Denuncia que compromete al diputado Juárez

Denuncia que compromete al diputado Juárez
Ante su desesperante realidad económica, una joven dio a conocer una situación irregular. Contó que ayudó a Juan Carlos Juárez en la última campaña y como favor fue empleada en la Cámara de Diputados de la provincia, pero jamás le pidieron que fuera a trabajar.
A cambio, sólo recibía la asignación familiar de sus tres chicos (300 pesos). El cobro lo hacía Miguel Juárez, quien en diciembre sólo le dio 100 pesos. En su recibo de sueldo consta que sus haberes son de 1.200 pesos.

El diputado Juárez admitió que empleó a Cufré, pero dijo que “el caso está en manos de mis abogados”.

- ¿Tu nombre y edad?

- Me llamo Eliana Vanesa Cufré y tengo 29 años.

- ¿Sos empleada de la Cámara de Diputados de la provincia?

- Sí, desde abril del año pasado.

- ¿Cómo accedió a ese lugar?

- Podríamos decir que de favor. Cuando se hicieron las elecciones generales o internas, me vinieron a pedir una mano para agrupar gente y sumar para un movimiento político. Y me decían que después me darían una mano. Yo les dije que lo que necesitaba era un lugar para estar con mis hijos. Me dijeron que eso me lo iban a dar, pero primeramente querían que yo les diera una mano.

- ¿Quiénes se acercaron y prometieron darte una mano a futuro?

- El que se acercó a mi domicilio y me hizo toda la propuesta fue Miguel Juárez. Era para ayudar a Juan Carlos, su hermano, para que ascendiera al lugar que tiene hoy, que es diputado provincial. Y en la interna (en realidad, para intendente) iba Oscar Luciani.

- ¿Le pidieron ayuda porque conoce el barrio San Jorge o San Pedro?

- Hace 20 años que vivimos con mi mamá en el barrio San Pedro. Conozco a los Juárez de toda la vida. Son muchísimos años. Según Miguel, entre toda la gente que él conoce en la zona, me estaba haciendo el favor a mí.

- Usted ayudó en esas elecciones. ¿En qué momento le dijeron que le pagaban su tarea con un cargo en la Legislatura?

- Luciani perdió en las elecciones pero la mayoría de la lista que lo acompañaba entró en la Cámara de Diputados. Entonces vino Miguel y me dijo: ‘El Negro ascendió así que lo que vamos a hacer es ayudarte, ponerte en blanco para que cobres un sueldo. Y eso hasta que se te designe el cargo. Calculale que pasarán tres meses’. Una tarde me dijo que me prepare porque al otro día íbamos a La Plata. Me explicó que precisaba llevar unos cuantos papeles. Certificado de escolaridad de los chicos (Eliana tiene tres hijos a cargo); fotocopia del DNI; una foto 4x4 y certificado de buena salud. Ese día conmigo viajaron tres personas más que llevaban los mismos papeles. Presentamos toda la documentación. Llegamos a Legajos de La Plata, nos hicieron todo el ingreso a la Cámara y quedamos registrados como empleados de la Cámara de Diputados por el partido Frente Coalición Cívica.

Ese mismo día nos hicieron ir a la Comisaría, cerca de la Cámara, y nos tomaron las huellas digitales para comprobar que no tenemos antecedentes. Nos dieron un break, un sándwich y una coca, y nos hicieron esperar alrededor de dos horas. En ese momento Miguel me hizo firmar un papel con la liquidación de haberes. Me dijo que era para que yo no me tomara la molestia de viajar una vez por mes a La Plata a retirar mi sueldo.

Yo le firmé a Miguel la liberación de haberes. Pensaba que iba a trabajar para ellos y que iba a cobrar mi sueldo. A las dos horas él (Miguel Juárez) viene con el recibo (de sueldo). Me dijo: ‘acá está, ya cobraste’. Es decir que al ingresar ya cobraba un mes de trabajo.

- ¿Se acuerda por cuánto dinero era ese primer recibo?

- Era de 537 pesos. No corría salario, escolaridad, ni nada. Era el neto de días trabajados.

- Esa primera vez, ¿usted se pagó el viaje a La Plata?

- No, me llevaron ellos. Las dos veces que tuve que ir a La Plata me llevaron los Juárez.

- ¿Alguna vez Miguel o su hermano le explicaron de qué iba a trabajar usted en el Cámara?

- No. Miguel que dijo que eso había que esperar. Que lo importante era registrar todos los papeles en La Plata. Y que conste, como hasta ahora, que uno tiene un ente empleador y que está trabajando en blanco, con un sueldo que hoy por hoy es importante.

- Usted en ese momento quedó empleada del bloque de Diputados de la Coalición Cívica.

- Exactamente.

- Y las otras tres personas realizaron los mismos papeles que usted.

