Los delirios de un gobernador ausente

Jaque prefirió hacer trámites menores fuera de provincia en medio de la crucial guerra legislativa del endeudamiento. Y dejó el poder en manos de "gerentes" oficialistas y opositores. La crisis de la oposición y el día que Cazabán enfrentó a todos.
Quizás el peor síntoma que deja un 2009 que empieza a irse es cierto vacío de poder en Mendoza. La sensación de ausencia institucional que dejó el gobernador Celso Jaque en una semana crucial para su gestión ha sido cubierta a medias por intendentes con proyectos (precisamente) de poder, por un vicepresidente que pareciera ahora querer manejar aspectos centrales de la provincia a la distancia y en medio de enormes problemas internos; y por un "supersecretario" (pero secretario al fin) como Alejandro Cazabán, que controla todos los temas importantes, como si la ciudadanía lo hubiera votado a él como gobernador.

Hasta un puñado de funcionarios de Hacienda municipales, o simples asesores técnicos sin cargo en la actualidad, tuvieron un protagonismo político impensado en el fragor de la pelea por el endeudamiento.

¿Y todo por qué? Sencillamente debido a que Jaque no estuvo en la pelea. Se borró. No participó en un asunto central que parece comprometer –ni más ni menos- que los salarios de los empleados estatales y los servicios del Estado en general.

En las redacciones de los diarios costaba entender las gacetillas de prensa oficiales y las fotos que mostraban este martes en la noche a Jaque con el gobernador sanjuanino José Luis Gioja, discutiendo el problema del comercio con Brasil y las coyunturas de la próxima vendimia, mientras el PJ y la oposición amagaban con sacarse los ojos en los pasillos legislativos por el endeudamiento de 420 millones de pesos, que terminó en 380 millones. Cualquier otro gobernador no se habría movido de su sillón en instancias tan cruciales.

No daba en esas horas para dar un gesto de suficiencia semejante. Parecía más bien la postura de un gobernador que prefería mirar una realidad diferente a la de la gestión que él mismo conduce. O que había huido del mal momento de esa administración.

[Bermejo portada]

El miércoles volvió a ocurrir. Tampoco estaba el gobernador en su sillón del cuarto piso de la Casa de Gobierno cuando los senadores se encaminaban a un acuerdo atado con alfileres por el endeudamiento. En cambio, Jaque iba camino a Buenos Aires, para otra serie de gestiones misteriosas en la zona de la Casa Rosada. Dicen que lo vieron, por ejemplo, el jueves a la mañana, en el Congreso, en la jura de los nuevos senadores nacionales (en la foto, la jura del oficialista Adolfo Bermejo en el Senado Nacional).

Ninguno de los antecesores de Jaque mostró actitudes similares en momentos parecidos. Es que Jaque parece haber delegado el control de la provincia en especies de gerentes políticos, oficialistas y opositores. Mientras que el gobernador, como si viviera cierto delirio monárquico, pasea su investidura en actos protocolares o menores.

Poner la cara. ¿Qué hicieron los antecesores de Jaque en trances similares? Julio Cobos no vivió épocas de crisis y endeudamiento, pero supo de intendentes golpeando las puertas de su despacho en pedido de más recursos. A quienes atendió y, por supuesto, les entregó plata. Nunca estuvo ausente, digamos, aunque bien podría haber evitar algunos dispendios.

Pero si hay que buscar una contracara real de las actitudes de Jaque en la última semana, nadie mejor que Roberto Iglesias. Corría fines de julio de 2002 cuando la Legislatura le asestó al gobernador un impensado golpe: derogó en el Senado provincial los decretos por los cuales un año antes (a meses de la crisis de 2001) habían fijado el recorte salarial a los empleados estatales, en medio de un inédito plan de ajuste.

[Iglesias renuncia]

No tardó una hora Iglesias en convocar a una conferencia de prensa para devolver ese golpe con una advertencia mayor: "Si se sanciona la ley, tienen presentada mi renuncia", afirmó El Mula, dejando boquiabiertos incluso a sus ministros, quienes en la actualidad dicen que no estaban al tanto de cuan lejos pretendía llegar el mandatario en aquella conferencia. (Tapa del diario Los Andes, 25 de julio de 2002).

Bien o mal, Iglesias marcó su autoridad con esta amenaza. Se paró en el centro de la escena para imponerle reglas de juego a la oposición, que optó por constituir un comité de crisis para resolver el problema. Los recortes no fueron derogados, porque aún en un contexto de crisis mucho más grave que la actual, la autoridad del gobernador se hacía sentir. Tenía Iglesias el control de la provincia.

Un rumor no confirmado dice que Jaque volcó hacia adentro de su gobierno una amenaza parecida a la de Iglesias cuando el endeudamiento parecía venirse a pique. Pero si lo hizo, fue en voz baja, no asustó a nadie. Más allá de que esto sea verdad o no, la gran diferencia es que a Jaque nunca se lo vio como el piloto al frente de la tormenta, de la que quedó a salvo finalmente, por esas cosas del destino.

