Demolieron la histórica esquina de General Paz y Moreno: enojo de vecinos por la falta de protección del patrimonio arquitectónico

Cuando los olavarrienses pasaron por la esquina descubrieron que la edificación no estaba más: y se quejaron. A esta Redacción llegaron mails antes y después de que la tiraran abajo. Se abre un debate donde hay críticas a la política de preservación arquitectónica, y donde en muchos casos los herederos de propiedades no tienen más remedio que venderlas. Reclaman mayor rol del Estado municipal.
De repente, la tradicional esquina de Moreno y General Paz no estaba más. Los vecinos venían viendo los trabajos en la obra, algunos pensaron que estaban refaccionando el lugar y recién cayeron en la cuenta cuando vieron que no había nada más en el terreno.

Los lectores de Diario infoeme no se quedaron callados. Antes de la demolición, llegó una carta, que fue publicada. Luego, mostrando estupor, llegó la segunda. Ambas tienen un punto en común: le exigen al Estado municipal que empiece a presevar el patrimonio arquitectónico, porque la ecuación inmobiliaria, por las suyas, lleva indefectiblemente a la destrucción de todas las casas con historia.

El debate alrededor de las propiedades que deben preservarse en la Ciudad ya quedó instalado con la caída de lo que, consultados los historiadores cercanos a esta Redacción, fue una casa familiar, antes una casa martillera. Se mencionan dos apellidos: Castagno en el primer caso, y Domínguez en el segundo. La casa es de principios del siglo XX.

El problema de la preservación arquitectónica en una ciudad como Olavarría, muy joven, choca con diversos problemas si el Estado se desentiende la cuestión. Porque suele ser de relativa facilidad la declaración de ``interés arquitectónico´´ pero no es tan sencillo declarar ``patrimonio histórico´´ a lugares que han tenido usos privados, o no han sido sede de hechos resonantes, dada la corta historia local.

Además, el mantenimiento de viejos edificios es todo un tema. ``Cuando una casa se va haciendo vieja y aparecen muchos herederos, para cada uno es inviable mantenerla. Y si llega a pasar que se rompe un techo, lo cual es frecuente, para la familia es una hipoteca, porque el interior se empieza a deteriorar muy rápidamente: por eso las venden´´, explicaron los que conocen el tema.

Como sea, ya hay unos cuantos olavarrienses inquietos por la cuestión. La demolición desató un debate que, tal como se lee en las cartas de lectores llegadas a esta Redacción, es más que interesante. Y puede ser la oportunidad para pensar una nueva política de preservación arquitectónica en la Ciudad.

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