"El dengue es una enfermedad de la pobreza"

"El dengue es una enfermedad de la pobreza"
"El dengue llegó para quedarse", la cita pertenece a la ministra de Salud, Graciela Ocaña, quien acertada o no, hizo esa declaración hace unas semanas cuando se hablaba sólo de un brote epidemiológico de dengue. Gonzalo Basile, presidente de la ONG Médicos del Mundo, refutó esa teoría y aseguró que el dengue está presente en territorio nacional desde 1996.
En diálogo con Ambito.com Basile realizó un breve recorrido del origen de la enfermedad en el país y los motivos que llevaron a la situación actual. Además enfatizó en la necesidad de un cambio estructural en las políticas de salud porque aseguró que el dengue "es una enfermedad de la pobreza".

En el documento "Epidemia de Dengue en Argentina" difundido por MDM se pone en duda la difusión de la información sobre la enfermedad y cantidad de casos relevados por el Ministerio de Salud (oficialmente más de15.000 casos, según la ONG más de 30.000). Además exige que se decrete la emergencia sanitaria nacional.

Periodistas: ¿El dengue llegó para quedarse?

Gonzalo Basile: No es que el dengue apareció naturalmente en los últimos 3 meses, sino que tiene un proceso detrás. Ahora se disparó porque es típico de una epidemia, empieza a crear casos nuevos a una velocidad impresionante. Por eso planteamos que técnicamente estamos frente a una epidemia.

Según el trabajo de MDM el vector Aedes Aegypti, mosquito que trasmite el dengue, está en el país desde 1996 en el NOA, NEA y la región pampeana. Reconoce brotes en 1980 que no fueron erradicados. En los últimos 12 años hubo diferentes resurgimientos de la enfermedad que están publicados en el Ministerio de Salud de la Nación. El más reciente data de 2007 cuando se produjo una epidemia en Paraguay y generó 60 casos autóctonos en Formosa.

P: ¿Las migraciones son el detonante de la expansión de la enfermedad?

G.B.: No hay que pensar que la migración es el único causante del dengue porque nosotros en los últimos 12 años hemos hecho poco y nada para prevenir la enfermedad, por promover la salud, por trabajar en la salud pública y por combatir el Aedes.

El profesional remarca que las causas de la enfermedad son sociales: "Tenemos millones de personas sumidas en viviendas precarias, donde no hay tratamiento de basura, con basurales a cielo abierto, sin acceso al agua potable y cloacas". "Además - prosigue- los servicios públicos esenciales de salud no llegan a zonas urbanas de exclusión, como las villas y los asentamientos. El dengue es una enfermedad de la pobreza".

P: Entonces, ¿el Estado es uno de los responsables de la propagación de la enfermedad?

G.B.: La ausencia del Estado termina generando que no haya educación para la salud ni prevención para la población. Todo este proceso estructural de alguna manera determina la enfermedad, más allá del calentamiento global que favorece la presencia de vectores y de enfermedades ligadas a los países pobres. No hay que limitarse a pensar que las causas del dengue son cuestiones fronterizas o climáticas sino que hay un proceso más amplio donde tanto como Estado y Sociedad hemos hecho muy poco o casi nada por prevenirlo".

P: Si ya estamos frente a una epidemia, ¿Qué se debe hacer?

G.B.: Este tipo de epidemias pueden durar 6 meses. Entonces si el daño ya lo tenemos, desde salud lo único que se puede hacer es mitigar el daño. Tomar medidas necesarias para empezar a frenar la propagación y distribución y preparar las condiciones para lo que viene.

P: Esta claro que se necesita una reforma estructural, pero a corto plazo ¿Qué se hace?

G.B.: Nosotros consideramos que puede haber y debe haber medidas a corto plazo como decretar emergencia sanitaria nacional, que permite pensar y dimensionar este tipo de problemas dándole el marco institucional para convocar a un comité operativo de emergencia nacional donde participen, además del Estado, la Universidad Pública, las organizaciones de la sociedad civil y las asociaciones de profesionales de la salud. Todos aportarán experiencia y trayectoria y garantizarán y fiscalizarán la veracidad de la información. Además, la emergencia sanitaria permitiría inyectar partidas presupuestarias para enfrentar la epidemia y para comenzar a pensar en el año que viene.

P: ¿Qué opina de la gestión de Ocaña?

G.B.: Hay muchos funcionarios de carrera en el Ministerio de Salud de la Nación, que no pueden fingir demencia porque están hace 6, 7, 8 años en el Ministerio. Podemos decir que Ocaña ha quedado presa de esta situación, que no ha sido eficiente, que no ha previsto la situación. Pero vayamos a preguntarle qué han prevenido los ministros provinciales, porque ellos no hacen nada, no sólo por este problema, sino por ningún problema.

P: ¿Cómo evalúa las medidas promovidas por Nación?

G.B.: Se está yendo por detrás de la epidemia. Pero lo están haciendo muy cerrados y pensando que las ONG´s no hacen más que ataques a todas las políticas oficiales, lo cual no es cierto. De última lo que se hace es no preparar el camino para poder atacar la epidemia un año antes. No existe una planificación clara en la cual todos estemos informados, más allá de las declaraciones oficiales sobre las medidas que ya se tomaron.

P: ¿Por qué hay diferencia en el número de casos que informa el Ministerio de Salud y los números que ustedes manejan?

G.B.: Hay diferencia por la metodología de confirmación de casos. Nación afirma que sólo puede considerarse "caso" aquel que sea confirmado por el laboratorio de Pergamino. Eso significa que, en primer lugar, tenemos una semana de tardanza en la zona metropolitana y de quince días para casos del NOA o NEA, con lo cual la cantidad de casos va siempre por detrás de lo que está pasando. En segundo lugar, al estar tan lenta la confirmación, hay que plantearse que no es necesario que únicamente Pergamino confirme los casos. El instituto Maiztegui es parte de una red de laboratorios llamada red ANLIS que está compuesta por 25 centros que pueden hacer ese análisis.

P: ¿Cuál es el mensaje para la población?

G.B.: El dengue no es enfermedad mortal, claramente podemos tomar medidas de prevención pero creo que el mensaje principal a la población es que la sociedad tiene que empezar un proceso de sensibilización y concientización de los problemas que tenemos en Argentina sobre la salud pública. Si no hacemos ese proceso, difícilmente podamos meter en la agenda del Estado la prioridad.

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