Su hermético e inexpresivo gobierno festejó en silencio y se limitó a dar sobre el final de la semana una señal del estado de la crisis: anunció que el pago de salarios de los estatales se realizará el lunes, gracias al "gran esfuerzo" que ha hecho la gestión en materia de ahorro.

La era Jaque combina así estos diagnósticos apocalípticos (¿realmente están tan mal las cosas que hay que agradecer el pago de los salarios estatales en tiempo y forma?) con una notoria ausencia del ejercicio del poder real. Un cóctel que no permite mirar el futuro inmediato con optimismo.

Mal de muchos. En el extremo opuesto a Jaque, se puede apreciar a un grupo de intendentes cada vez más influyentes (Alejandro Abraham del PJ, Alfredo Cornejo y Victor Fayad de la UCR, Omar Parisi del PD, entre otros), quienes salen a controlar las mayores discusiones políticas y que incluso en algunos momentos parecen dejar off side a los propios líderes de sus sectores políticos.

Estos intendentes demuestran que la crisis de liderazgos no es de Jaque solamente. El demócrata Omar de Marchi dijo tímidamente que no había que votar el endeudamiento de Jaque, pero Parisi, que conduce el municipio de Luján, hizo que el partido le diera la espalda en el debate legislativo.

[reunión De Marchi con Macri]

Se puede encontrar aquí un triste parecido de De Marchi con Jaque: el jueves, el demócrata compartía un encuentro PRO con Mauricio Macri en la jefatura del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Ver foto) al tiempo que, en Mendoza, los senadores de su partido no dudaban en ignorarlo y acompañar el endeudamiento jaquista. Lejos, evadiendo la complicada realidad local, estaba también el diputado ganso.

La tropa de Julio Cobos, en tanto, tuvo que dar una fuerte pelea hacia adentro para que con el endeudamiento no se cayera a pedazos el Frente Cívico, especialmente por la oposición que ejerce el intendente capitalino Víctor Fayad al armado del vicepresidente.

El Viti es un enemigo político declarado de Cobos y, al menos en la Capital, sus soldados son muchos menos que los del intendente. Se agrupan en ese flaco 30 por ciento de votos que consiguió el frente anti-Fayad (donde hasta la gente de Iglesias tiene cabida) en las elecciones internas de autoridades partidarias del domingo pasado. Cobos es minoría en la Capital y aunque en el endeudamiento consiguió dar una sensación de que su frente está unido bajo su liderazgo, es casi un hecho que deberá revalidar ese mando en enero, cuando los suyos vuelvan a discutir con Fayad la lista de candidatos a concejales para las elecciones capitalinas del 28 de marzo.

Cazabán y la rueda legislativa. El lunes, el proyecto de endeudamiento vuelve a Diputados y todo indica que la novela que desnudó el mal estado de la política en Mendoza regalará todavía algunos capítulos más.

Es que, según adelantó el jefe del bloque de diputados del PJ, Carlos Bianchinelli, el oficialismo buscaría insistir en la versión original del proyecto. En aquella controvertida sesión de Diputados, los legisladores votaron una deuda de 420 millones y hoy la recomendación del Ministerio de Hacienda es insistir con esa suma, porque dicen que menos plata no les va a servir.

El oficialismo señala que, entre gastos bancarios de la toma del crédito y aportes a los municipios (60 millones de pesos), el Poder Ejecutivo podría quedarse con sólo unos 300 millones de pesos, de los 380 millones aprobados por el Senado. Esa plata "no alcanza" y el PJ parece inclinarse por sostener el modelo original de deuda, al que le hará falta sólo una mayoría simple (25 de 48 votos) para ser ratificado por Diputados.

Pero esta decisión quedará confirmada recién en el trascurso del lunes, donde seguramente también se contemplará si la urgencia de caja del gobierno de Jaque admite darle otra vuelta a la rueda legislativa.

[Cazaban PORTADA]

Más allá de lo que ocurra con la ya cansadora disputa de la deuda, la semana legislativa será atractiva no sólo por ello: el miércoles, el polémico secretario Cazabán les pondrá el pecho a todos los legisladores para tratar de explicar la cuestionada política del juego en la provincia.

Comentan en el bloque oficialista que fue el propio secretario general de la Gobernación el que decidió pararse en el medio del recinto, cara a cara con todos (como buen gerente del poder delegado de Jaque), cuando tenía la opción de ir a una comisión y enfrentar a menos diputados.

Será la primera vez que Cazabán se somete a semejante nivel de exposición. Y lo hará para discutir un decreto polémico que estableció una serie de condiciones para el funcionamiento de los casinos, que fueron protestadas por otras casas de juego locales.

La ruleta mueve mucho dinero en la provincia (alrededor de un millón de pesos por día), pero otros componentes parecen animar en este caso la disputa: el decreto que firmó Cazabán a favor del casino del Sheraton fue entendido por algunos como una represalia contra el grupo Uno, que por supuesto tiene intereses en este rubro también.

Este miércoles ofrecerá así una buena ocasión para medir el estado de las relaciones entre el Gobierno y el grupo Uno, que cambiaron radicalmente durante la guerra por la ley de Medios.

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