Denuncian cómo eran las irregularidades de Ergon

Mercedes y Paola presidían una de las cooperativas y fueron echadas. "Firmábamos papeles en blanco y no sabemos qué hicieron con eso", contaron. Dijeron que, en realidad, eran empleadas de Ergon y no cooperativistas. Lorena era tesorera sólo en teoría: "Aún hoy firmo 3 o 4 cheques en blanco por mes"
Todos los meses, Lorena, Paola y Mercedes firmaban entre tres y cuatro cheques en blanco que les acercaba algún miembro de la Fundación Ergon. Eran directivas de dos cooperativas de trabajo y, en teoría, manejaban los ingresos y los egresos, compraban, vendían y distribuían el dinero entre los trabajadores. Pero no hacían más que firmar papeles en los que no aparecían montos ni detalles. Hoy, tienen miedo porque no saben qué destino tuvieron esos cheques y piden que la Justicia intervenga para aclarar la situación.

Es la primera vez que tres cooperativistas de la órbita de Ergon relatan las supuestas irregularidades de esa fundación que ha quedado en el ojo de la tormenta.

Paola Castagnino, Mercedes Rosales y Lorena Coria destaparon una olla que venía funcionando a presión desde 2006. Ahora, se animaron a relatar sus historias en primera persona. Y contaron que Ergon organizó la red de cooperativas y que a las 160 personas siempre las trató como empleadas. En realidad, los papeles deberían estar invertidos: la Fundación no tendría que ser empleadora sino una simple administradora de los recursos de los trabajadores nucleados en cooperativas. El Municipio paga 1.300 pesos por persona, Ergon maneja el dinero y la gente termina cobrando unos 700 pesos por mes. Las trabajadoras habían denunciado que no hay justificación para que tanta plata se quede en el camino.

Paola y Mercedes estaban en Informática Riocuartense Ltda. y aparecían como presidenta y secretaria. Lorena pertenece aún a Mantenimiento y Construcción Limitada. Está de licencia por un accidente laboral pero, desde hace 3 meses, ha vuelto a firmar cheques en blanco a pesar de que su abogado le ha recomendado que no lo haga. Dice que si ella no acepta, sus compañeros se quedarán sin cobrar.

A Mercedes y Paola las echaron cuando descubrieron que su cooperativa tenía deudas con la Afip y con la obra social e intentaron cambiar la situación. "Nosotros veíamos que firmábamos papeles en blanco y nos abrieron los ojos. Cuando lo planteamos, al querer saber qué estaba pasando se nos perjudicó y nos sacaron sin darnos una explicación. Ahora pedimos que la Justicia intervenga para poder recuperar todo lo que firmamos en blanco", dice Paola.

Complicadas en la Afip

A pesar de lo que argumentó Juan Salde, que actualmente está a cargo de Ergon, las dos mujeres que trabajaban como administrativas aseguran que no pueden darse de baja en la Afip porque el organismo les exige que cada una cancele 1.800 pesos de deuda. La Fundación no pagaba el monotributo y ahora quienes tienen problemas son Paola y Mercedes. "¿Y cómo vamos a hacer para pagar si nos dejaron sin trabajo?", dicen.

Lo que es difícil de entender es por qué se acumuló una deuda impositiva a sus espaldas si ellas eran las directivas de la cooperativa.

Paola lo explicó: "Nosotros firmábamos los cheques pero no sabemos qué hacían ellos. Entonces, se nos acumuló deuda en los tres años que estuvimos ahí. Nunca abrimos los ojos porque confiamos. Nosotros, lo único que queremos es que queden limpios los nombres nuestros en el sentido de que si llega a haber algo malo atrás de todo esto, no queremos ser las damnificadas sin saberlo".

Lorena Coria tuvo un accidente de trabajo el año pasado y quedó con una incapacidad laboral del 30 por ciento. Desde ese momento empezó a padecer: "La obra social no me cubrió la operación porque decían que le correspondía al seguro y el seguro me dio sólo 1.800 pesos para la prótesis. Voy a iniciar una demanda".

En los papeles, Lorena aún hoy maneja las cuentas de su cooperativa.

"Supuestamente, soy tesorera de Mantenimiento y Construcción Ltda. Firmé papeles, cheques en blanco. Firmaba tres o cuatro en blanco por mes. Si les preguntaba para qué eran me decían que para pagar el monotributo y la obra social. Recién después me enteré de que no tengo que firmar ningún cheque para pagar la obra social y el monotributo. No sé qué he firmado ni con qué destino", relató.

Así estuvo durante dos años hasta que se accidentó. Entonces, no firmó cheques durante 8 meses pero, desde hace 90 días, ha vuelto a hacerlo para que sus compañeros cobren.

Paola y Mercedes cuentan que jamás vieron un balance, ni una chequera completa ni talonarios de facturación. Es más, sólo conocen a otros cinco integrantes de su cooperativa, que nuclea a 32 personas. A los demás, a pesar de que supuestamente se unieron por un interés común, jamás les vieron las caras.

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