Con demora, el Indec admitió que la economía se estancó

Se cortó un ciclo de crecimiento que duró 77 meses; el sector privado dice que había colapsado antes
Con ocho meses de rezago, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) descubrió lo que el ciudadano argentino promedio ya vive o padece en carne propia: que la economía local ya no crece.

Para la medición oficial, sólo en mayo de 2009 la Argentina registró, por primera vez tras seis años y cinco meses, una variación nula en la tasa de actividad en la comparación interanual, es decir, respecto de igual mes de 2008, y una mínima de mejora del 0,1% en la medición con abril, que ni siquiera serviría para hablar de un crecimiento vegetativo. En la reunión del martes con empresarios, la presidenta Cristina Kirchner había derrochado optimismo acerca de la economía.

En cualquier caso, se trata de la peor medición desde noviembre de 2002, como consecuencia del freno de la actividad en el país, que en un año transformó una tasa de expansión del 7,4% en estancamiento. Según la medición oficial, se pone fin a un ciclo virtuoso abierto en diciembre de 2002. Un mes antes, el estimador había caído el 4,9%, la última baja interanual hasta ahora, lo que dio comienzo a una fase de expansión a tasas chinas, que declinó a mediados de 2008, al combinarse factores internos con la crisis global.

El tardío descubrimiento se hizo público tras la difusión del estimador mensual de actividad económica (EMAE), indicador de frecuencia mensual que se utiliza para estimar la evolución del PBI, de publicación trimestral. Pero los economistas privados coinciden en señalar que la realidad es mucho más decepcionante: la destrucción de riqueza, producto de un brutal ajuste en la tasa de actividad, fue enorme.

A la hora de hurgar en las inconsistencias de la medición , el economista Fausto Spotorno, de la consultora Ferreres & Asociados, no se explica cómo hace el Indec para mostrar sólo ahora estancada una economía que registró entre mayo de 2008 y 2009 una caída del 25,8% en la producción agropecuaria, del 40% en la producción de metales básicos, del 23,4% en la de automotores, del 18,6% en la textil, del 9,4% en la actividad comercial, del 4,5% en la intermediación financiera, del 17% en las exportaciones, del 20,1% en la inversión y del 1,9% en la generación de electricidad, gas y agua...

"Las cifras oficiales de crecimiento no parecen estar en línea con la realidad. Según nuestros datos, la performance es mucho peor: la actividad está cayendo con fuerza; registró una contracción del 7,2 por ciento en la medición interanual y se mantiene una inflación que está en torno al 15 por ciento", advierte Spotorno. "Según nuestras mediciones, los únicos sectores que mostraron algún crecimiento en el período mayo-mayo fueron alimentos, bebidas y tabaco (2,7%), la industria farmacéutica (6,05%) y la plástica (6,2%). A esto se le pueden sumar los servicios sociales y de salud, que se mantuvieron estables. Pero la mayor parte de los sectores, tanto de bienes como de servicios, ha mostrado una reducción de su producción. Y eso es una recesión que, como viene acompañada de inflación, llamamos estanflación", concluye.

Su colega Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein & Asociados, coincide en el diagnóstico general. "Nuestro número es que la economía cayó el 5% en la comparación interanual de mayo", admite. Pero reconoce una sensación extraña. "Es cierto que el Indec descubrió tarde y mal que dejamos de crecer. Lo irónico es que lo hace en momentos en que la economía pareciera haber dejado de caer. El problema real es que no admite que la tasa de actividad es muy inferior a la de un año antes." La discusión entre los economistas pasa por establecer si la caída en la actividad continúa o halló un piso, más allá de la incidencia de la gripe A, un debate que las autoridades del Indec probablemente den dentro de unos meses, si continúan en sus cargos...

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