"Democracia es saber escuchar a la oposición"

Por Oliver Galak

MAR DEL PLATA- Apenas pasó unas horas por Mar del Plata, pero le alcanzaron para seducir a los asistentes al Coloquio de IDEA con sus reclamos de mayor integración regional, "porque separados no nos van a escuchar".

Antes de volver a Chile -donde debía preparar su participación en la próxima cumbre de cambio climático en Polonia-, Lagos habló con LA NACION sobre las posibles consecuencias de la crisis internacional en la región y advirtió que cuando la popularidad de un mandatario baja es señal de que debe "escuchar a la sociedad civil".

-¿Cómo definiría el clima entre los empresarios argentinos?

-Es un clima similar al que tenemos en Chile. Es un clima de una expectativa inquieta ante el mundo que estamos viviendo. Es un mundo nuevo. Antes nos decían que las crisis partían de nosotros y ahora parten de los otros; entonces es una pequeña diferencia, ¿verdad? Y tampoco sabemos cómo va a seguir desenvolviéndose la crisis. Lo que sí sabemos es que nos va a afectar la restricción crediticia. Y no sabemos cuánto tiempo va a durar.

-¿La Argentina está más expuesta que otros países de América latina, como por ejemplo Chile?

-Son situaciones distintas, Chile tiene una cierta cantidad de reservas acumuladas? Pero no sabemos la magnitud del tsunami. Cuando comenzó esto, los países nuestros pensaron que aquí no nos llegaba la ola; hubo algunos mandatarios que dijeron: "Estamos muy bien preparados". Y no terminaron de decir aquello y empezó a sentirse el tsunami y las bolsas a subir y bajar. Creo que hoy lo que vamos a tener es una contracción crediticia enorme, no obstante lo que ha ocurrido ayer, de la baja de tasas de interés, las medidas que está anunciando la Unión Europea? Pero las magnitudes involucradas son de tal envergadura que no hay capacidad real para poner esto en movimiento?

-Muchos empresarios elogiaron su tono, su moderación y su búsqueda de diálogo. ¿Cree que a la Argentina la ayudaría tener un poco más de esas características?

-En general todos los países tienen que buscar un cierto diálogo y consenso sobre temas básicos. La ciudadanía entiende que hay una disputa política, que es normal en democracia, pero también le gusta ver que hay ciertos consensos, políticas de Estado, que concitan la convergencia de voluntades de una sociedad.

- ¿Le parece que esta búsqueda de consensos es necesaria también en el tema de la reforma del sistema previsional?

-Bueno, ése es un tema puntual. Pero me refiero más bien a estrategias de largo plazo. Hay ciertas metas estratégicas de largo plazo que los países deben tener porque eso permite acotar las diferencias.

-¿Cuál podría ser un sistema previsional ideal para una sociedad como la nuestra? ¿Totalmente estatal, mixto, puramente privado?

-En Chile vimos que el sistema de capitalización individual por sí solo no nos resolvía el problema y hubo que establecer el pilar solidario en la reforma que acaba de hacer la presidenta Bachelet [Michelle]. Cerca de la mitad iba a tener ingresos ahorrados que no le permitían llegar a un nivel jubilatorio equivalente a la jubilación mínima. Y si el Estado iba a tener que poner la diferencia, mejor sinceremos y veamos cómo hacemos el sistema de pensiones solidarias. Tiene que haber un pilar solidario.

-En un contexto de crisis e incertidumbre mundial, ¿qué deberían hacer los países emergentes para atraer inversiones o, al menos, para mantener las inversiones que ya tienen?

-Lo que decía el profesor Reich (Robert, ex secretario de Trabajo de Bill Clinton y expositor en IDEA), es decir, transparencia, Estado de Derecho, y lo que en inglés se denomina accountability, es decir, cuál es el tipo de responsabilización que hay. Creo que esos tres elementos son muy cruciales en el sistema democrático. Y eso es lo que percibe no sólo el inversionista extranjero, sino también el local. Cierta previsibilidad, como planteó el presidente de la Corte (Ricardo Lorenzetti, también expositor).

-En el último tiempo la imagen social de la Presidenta ha caído mucho. Entró, con niveles de popularidad casi tan altos como los que tenía usted cuando se retiró y ahora están muy bajos. ¿Qué le parece que debería hacer la Presidenta para recuperar su imagen pública?

-Creo que estos temas son relativos. Cardoso [Fernando Henrique, ex presidente de Brasil] una vez me dijo: "Hay que aprender que los hitos de popularidad llegan y se van". Pero creo que son indicadores para escuchar y a lo mejor tener que hacer algún tipo de ajuste a nivel gubernativo. En ese sentido, creo que las encuestas son útiles. Ahora, también creo que los presidentes a veces deben adoptar medidas impopulares que usted sabe que le van a bajar su imagen. Recuerdo un consejo de gabinete con el ex presidente Frei [Eduardo] en Chile, cuando dijo que había que cerrar las minas de carbón. ¡Wow! Tantos cesantes, y esto y lo otro? Y él dijo: "Lo voy a explicar en cadena nacional". Sabía lo que eso implicaba. Todos sabíamos que eso era muy poco popular, pero él también llegó a la conclusión de que había que seguir ese paso. Alguien me dijo el otro día: "No estoy para seguir las encuestas, estoy para cambiarlas".

-Cuando usted dice que los presidentes deben escuchar, ¿se refiere también a la oposición?

-Bueno, sin duda hay que saber escuchar a la oposición, a la sociedad civil? En eso, en definitiva, consiste la democracia. Y no sólo la oposición. En Chile alguien le diría que también hay que escuchar a la coalición del gobierno y "también a los descolgados" [aliados que toman distancia].

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