El Deliberante en manos de la oposición ¿De dónde viene este dolor de cabeza?

El Intendente Francisco Gutiérrez viene protagonizando una película desde el día que pisó las cuestiones oficiales de la ciudad. No hace tanto tiempo, nuestro actual jefe comunal era un perfecto desconocido para la gran mayoría de los quilmeños.
Llegó a integrarse como uno más a la resistencia que provocaba el conflicto de Bellas Artes, en tiempos en que soplaban vientos filo-nazis, de hostigamiento y persecución al que no pensaba igual, bajo la cruda frase que decía al enemigo ni agua .

Repasando su historia anterior, por demás rica e interesante, encontramos relatos transcurridos en costados muy complicados de la realidad nacional; por momentos muy distintos a lo que suponen cuestiones de interés general y mucho menos a la administración ejecutiva del Estado.

Cuánto hay de admirable tozudez ideológica en Gutiérrez y cuánto hay de inexperiencia política, es una cuestión que la historia se ocupará de ir aclarando. Que estamos ante una administración con un potente contenido de miradas innegociables y ni siquiera matizables, salta a la vista.

Lo que viene ofreciendo la experiencia de su desempeño público hasta aquí, resulta inquietante en dos o tres direcciones. Podemos proponernos repasarlas.

TRES INQUIETUDES

¿Puede un líder, en este caso el Intendente Gutiérrez, llegar a la administración de una ciudad desvastada como Quilmes e imponer una mirada exclusiva como la que lo precedió, sin mostrar interés por despertar y cultivar adhesiones?. ¿Puede prevalecer sin un apoyo masivo y expreso por parte de la ciudadanía?. ¿Es posible gobernar un Distrito diverso como Quilmes, sólo con el apoyo volátil de los sectores que más necesitan de la ayuda del Estado?

Toda mirada ideológica definida, incluye metas y objetivos propios de esa manera de mirar. También necesita de hechos de gobierno que expliquen la orientación buscada; diariamente.

a.- Llegando al segundo año de mandato, Gutiérrez no ha hablado claramente con la ciudadanía de Quilmes en relación a sus verdaderos objetivos ideológicos. Prometió mucho durante la campaña electoral, pero los meses han transcurrido lo suficiente para mostrar que buena parte de eso, hoy es papel mojado.

Desde que llegó al gobierno, Gutiérrez parece haber olvidado todo, para pasar a actuar como inspirado en principios duros y contundentes, sobre los cuales sostiene intransigencias que cuestan comprender, porque tampoco muestra interés en explicar.

b.- Llegando al segundo año de mandato, Gutiérrez, al no explicar claramente sus objetivos políticos de fondo, aparece como un oportunista que sacó ventajas de distintos sectores con fuertes anclajes en el Distrito, sólo para llevar agua para su molino. Se aprovechó de la lucha de otros; para luego darles la espalda. Con tamaña sospecha de mezquindad sobre sus espaldas, le cuesta generar adhesiones claves.

c.- Llegando a su segundo año de mandato, Gutiérrez, al no explicar sus ideas políticas de fondo, se muestra como incapaz de construir consensos, sostener a su gabinete unido y activo, así como tropieza a la hora de mostrar capacidad de convivir políticamente con otros sectores. Lo cierto es que necesita imperiosamente la ayuda de sus dos aliados K, para conservar los nueve votos claves para retener, al menos, el poder de veto sobre las iniciativas que la oposición quiera aprobar desde el nuevo Deliberante. Con solo dos votos que pierda, queda a tiro de ser suspendido en el ejercicio del cargo y hasta destituido; así de delicada es el actual cuadro de situación.

Desde hace algunas semanas, como si se tratara de la cosecha de su propia siembra, se escucha a un Gutiérrez mucho más a la defensiva, acusando a los demás actores de la realidad local, con los adjetivos que otros han venido aplicando sobre buena parte de sus formas de moverse hasta aquí.

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