Lo que el delito se llevó

En lo que va de 2009, a los tresarroyenses les robaron 576.785 pesos en efectivo, además de cientos de electrodomésticos que hoy circulan en un mercado negro. Así fue reconocido por Omar Garrido, jefe operativo de la policía local. Historias de víctimas a las que un botín les cambió la vida
Con el aumento de hechos delictivos en las últimas semanas, 2009 se ha convertido en uno de los años más golpeados por la inseguridad. Ahora bien, ¿cuál es el costo en plata de tantos ilícitos para los tresarroyenses? Partiendo de la base que sólo se podía elaborar un informe parcial porque se contaba con los datos del archivo del diario, LA VOZ DEL PUEBLO hizo un trabajo para tener cierta dimensión del costo económico de la inseguridad.

Así se llegó a que en dinero en efectivo en estos casi ocho meses que van del año se sustrajeron 576.785 pesos. Mientras que a eso hay que sumarle 41 celulares, 15 televisores, 11 notebooks, por nombrar los objetos más representativos, agregando joyas, ropa y otras pertenencias muy difíciles de valuar, pero que sin dudas fortalecen un mercado negro generado por el delito, reconocido en este informe por el jefe de la Policía Municipal; Omar Garrido. Cabe volver a aclarar, son datos que surgen de lo publicado, con lo que no es exagerado decir que puede representar apenas el 60% de lo realmente robado.

Verano caliente

La inseguridad empezó el año a pleno y sonando fuerte en Claromecó. A robos menores en los cuatro primeros días de 2009, el lunes 5 mientras los turistas disfrutaban de la playa, les entraron en la casa ubicada en avenida 15 entre 30 y 32, y les sustrajeron 9000 pesos, dos celulares, una Play Station y una cámara de fotos. Pero la noticia más fuerte se produjo en un quiosco de Tacuarí 899, en Tres Arroyos: un delincuente armado con un revólver le apuntó a la panza de la quiosquera embarazada y le sacó 500 pesos.

La crónica policial volvió a sacudirse el sábado 10, cuando un delincuente ingresó a la casa de la familia Bilbao del Barrio Residencial y se llevó los 20.000 pesos destinados a pagar un crédito y las cargas sociales del personal de las panaderías y confiterías Mio Figlio y Le Ble D’or. El viernes 16, en tanto, otra vez el delito pegó en Claromecó: ladrones entrararon en la casa de Martín Caletti, sobre la avenida 26, y se robaron dos notebooks, máquinas digitales y efectivo. Los damnificados estimaron las pérdidas en 10.000 pesos.

A Miguel Monrroy, el sábado 24, le sustrajeron 5000 pesos de su casa en Almafuerte 646, con la particularidad de que él o los ladrones lograron desconectarle la alarma para hacerlo.

En febrero, el primer hecho grave se produjo en San Francisco de Bellocq, el miércoles 4: dos encapuchados y armados interceptaron a un camionero y le robaron 10.000 pesos. Indignación causó lo sucedido el viernes 6, cuando a las 23.30 un delincuente ingresó a la rotisería ubicada en Pringles y Alberdi, y se llevó más de 1000 pesos tras apuntarle con un revólver a la hija de 4 años de la propietaria del local.

Mientras que el martes 10, Claromecó volvió a la primera plana. Por la noche dos delincuentes ingresaron al céntrico local de Havanna, violentaron la caja fuerte y se alzaron con 28.000 pesos.

Inseguridad rural

En Orense, el domingo 22, ingresaron al campo de Federico Wosniczk, y se llevaron nada menos que 50.000 pesos. Jorge Orsilli, otro productor agropecuario, y con campo cerca de la laguna de Gil, el 10 de marzo le robaron un tractor, un carro y otros elementos. Nueve días después el apicultor Marcelo Ledesma denunció la sustracción de 30 colmenas valuadas en 12.000 pesos.

Abril fue el mes del robo más significativo: el día 13 y tras desconectar la alarma del negocio ubicado en la avenida Moreno, se llevaron de la firma Uzcudún 130.000 pesos. Ese día, Raúl Suárez, de Colegiales, denunció que le robaron 2700 dólares.

Unos días antes, a dos integrantes de la Comisión Amigos del Hospital Pirovano les robaron 9586 de la recaudación de la Tarjeta Solidaria.

Mayo también empezó con todo: a José Antonio González, vecino del Barrio Residencial, le robaron 16.000 pesos. Fueron dos delincuentes que usaron un arma de juguete. Peor fue la suerte que sufrieron dos octogenarias que viven en Brandsen al 900: fueron maniatadas y golpeadas con saña para sacarles apenas 100 pesos.

El martes 12 rompieron la vidriera de Merlino y se llevaron cámaras digitales y filmadoras por un valor cercano a los 20.000 pesos.

En junio la noticia volvió desde la zona rural. En un campo de Oscar Pedone, ubicado en el kilómetro 110,5 de la ruta 228, le robaron insecticidas, herbicidas y baterías de tractor, todo valuado en 15.400 dólares.

