El dengue también votará el 28 de junio

La formalidad de la aprobación legislativa de la unificación electoral del 28 de junio que se votará de inmediato, no sólo implica resolver el dilema de todo el cronograma de actividades e instancias legales que incluye la interna radical anticipada 21 días para realizarla el domingo 3 de mayo, sino advertir que como nunca había ocurrido antes, esta contienda plebiscitaria para el gobierno de Capitanich y crucial para la sobrevivencia del liderazgo opositor de Angel Rozas, tendrá como telón de fondo una emergencia social, el estallido de brotes de dengue, que como una mancha de aceite recorrió gran parte de esta provincia y del nordeste argentino, para avanzar sin barreras sanitarias hacia el Gran Buenos Aires, la gran vidriera electoral del país.

Esta es la mayor complicación, pero no la única que sobrecarga a un gobierno provincial que viajaba a la velocidad de su primera figura y acompañaba como podía la segunda línea, cuya primera frenada fue inevitablemente fiscal, al asumir la decisión de recortar gastos, fondearse con la ley que unifica depósitos en el Banco del Chaco y, sobre todo, congelar cualquier incremento salarial, comenzando por los docentes y a riesgo, como está ocurriendo, que los sindicatos terminen sufriendo más que el propio gobierno el costo de vaciar sistemáticamente las escuelas ejerciendo un derecho de huelga empardado por ese derecho a la educación, del que habla —por ejemplo— la doctrina social de la Iglesia, citada puntualmente hoy en la revista de NORTE.

El dengue también vota

Si los radicales tropezaban con las limitaciones financieras propias de la intemperie, pues por primera vez enfrentarán al justicialismo sin controlar la caja provincial como en 12 años consecutivos, el oficialismo empezó a desenredar ayer en el foro de intendentes en la Isla del Cerrito el ovillo de todos los asuntos candentes, comenzando por la expansión del dengue y la coordinación de todos los esfuerzos, sin excluir la situación del Ministerio de Salud, cuyo desborde y desgaste no se soslaya y, menos, de brazos cruzados.

El gobernador es el primero en reconocer que lo sucedido con epicentro en Charata justifica la crispación comunitaria por la magnitud del cimbronazo a la salud colectiva, pero también resalta la politización incontenible con una larga enumeración de episodios y entretelones donde el tratamiento de los medios nacionales, especialmente la televisión, no careció de los mismos incentivos opositores que se vieron en los piquetes agrarios.

La intervención personal de la ministra nacional no dejó dudas de que el aporte de equipos, elementos y de médicos especialistas centralizó el control en una sala de situación montada —y no por casualidad— junto al despacho del gobernador.

Esto significa que Capitanich —que en la madrugada del domingo pasado llegó de incógnito a Charata para informarse de primera mano y después regresar para presidir una reunión de coordinación que tuvo tramos acalorados— dejó en claro que la responsabilidad que le cabe es indelegable y fueron sus decisiones las que, por ejemplo, hicieron ratificar al director del hospital de Charata y al coordinador comunitario Alberto Paglia, que se ha convertido en una piedra en el zapato del intendente Tejedor.

Del mismo modo que reconoció errores como ha sido retener la información esclarecedora, el gobierno ha advertido —y lo saben los intendentes municipales afines— que el complejo problema del dengue puede ser largo y de fuerte impacto social, con su correlato de riesgo electoral y hasta de inusitadas situaciones de violencia como ha sido el atentado que derribó la antena de Radio Mocoví de Charata, la tercera emisora privada en la historia de la radiofonía chaqueña.

La demanda de una investigación judicial esclarecedora no tiene los atenuantes de sectores que silenciaron la enérgica condena que correspondía en defensa de la libertad de expresión y, curiosamente, la antena derribada no interesó tanto en Buenos Aires, aún cuando las honras fúnebres de Raúl Alfonsín acaparaban las transmisiones.

Hay un ofrecimiento de recompensa de 20.000 pesos para quien aporte datos que en los corrillos charatenses han venido corriendo como reguero de pólvora.

Sin embargo, también en los enfrentamientos de la peatonal de Resistencia hubo muchos protagonistas y abundaron los testigos azorados por tanto ensañamiento, pero nada se logró hasta ahora para esclarecer el intento de homicidio contra el periodista Fabricio Glibota, cuyo autor goza de impunidad y el caso va en camino de la pesada deuda judicial chaqueña en todas aquellas situaciones donde las papas queman y existen fuertes intereses políticos que deben ser, invariablemente, protegidos.

Predicar con el ejemplo

No fueron pocas las observaciones ciudadanas que no dejaron pasar el rotundo contraste entre lo que se dijo a la hora de rendir tributo a la figura del ex presidente Raúl Alfonsín y su empecinamiento, a su paso por la historia del último medio siglo de la política argentina, coronar su vida con un legado de ética y decencia republicanas.

Se equivocan quienes imaginan que el cotejo entre grandes radicales que mueren sin fortunas personales como Raúl Alfonsín o Luis A. León no tiene ponderación entre la gente, en la medida en que la prosperidad de unos cuantos se gratifica a sí misma con cinismo a prueba de balas o de lágrimas.

Predicar con el ejemplo también es el compromiso que la Semana Santa profundizará en cristianos que deben madurar en el ejercicio de ciudadanía cuando están en juego tantas necesidades en una provincia con heridas sociales profundas como las que apreció el mismísimo ministro Raúl Zaffaroni instalado en pleno El Impenetrable, marcándole desde la Corte Suprema el camino a sus pares chaqueños de la magistratura.

En definitiva, si la política también es construcción, pretender que la magnitud de las presiones de la pobreza, de la reanimación del campo y, sobre todo, de la defensa del empleo ante la incertidumbre de la crisis mundial recalentada, merezcan un entendimiento básico de concertación como el que a todas luces no podrá consumar el Consejo Económico y Social del Chaco por la intemperancia partidista dominante, supone insistir en una ingenuidad o un alegato anacrónico cuando tenemos por delante una campaña electoral de sólo tres meses.

La obsesión por conquistas parlamentarias puede tener las más variadas justificaciones, es cierto, pero nadie amaga con diferenciar el contenido de la propuesta y la calidad de la oferta plasmada en una inyección cabalmente renovadora, que ayude a revalorizar a la política aún en medio de turbulencias que no tardaron en silenciar las últimas resonancias de la memorable despedida al primer presidente de la democracia recuperada.

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