Demarcarán zona de ribera en Valle Grande

Profesionales e inspectores municipales comenzarán esta semana a trabajar en la zona para exigir a los prestadores turísticos que respeten la línea de ribera definida por Irrigación. Con esto se busca evitar que se repita el desastre ocurrido el 17 de este mes a causa de las construcciones a la orilla del río.
Un equipo de profesionales e inspectores municipales comenzará a trabajar esta semana en la zona de Valle Grande para comenzar a exigir a los prestadores turísticos del lugar que se respete la línea de ribera definida por la Subdelegación de Aguas del Río Atuel, dependiente del Departamento General de Irrigación.

Esta medida se toma en función de que no respetó esta medida, lo que llevó a que se hicieran construcciones hasta la orilla del río, inclusive en zonas inundables. Entonces al desbordarse el Atuel, sus aguas arrasaron con algunas construcciones que afortunadamente estaban libres de ocupantes, ya que el fenómeno se produjo fuera de temporada alta.

Hay que tener en cuenta que el módulo del Atuel es de 45 metros cúbicos por segundo, pero en pleno periodo agrícola ese cauce transporta entre 60 y 70 metros cúbicos, y en ocasiones hasta 90. Esto sin tener en cuenta lo ocurrido el pasado 17 de diciembre, cuando a la dotación de riego se le sumó el aporte de agua proveniente de las intensas lluvias registradas en una extensa área de influencia, que convergieron hacia el río a través de una serie de arroyos secos diseminados a lo largo del tramo comprendido entre Rincón del Atuel y el dique compensador Valle Grande, lo que trajo aparejado un fenómeno incontrolable y que ocasionó numerosas pérdidas y un sinnúmero de inconvenientes.

Frente a la experiencia vivida no cabe menos que esperar que los prestadores turísticos saquen sus propias conclusiones de lo ocurrido y hagan las correcciones necesarias en resguardo de su propio patrimonio pero, especialmente, de aquellos que escogen ese encantador lugar para vacacionar. Sobre todo aquellos que construyeron en sitios de alto riesgo, como por ejemplo, sobre los cauces de arroyos secos, sitios que fueron rellenados sin medir las consecuencias que ello traería aparejado.

Ordenanza

También sería importante que de una buena vez comience a aplicarse la ordenanza municipal que prohíbe la circulación de grandes ómnibus por la estrecha ruta 173 en el tramo del Valle por el riesgo que ello significa. La norma de referencia es más que clara e impone que sólo pueden hacerlo vehículos de dos ejes, pero atendiendo el pedido de los prestadores turísticos no se aplicó en razón de que esgrimen que les traería un perjuicio económico movilizar a las delegaciones en Traffic, y porque, además, no hay un número suficiente de estos utilitarios. Lo lamentable es que pasa el tiempo y nadie busca una solución al problema, o tal vez estén esperando que ocurra una tragedia para reaccionar.

Frente a la experiencia hay que sacar conclusiones y tomar las medidas que sean necesarias por dolorosas o inconvenientes que resulten para algunos, pero se debe tener en cuenta que debe primar el bien común sobre los personales o sectoriales.

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