Delibera el XIX Congreso Argentino de Hematología

Para los pacientes que no hayan sido tratados previamente, en asociación con quimioterapia la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat) aprobó el uso de rituximab, un anticuerpo terapéutico que retrasa la progresión de la enfermedad.
En la jornada de apertura del XIX Congreso Argentino de Hematología -se desarrolla desde ayer en el hotel de Paso y Alem- el doctor Fernando Bezares, jefe del Servicio de Hetamología del Hospital "Teodoro Alvarez" de la Capital Federal se refirió a las novedades surgidas para el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica.

La LLC es un cáncer hematológico (de la sangre) que afecta los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco, causando su lento aumento en la médula ósea. Las células cancerosas se diseminan desde la médula hasta la sangre, afectando a los ganglios linfáticos y a otros órganos.

La linfocítica crónica, el tipo más común de leucemia que afecta a los adultos, representa entre el el 30% y el 40% de todas las formas de la enfermedad. Su incidencia global (número de nuevos casos al año) es de 3 cada 100 mil habitantes y su frecuencia es un 30% mayor en los hombres que en las mujeres. Se percibe como una enfermedad indolente -en el sentido de que su progresión es lenta- y afecta principalmente a personas mayores con un 70-80% de los pacientes diagnosticados después de los 55 años. La media de edad del diagnóstico es entre los 65 y los 70 años. Si bien la causa primaria que la provoca aún no se conoce, las investigaciones indican que entre los factores que contribuyen a su desarrollo se encuentran los genéticos, deterioro del sistema inmunológico y virus.

Tratándose de una enfermedad "silenciosa" a la que frecuentemente se la diagnostica por casualidad, aproximadamente el 40-60% de los pacientes que la sufren en el momento del diagnóstico son asintomáticos. Entre los que experimentan síntomas se presenta: aumento del tamaño de los ganglios -sin dolor- en el cuello, las axilas, el abdomen y la ingle; infecciones recurrentes; pérdida de peso; fiebre; sudoración nocturna; decaimiento, somnolencia y fatiga; sensación de saciedad (generalmente debido a un aumento del tamaño del bazo) y signos de hemorragia.

Dado que algunos pacientes no experimentan ningún síntoma, el diagnóstico a menudo es fortuito. Esto significa que aunque se pueden sentir bien, un análisis de sangre revela que tienen la enfermedad.

Anticuerpo terapéutico

En diálogo con este medio, el doctor Bezares sostuvo que "debido a que había poco conocimiento de la célula que estaba involucrada y de sus relaciones con el medio ambiente, durante muchos años la leucemia linfocítica crónica fue considerada como una enfermedad aburrida. Actualmente, los avances de la biología molecular y de la citogenética no sólo han permitido un mejor conocimiento sino también encontrar blancos, inclusive a nivel molecular, que permiten atacar de una manera muy específica a las células neoplásicas".

Agregó que "los anticuerpos monoclonales cumplen con esa expectativa; los medicamentos nuevos se diferencian de los que se utilizan en la quimioterapia en que tienen un blanco específico en la superficie de las células, se dirigen al mismo y, por diferentes mecanismos, producen su destrucción". Dijo luego que "se trata de una medicación que se suministra por vía endovenosa y que, combinada con otros tratamientos, si bien no cura, mejora la sobrevida del paciente".

Actualmente, teniendo en cuenta que la leucemia linfocítica crónica sigue siendo considerada como una enfermedad incurable, el objetivo es controlarla actuando sobre los síntomas para, de ese modo, prolongar la vida de los pacientes, retrasando su progresión.

En base a lo antedicho, el tratamiento puede incluir:

-) Quimioterapia: se usan medicamentos para interrumpir el crecimiento de las células cancerosas, ya sea mediante su destrucción o impidiendo su multiplicación.

-) Terapia con anticuerpos monoclonales: utiliza anticuerpos producidos en el laboratorio a partir de un tipo único de células del sistema inmunitario; estos anticuerpos pueden identificar sustancias en las células cancerosas o sustancias normales en el cuerpo que contribuyen al crecimiento de aquéllas. Los anticuerpos se unen a las sustancias y destruyen las células cancerosas, bloqueando su crecimiento o impidiendo que se diseminen.

-) Quimioterapia con trasplante de células madre: método para administrar quimioterapia de alta dosis y reemplazar las células generadoras de sangre que fueron destruidas por el tratamiento del cáncer.

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