Democracia y Métodos

A 24 horas de los festejos por los 25 años de la recuperación de la convivencia democrática en Argentina, el Gobierno de Chubut eligió trasladar la intolerancia como método hacia el futuro. Un ejemplo pésimo, ahora que viene el futuro.
“Obviamente está escrito por periodistas radicales” el texto de la habitual columna de los lunes del diario El Chubut, dijo el Gobernador Das Neves, luego de que el canal oficial (que pagan todos los chubutenses, peronistas, radicales, comunistas, independientes) le diera el pie para dejar el discurso oficial y comenzar el ataque al popular matutino.

Es curioso como los dirigentes se autoreferencian en la intolerancia, tal como lo hizo Das Neves, quien dejó patente que hay dos cosas que no le gustan: los periodistas que escriben sin consultarlo y los “radicales”.

La historia de la intolerancia en Argentina tiene color y sabor. El color es rojo sangre y con esa tintura el Estado pintó diversas épocas del país, masacrando a “peronistas”, “comunistas”, “radicales” y también, como no, “periodistas”.

Das Neves se precia de cultivar el “trasvasamiento generacional”, una de las tantas frases huecas del General Juan Domingo Perón, que por algo fue militar y no filósofo.

Lo que no tiene en cuenta el Gobernador, para mala suerte de sus gobernados, es que a esos jóvenes él les está transfiriendo defectos gravísimos del pasado, por ejemplo inculcarles el desprecio a los que piensan diferente o constituyen minorías.

Debería tener cuidado con esas herencias, porque posiblemente construya el futuro, pero ese tiempo no será nuevo, ni mejor que el actual o los pasados.

El diario El Chubut describió, casi en tono de miscelánea, pasajes de la interna gubernamental y ese simplísimo artículo despertó la ira del Gobernador y el Gobierno.

“Resentido”, “miserable”, fueron los calificativos que usó el Gobernador para describir a el o los autores de esa tradicional columna de los lunes, en el diario de mayor tirada y venta de la Provincia.

A continuación, destacó que hay en Chubut “el derecho de escribir” y también el de “disentir”. Un ratito antes, había dejado en claro que esos dos derechos no se ejercen a título gratuito y que los que lo hagan deberán tener el lomo duro, porque no faltarán las presiones.

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