- Exactamente iguales. Pero prácticamente no los vi más. En la segunda ocasión en la que casi las mismas personas viajamos a La Plata fue para votar una interna que había en el Congreso. Pensé que no iba a poder votar porque yo jamás me afilié. Pero pregunté si figuraba para votar, porque de política no entiendo nada, en el Congreso un fiscal de mesa me dijo que si era empleada de la Cámara tenía que votar porque ‘aparentemente trabajás acá’. Esa fue la segunda y última vez que fui a La Plata. Yo no recuerdo ni de qué era esa votación, pero habrá sido en septiembre u octubre pasado.

- Ese primer mes, ¿Juárez le dio los 537 pesos?

- No. Pasó lo siguiente: había una oficina que Juan Carlos la tenía como provisoria y que incluso la usaba antes de asumir el cargo de diputado. Fuimos a ese lugar con Miguel, porque era el que nos trasladaba a todos lados. Entré primera. Juan Carlos me dio un sobre cerrado con la plata. Me dijo: ‘Esto es lo que podemos hacer para ayudarte, lo que podemos hacer por vos. Vas a quedar acá los cuatro años que dura mi gestión y eso sí; te pido que no digas nada porque sabés que la gente del barrio es muy quilombera y van a empezar a preguntar por qué ayudás a uno y a otro no’. Yo hasta ese momento no sabía cómo venía la mano. De confiada, de ingenua o de estúpida, pensé que me venía con esa plata.

- Pero Juan Carlos Juárez le dio el sobre.

- Sí, pero Miguel me lo sacó. Me dijo que estaba pasando por el filtro. Que él era el filtro. Me dio 200 pesos. Esto pasó en abril.

- ¿Qué pasó en los meses siguientes? ¿Nunca le dijeron que tenía que ir a la Cámara?

- Jamás me lo pidieron. Y todos los meses Miguel me traía la plata del salario de los chicos. Si mal no recuerdo los primeros tres meses fueron 200 pesos porque me dijo que no me había pasado bien los papeles de mi nene más chico. Entonces cobraba el salario de las dos nenas. Cuando vino un reajuste de salario y se logró el ingreso del nene, me dio 300 pesos. Todavía recuerdo que me dijo ‘es una platita que vino de más, por eso te doy un par de pesos más’.

Pasaron algunos meses y yo le expresé mi disconformidad porque no cobraba mi sueldo completo. Además, por ser empleada en el Congreso, no puedo acceder a ningún plan de ayuda social. Se supone que tenía un buen sueldo.

- ¿Tenía problemas para ir a trabajar a La Plata?

- Ninguno. Pero nunca me lo pidieron.

- ¿Hasta cuándo cobró 300 pesos?

- Hasta noviembre del año pasado. En ese mes la plata me llegó a través de la sobrina de Miguel Juárez. Me trajo los 300 pesos en un sobre de papel madera. Pero diciembre pasó de largo. No cobré nada.

- Ni sueldo, ni aguinaldo, ni nada.

- Nada. Primero fui a la Municipalidad a pedir materiales porque no tengo dónde vivir y me pidieron un certificado de ANSeS. Ahí salió mi empleo en la Cámara de Diputados y, por ende, que no puedo recibir ningún plan. Y además me entero que estoy aportando a un sindicato, a una obra social. Yo lo único que vi del último recibo, que era de cerca de 1.200 pesos, fueron 100 pesos.

- ¿Tiene idea de cuál es su sueldo real?

- Mediante ANSeS salió que es 1.200 pesos.

- ¿Tiene documentos que certifiquen su situación?

- Tengo todos los recibos de sueldo.

- Si en sus recibos figuraban más de 1.000 pesos y le daban 300, ¿usted no preguntó por qué?

- Sí que le pregunté. Según me decía Miguel, esa plata supuestamente se repartía entre tres o cuatro personas más. Me parecía lo más lógico, porque así como me habían ayudado a mí era obvio que ayudaran a otros. Pero no hay constancia de que eso ocurriera.

- En diciembre, cuando se atrasó el dinero, ¿qué le explicó Juárez?

- Que la plata no estaba. Que ellos no habían cobrado. El 20 de diciembre le pregunté a Miguel qué pasaba y le expliqué que tenía que pagar el alquiler del lugar donde estoy, aún sabiendo que no llego a cubrir ese costo con lo que ellos me daban (paga 450 pesos de alquiler por una vivienda extremadamente precaria del barrio San Jorge). Pero Miguel me dijo que todavía no se había cobrado y todos los días cambiaba la excusa.

El 24 de diciembre volví a llamar a Miguel. Le dije que no tenía nada y que me había dejado en la ruina, con el alquiler sin pagar y sin nada para comer. Me volvió a decir que todavía no había cobrado. El 31 de diciembre le volví a pedir y le dije que ya no tenía excusas. Mi hija cumple años ese día y me había pedido una torta para su cumpleaños. Nunca se la pude comprar. Le expliqué mi situación y me reiteró que no se había cobrado, que la plata no estaba. Me dijo: ‘si te sirve yo te puedo mandar 100 pesos’. Le dije que sí, que algo era algo porque en ese momento no tenía para comprarle un pañal suelto al nene. El papá de Miguel se lo acercó al domicilio de mi mamá. Fue la única plata que recibí.

