas Riveros, Lidia Sosa de Aguilera, Rosa E. Vila, Giselle Naranjo, Hugo Naranjo y NN (Angelito). Este último, supuestamente, un bebé. En otra hoja hecha a mano, surge que el otro cuerpo es de Roberto Riveros.

Los restos estaban en el cementerio desde 1991 y, al parecer, los familiares nunca compraron nichos para depositarlos. Por eso, contó el panteonero, se los intimó para que se hagan cargo y nunca respondieron. El mismo empleado aseguró que hasta ser sepultados, los féretros estuvieron en una pequeña pieza que hoy funciona de depósito.

De una de las hojas del expediente sale a la luz que en el municipio se tramitó la búsqueda de un lugar. Gloria Fernández, que figura como encargada del cementerio en nombre del municipio, le pide a Mut en febrero de 2005 que resuelva la compra de una fosa común en Las Chacritas -ahí sí se puede- para trasladarlos. Sin respuesta, meses después, sugiere que por "única vez" la empresa Meló disponga de un espacio para una fosa común.

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