Denuncia sobre el Censo 2010

Los trabajadores del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) nucleados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) denunciaron ayer que el Censo Nacional de Población 2010 se encuentra "irreversiblemente retrasado" y anticipó que ?por el accionar de la "intervención" que encabeza Ana María Edwin? se está encaminando a "un fracaso seguro".
"Encontrándonos a sólo un año del momento en que debería realizarse el Censo Nacional de Población, la continuidad de las condiciones de crisis institucional y desmantelamiento técnico del Indec como producto de la intervención hacen temer seriamente que ese operativo, el más importante de los que puede emprenderse en materia de relevamientos estadísticos, repita el desastre del Censo Nacional Agropecuario realizado el año pasado", advirtió la junta interna de delegados.

Además, cuestionó que se les permita a las actuales autoridades manejar el presupuesto de $ 60 millones que sería destinado a la concreción de este operativo. "Poner ese presupuesto a disposición de los aventureros de la intervención del Indec es un despropósito", advirtió ATE.

Cada diez años

Los censos constituyen el operativo más importante que involucra al Indec y, a la vez, la movilización civil de mayor envergadura que puede encarar un Estado en tiempo de paz. La Argentina ha realizado nueve censos en toda su historia. Desde 1960, se inició la era de los censos "decenales", realizados en los años terminados en 0 (salvo los de 1991 y 2001, después de haber sido pospuestos por crisis económicas). De ahí la preocupación de científicos, de organizaciones de la sociedad civil y de los propios empleados del Indec por la posibilidad de que los datos que surjan del próximo censo terminen siendo de dudosa calidad.

El comunicado del grupo de trabajadores del Indec advierte que el descrédito en que cayó el organismo por la manipulación de las cifras de inflación y otros indicadores podría conducir a la población a retacear la colaboración que debe prestar para el éxito del censo. "Sin una población dispuesta a brindar la información requerida por confiar mínimamente en la utilidad de su respuesta, el mayor de los operativos que puede encarar el sistema estadístico se encaminaría a un fracaso seguro", concluye.

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