Comercios de riesgo

En julio se desató una fuerte de ola de robo a comercios. La carnicería Juan-Mar, de Belgrano al 700; Mercadito Menna, en 9 de Julio y Güemes; el polirrubros de la familia Arias, en Vélez Sarsfield al 800, el local de alquiler de DVD’s de Falucho y 1810; la estación de servicio de Agro Gilardoni, en avenida del Trabajador 696; el quiosco de Rivadavia y Castelli; La Pañalera; el ciber Era Digital, y siguen las firmas...

Semejante seguidilla hizo que el fiscal Gabriel Lopazzo dijera públicamente que hay bandas de ladrones operando en Tres Arroyos. Dos días después de esos dichos, a Mónica Flamenco le saquearon su polirrubros ubicado en Córdoba 1026, llevándole mercadería valuada en 4000 pesos (ver página 14).

En agosto la escalada siguió. Asaltaron en Carnicería Macías; a Hugo García, vecino de la calle Olavarría 560, le entraron a la casa y le robaron 1500 dólares que tenía para realizarse una intervención médica. El martes 4, en un robo frustrado a un polirrubro de la calle Domingo Vásquez, se produjo la muerte de un policía y de un delincuente. Y por la noche asaltaron la estación de servicio Genovesi, ubicada en la ruta 3.

Pero la inseguridad iba a seguir sorprendiendo y llegó el asalto a la sucursal de Supermercados Planeta, un sábado a las 20.30 y a sólo 100 metros de la Jefatura Departamental. Mientras que el jueves 13, poco después de las 9, robaron en Mayer Automotores. A punta de pistola se llevaron 8000 pesos. En tanto, en un campo de Cuartel IV, propiedad de Fermín Echarri, sustrajeron 15 toneladas de trigo.

La pesada crónica es apenas una síntesis de la ola de inseguridad que está golpeando como nunca a Tres Arroyos. Y las cifras y los objetos descriptos en los primeros párrafos son sólo una parte de lo que el delito se llevó.

Claromecó: los dueños de Havanna decidieron quedarse

"No vamos a andar aflojando ahora; desde el año 72 que venimos", dijo el socio propietario de la firma que fabrica y vende los helados Claromecó y los alfajores Havanna, Ricardo Rodríguez.

Con buena entonación y un optimismo puesto en lo que pueda deparar el futuro comercial del tradicional comercio, dijo a La Voz del Pueblo que el robo sufrido en pleno verano de la última temporada "fue un golpe muy fuerte, duro; pero no es para voltearnos. Así que vamos a seguir".

El empresario, consultado por este diario, comentó que pasó por la localidad -en estos días- con el objetivo de "ver qué reformas se pueden hacer". Rodríguez consideró que "el tema pasa también por ahí. Aggiornarse un poco".

El entrevistado y su cuñando son los propietarios del negocio que fue violentado por un número no determinado de delincuentes que pudo ingresar al local de calle 7, entre 26 y 28, establecido como punto neurálgico del centro comercial claromequense. En esa ocasión los delincuentes lograron hacerse con un botín cuantioso. El entrevistado confió que se trató de una cifra que orilló los 28 mil pesos, compuesta por dos facturas a pagar de Havanna "envueltas en un paquetito", y "500 pesos de la caja diaria".

En cuanto a las labores que se piensan llevar a cabo en el inmueble, anticipó que "como lo hacemos casi todo nosotros, le vamos a meter mucha mano de obra para ver si logramos cambiar un poco la fisonomía del local".

Rodríguez especificó que se busca "modernizarlo", que también recibió una ayuda de la firma Havanna, tras el robo sufrido.

Seguridad privada

Además, Rodríguez dio a conocer que está evaluando junto a su cuñado la posibilidad de poder contar con un servicio de seguridad privada para el comercio. Es más, dijo que tiene la intención de "hablar con algunos otros empresarios que se encuentran en el mismo sector", con la firme intención de resguardar los intereses, "sobre todo de noche", deslizó.

"Acá no hay cajeros nocturnos, antes estaba el Banco Comercial, donde está Pizza 3, y teníamos un buzón donde metíamos la plata; ahora hay que viajar a Tres Arroyos para hacer un depósito nocturno", comentó con el ánimo de ilustrar los inconvenientes e incomodidades con las que cuentan los comerciantes que invierten en la temporada de verano en Claromecó, localidad que todavía lucha por tener una sucursal permanente del Banco Provincia, y no un servicio discontinuo durante gran parte del año, reforzado con atención diaria sólo en el verano.

La preocupación más acentuada de Rodríguez está focalizada, según expresó, en los fines de semana. Subrayó que "se junta mucha plata, y en los primeros días de la semana es cuando se juntan los pagos de Havanna".

Cuidarnos más

El empresario confió a este diario cómo fue el ardid implementado por los delincuentes para llevar a cabo el conocido robo. "A mi cuñado esa noche lo siguieron en una moto tres personas. Por los comentarios que se han recibido por medio de vecinos; hubo una moto parada con tres personas en la vereda de enfrente de donde vive él y esperaron a que apagara la luz de la casa y se acostara. Ahí empezaron el laburito. Desde un comercio se vio a una moto con tres personas, y después vieron la misma moto (tipo scooter de 110 cc. de cilindrada) con una sola persona, es decir que dos hicieron todo el trabajo", concluyó.

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