"El CAM democratizará el acceso a la carrera judicial"

Una mirada optimista del presidente de la Federación Argentina de la Magistratura. Fleming destacó el valor de que puedan aspirar a los cargos vacantes quienes consideren que cuentan con méritos suficientes.
En varias ocasiones (incluso en foros nacionales), con decisión, el presidente de la Federación Argentina de la Magistratura (FAM), Abel Fleming, se manifestó a favor de la conformación equilibrada del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) en Tucumán. Por eso, no sorprende que ahora haya recibido con satisfacción lo hecho hasta el momento por este. "Es una gran alegría que se hayan podido superar las dificultades que existían. Estamos al tanto de la actuación del CAM, que ha superado las expectativas de celeridad que tenían los tucumanos y nosotros. Con toda responsabilidad y dedicación se abocaron a dictar el reglamento y sus parámetros de actuación. Esto abre la expectativa de que la normalización de la Justicia pueda lograrse antes de lo que mucha gente calculaba", vaticinó.

Desde Salta, donde reside, Fleming explicó a LA GACETA por qué considera que los consejos de la magistratura y los jurados de enjuiciamiento constituyen herramientas que consolidan la independencia judicial. "Si la selección y la destitución de los jueces se concretan mediante criterios objetivos, a partir de tribunales formados por distintos estamentos, equilibrados en su composición, se selecciona a los mejores y sólo se destituye a quienes deshonran la función. Además, se evita que se utilice el juzgamiento y remoción como un arma de extorsión política", afirmó.

-Con la sola excepción de Jujuy, con el CAM tucumano, ya todas las provincias cuentan con consejos de la magistratura.

-Siempre los consejos suponen un avance, más allá de las dificultades que presenten en su actuación, o la falta de equilibrio o el predominio político que pudiera afectarlos. La gran función que cumplen es permitir la postulación abierta de candidatos; es decir, democratizan el acceso a la judicatura, a la vez que objetivizan el procedimiento de selección, que antes era absolutamente discrecional y político.

-¿Esto implica que siempre es preferible contar con consejos?

-Sí. Aun con procedimientos defectuosos y con consejos desequilibrados en su conformación, la selección gana en transparencia, aun para la crítica. Siempre quedará la posibilidad de efectuar una impugnación (en un concurso concreto), lo que es un gran avance. Esto no resultaba posible cuando el procedimiento era secreto y oculto, cuando no sabíamos de qué manera el gobernador o el Presidente tomaban la decisión de mandar el pliego de un candidato. Por ende, aun el más criticable de los modelos (de consejo) permite la postulación libre, y quien tiene vocación por la judicatura y considera que cuenta con méritos puede presentarse. Luego, dispondrá de la posibilidad de cuestionar el procedimiento si no fuera objetivo y transparente. Esto es un motor para la mejora de las instituciones, que no avanzan por los aplausos, sino que se perfeccionan a partir de la visión crítica y de los aportes de todos.

-¿El avance que suponen los consejos no es total si los jurados de enjuiciamiento (la otra cara de la moneda) no son iguales de equilibrados en su integración?

-Así es. No termina de completarse el esquema de ponderación objetiva cuando la selección corre por cuenta de órganos equilibrados, con procedimientos objetivos y transparentes (concursos), y la destitución de los jueces sigue siendo gobernada por criterios políticos y, en muchos casos, partidarios. Es llamativo: a veces los poderes políticos están más dispuestos a ceder en la conformación equilibrada de los consejos, para la selección de magistrados, y no tan dispuestos a ceder la mayoría o el predominio en los órganos de destitución cuando debiera reinar el mismo equilibrio y objetividad en ambos.

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