El dengue no va a elecciones

Por: Ricardo Kirschbaum

Convertir al dengue en una herramienta de política electoral es como escupir al cielo para quienes lo hagan. Ya es muy grave que la enfermedad se haya extendido a numerosas provincias argentinas y que las medidas de contención adoptadas no hayan sido todo lo eficaces que debieran, para que esta calamidad sea muy politizada.

Están aquellos que tratan de minimizar los hechos, negando que nos encontremos frente a un foco epidémico, y quienes alimentan el pánico para arrimar, tristemente, agua para su molino. Y, también, los que están esperando pacientemente una oportunidad para sacar un premio político grande en el Gobierno.

Lo cierto es que hace tiempo que en la frontera norte del país existe un foco de dengue instalado, propagándose. Las medidas que se adoptaron desde entonces hasta aquí están siendo atacadas por ineficaces. El gobierno nacional y las provincias debieran, entonces, extremar sus recursos para limitar la extensión de la enfermedad, primero, e intentar erradicarla luego, amortiguando sus daños sobre la población más desprotegida.

Hasta ahora, dicen los especialistas, hay "dengue importado" -contagio en otro sitio- en 13 provincias y "dengue autóctono" -con orígen local pero que no alcanza a toda las localidades provinciales- en otras 6. Esta distinción tiene valor epidemiológico y terapéutico, quizá sirve para ajustar la terminología sobre el flagelo, pero no disminuye la responsabilidad de todos quienes deben coordinar una campaña enérgica de prevención contra el dengue.

Así, hay infectólogos que están advirtiendo que los movimientos turísticos masivos por Semana Santa pueden incrementar casos importados, por ejemplo en el área metropolitana.

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