Una democracia de 25 años con una gran deuda social

Dirigentes de distinta extracción política e ideológica coincidieron en que la pobreza y la marginalidad no permiten la plena vigencia de los derechos conseguidos por los argentinos en las urnas.

Mañana se cumplirán 25 años desde que la llegada de Raúl Alfonsín a la Presidencia de la Nación inauguró una nueva etapa, en la que las urnas le devolvieron a los argentinos la plena vigencia de sus libertades individuales y colectivas.

Sin embargo, esta democracia joven, para muchos todavía adolescente, aún no logró saldar la más dolorosa de las deudas: la social, que tiene como "acreedores" a miles de personas sumidas en la pobreza, la marginalidad y la exclusión.

En eso coincidieron varios dirigentes políticos, de distinta extracción partidaria e ideológica, a quienes EL SIGLO brindó este espacio para que reflexionen sobre tan especial conmemoración.

La prioridad del trabajo

El titular del bloque oficialista en la Legislatura, Roque Alvarez (PJ), opinó que "la prioridad número uno para la democracia hoy debe ser la generación de trabajo genuino, que garantice un desarrollo sustentable, en el que el Estado deje de ser el receptor de la mano de obra desocupada, sino que se convierta en el gestor para la creación de nuevos empleos en el sector privado". En este sentido, el parlamentario admitió que "las grandes deudas sociales y las marginaciones son producto de la falta de trabajo, que durante años fue fomentado por el Estado, que fue considerado como el único empleador".

Sin embargo, Alvarez resaltó que "en este tiempo de democracia, pero fundamentalmente en el último lustro, en Tucumán el Estado comenzó a saldar esa deuda con obras en educación, salud y viviendas para miles de ciudadanos, que significaron grandes inversiones en capital, pero principalmente, miles de fuentes de empleo".

En el mismo sentido, recordó que "Alfonsín cuando ganó las elecciones en el 83, basó su campaña recordándonos el preámbulo de la Constitución Nacional, bregando por garantizar el bienestar general, promover la justicia y otros valores intrínsecos. Nadie puede decir que en Tucumán no estamos cumpliendo con esas premisas, cuando se logró bajar la tasa de desempleo a niveles históricos y después de 100 años pudimos ver la construcción de más de 100 escuelas", subrayó.

"La gran deuda social"

Por su parte, el legislador por Fuerza Republicana, José Luis Bussi, consideró que "la gran deuda de esta democracia es la deuda social, puesto que hoy tenemos muchos más pobres que hace 25 años atrás. El nivel de pobreza está en 33 por ciento, con tendencia a incrementarse, cuando hace 25 años el porcentaje era del 18 por ciento y hoy nuestros chicos están cada vez peor educados y con menores perspectivas", precisó.

Además, el dirigente de derecha aseveró que "en estos 25 años no hemos detenido la decadencia Argentina, que se remonta a más de 60 años de nuestra historia, porque somos mucho más insignificantes como país que hace 25, 30 o 40 años. Decadencia es sinónimo de retraso y su causa es el advenimiento del peronismo al poder, que no deja de hacernos caer en lo social, lo político, lo económico, lo educativa y lo social, en la gravitación como nación entre los países del mundo", disparó.

"Cuentas pendientes"

El concejal capitalino José Luis Avignone, sostuvo que "esta joven democracia argentina tiene muchas cuentas pendientes, pero ninguna tan grave como la deuda social". Además, opinó que "una cosa es el discurso del oficialismo, que pinta una realidad inexistente, y otra diferente es tratar en serio que los sectores desprotegidos tengan un cierto grado de bienestar. Mientras sigan vigentes el clientelismo y dadivas de los planes sociales, que sólo sirven para tener como rehenes a las personas, no vamos a mejorar como sociedad democrática. La política debe volver a ser una concesión ética de la vida", sentenció.

Por otro lado, el radical dijo que "los roles de los cuerpos legislativos deben cambiar, para que no sigan siendo una secretaría de los poderes ejecutivos, porque la falta de consensos, la hegemonía y los criterios unitarios nos están llevando a la desunión entre los argentinos".

Sin embargo, Avignone también rescató aspectos positivos de los 25 años ininterrumpidos de democracia en el país. ""Con esta democracia formal, de la cual todavía tenemos mucho que aprender, ganamos en derechos humanos, en libertad, en el bienestar de una parte de la sociedad y, lo más importante, ganamos en el convencimiento de que el único y mejor sistema, aunque siempre perfectible, es el democrático, más allá de las crisis que hemos tenido", resumió

"Graves falencias"

Según el titular del Partido Socialista en Tucumán, Rodolfo Succar, "esta joven democracia de transición tiene deudas, pero sin duda la más importante está dada por una falta de calidad institucional y la falta de una auténtica distribución de las riquezas. En lo institucional detectamos graves falencias en la falta de independencia y protagonismo de los poderes del Estado, algo que se vuelve más notorio y torpe en el caso particular de Tucumán, donde más de gobernantes pareciera que tenemos caciques", afirmó.

Succar aseveró que "la baja calidad institucional hace que quienes menos recursos tienen sean también quienes tienen menos justicia y la mala distribución de riquezas entre las personas y regiones del país es la responsable de la enorme deuda social que tenemos con miles de argentinos excluidos y pobres, sin educación, salud vivienda y trabajo dignos.

"Un régimen político"

A su turno, el referente del Partido Obrero, Daniel Blanco, sostuvo que "la democracia es un régimen político, no un modo de vida colectivo, porque en su carácter de tal no ha aportado nada a la construcción democrática o al mejoramiento social. Este régimen sí ha servido para retener la legislación dictada por las dictaduras; para conservar su aparato judicial, represivo y administrativo; para convalidar sus tratados internacionales; para acentuar la tasa de explotación de la clase obrera y la pobreza; y, ahora, para que lleguen el paco, la efedrina y el narcotráfico".

Finalmente, el dirigente de izquierda advirtió que "en esencia, el régimen democrático no vino para hacer tabla rasa con el pasado de opresión e injusticia sino para proceder a su rescate".

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