- Fue esto lo que la decidió a contar la situación.

- Contar qué está pasando lo decidí yo. Veo cómo está viviendo mi hija y no puede ser. Le comenté a mi patrona toda la situación y ella me pasó el número de Carlos Porto, acotó Norma Agüero, la madre de Eliana.

Su hija relató que “ayer (por el lunes) Porto contó el caso en la radio. A eso de las 11 vino Miguel Juárez a preguntarme qué era lo que había hecho. Me preguntó si era conciente del lío al pedo que había armado. Me aclaró que si antes ‘mal que mal recibía 200 o 300 pesos, ahora no tendría nada’. Y me dijo que me daba dos opciones para arreglar la situación. Emitir una nota a todos los medios periodísticos, y me nombró a EL CIVISMO, que yo tenía que firmar retractándome de todo lo que había dicho por radio y admitir que lo había dicho en un momento de bronca. Que cobraba todo mi sueldo y que solamente le decía a mi mamá que cobraba 200 o 300 pesos para que no me sacara la plata. Y así ellos quedaban limpios y yo quedaba como mentirosa.

La otra opción era que yo dijera que Porto me había localizado y que me había ofrecido dinero. Como yo en ese momento lo precisaba, le había dicho que sí. Y que Porto me había armado un texto y al aire se simulaba un reportaje. Que yo sólo había leído algo armado por Porto, que lo único que buscaba era sacarles plata a ellos para callarse. Le dije que no. Le aclaré que no sirvo para mentir y que él me conoce de años. ‘Y Negra, pero a veces hay que mentir’, me dijo.

Le reiteré que no me servían sus explicaciones. Miguel me dijo que piense en la solución porque no me aseguraba nada, pero me prometía que en marzo tal vez me renovaban los papeles y por ahí cobraba todo el sueldo. Pero me reiteró: ‘si hay gente que no te quiere, con todo este quilombo que armaste, menos’. Y me dijo que ‘con todo esto me comprometés. Si me investigan voy preso”.

Le dije que ya estaba, que dijéramos la verdad y listo. Que hay pruebas. Y le dije que estaba metido hasta su padre. Ahí fue cuando me dijo: ‘Negra, vos sabés que mi viejo es empleado de la Cámara hace 20 años’. Le dije que no, que hasta dónde yo sabía era portero de la Escuela 11.

- ¿Qué es Miguel Juárez? ¿Empleado de la Cámara?

- Se supone que sí. Dice que secretario no es, pero es el que presenta gente y mueve los papeles.

- ¿Juan Carlos Juárez estaba al tanto de todo lo que sucedía?

- Nadie puede hacer algo sin la aprobación del jefe. Yo entré al Congreso con el aval de Juan Carlos. El que me emplea directamente es Juan Carlos por ser el mayor responsable en el bloque en la Cámara de Diputados.

- Fue el que le dio el primer sueldo, antes de pasar por “el filtro”.

- Sí, me dio el primer sueldo. Pero lo único que disfruté de un sueldo completo fueron dos pasos: de la puerta de la oficina de Juan Carlos hasta la escalera en la que estaba Miguel.

- ¿Cuál es su situación hoy?

- El otro día decía que no es al daño físico al que uno le tiene temor o recelo. No te van a mandar matones. Pero hay daño psicológico. Mis hijas son grandes, las conoce todo el barrio. Y hay gente que hoy nos ladea la cara por este asunto.

- Los Juárez son muy conocidos en el barrio.

- Vivieron acá toda la vida y mucha gente los quiere.

- ¿Cuál cree que es la solución para esta situación?

- Estoy en un brete que no sé cómo salir. Yo quiero que se sepa si soy la única, porque sospecho que no. Y es feo que, con el perdón de la palabra, te estén cagando o especulando. Vos le entregás todo, aparentás cobrar un dinero que permitiría vivir mejor, y ves que ellos progresan y uno se va para abajo. Y desde abajo no poder acceder a nada. Yo necesito ayuda del municipio y no puedo acceder porque soy empleada de la Cámara, en un buen trabajo. Por eso quiero que se aclare lo que está sucediendo. Y que quede claro que yo jamás me negué a trabajarles. Jamás dije que quería cobrar sin trabajar. Pero mes a mes me explicaban que no recibía todo el dinero porque no había designación de cargo.

- ¿Quiere agregar algo más?

- Sí, que no voy a desmentir lo que estoy contando porque es cierto. No tengo cargo de conciencia. No me van a cambiar la verdad por 600 o 1.000 pesos. Quiero que se haga justicia. No es justo figurar como que hacés algo que no hacés y cobrar sin trabajar. Pero la verdad es que ellos jamás me dieron ese trabajo. Cobraban una plata y para mantener el cobro te arreglaban con 200 o 300 pesos. Esto no fue corrupción; fue un robo a cara descubierta porque me conocen de toda la vida, conocen mis necesidades, tanto Juan Carlos como Miguel.

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