D´Elía dará clases en un viejo hotel que le cedió el Gobierno

Tiene un piso en el antiguo hospedaje Marcone; capacitará a dirigentes políticos.
La nueva oficina de Luis D´Elía es casi igual a la de un funcionario: los cuadros con políticos conviven con las fotos de la familia, un televisor de 28 pulgadas siempre está prendido en un canal de noticias y un armario moderno rebosa de papeles. En el último estante, un pingüino de cerámica lleva un rosario en el cuello.

Hundido en su sillón negro, entre los retratos de Eva Duarte y Juan Perón, D´Elía se mueve ansioso por contar sus proyectos. Está a gusto en el reducto político que le cedió el Gobierno. El segundo piso de un edificio abandonado de cuatro plantas, con medio centenar de habitaciones, frente a la estación Once, en Pueyrredón 19. El viejo Hotel Marcone. Un patrimonio ferroviario de principios del siglo XX, que el piquetero empezó a reconstruir tras el conflicto agropecuario.

"Hablá con el dueño de tu diario. Decile a Mitre que venga a debatir de historia conmigo" (sic), desafía, cómodo y sonriente. Está entusiasmado porque volverá a ser profesor. La última semana puso en marcha allí un centro de estudios políticos. Repite que a partir de marzo "formará dirigentes".

Será un aporte a un proyecto ambicioso, que arma en silencio: la Central de Movimientos Populares (CMP). Una suerte de CGT piquetera y oficialista, que lanzará el 20 de diciembre en la cancha de Deportivo Español. El primer invitado será Néstor Kirchner. El hombre que respaldará la CMP. El hombre que tramitó la sede porteña de D´Elía.

Regalo de Néstor

En la época de oro del ferrocarril, el Hotel Marcone funcionaba como lugar de encuentro de pasajeros y turistas. Una construcción de lujo, con auditorio, salón de baile, confitería, pisos de madera y habitaciones clásicas. "¡Acá cantó Carlos Gardel en 1923!", se ufana hoy D´Elía con inflexión mística.

Pero pocos recuerdan que haya cantado Gardel. Los más memoriosos sólo certifican que ahí debutó, 60 años después, un bailantero al que llamaban Ricky Maravilla. La decadencia del tren fue la decadencia del hotel. Sucesivas concesiones fracasaron en plena privatización de los ferrocarriles, hasta que el edificio fue abandonado. Quedó en manos del Organismo Nacional de Administración de Bienes (Onabe), que durante un tiempo se lo cedió a la seccional de la Asociación de Personal de Dirección Ferroviaria.

Pero cuando Kirchner llegó al poder, D´Elía le pidió "un lugar en la Capital". El Presidente le prometió un piso del Marcone, que debía compartir con ex combatientes de Malvinas que proyectaban construir un museo. Al final, el museo languideció.

Hoy, en el primer piso funciona una sede de Proyecto Popular, el partido del propio director del Onabe, Fernando Suárez. Arriba se instaló D´Elía. "Nos juntamos varios grupos y conseguimos plata para restaurarlo. Será la sede de la CMP", asegura.

D´Elía pasa varias horas del día repartiendo tareas y secretarías. "Cuando se vaya LA NACION, discutiremos las finanzas", bromea para que todos se rían en el hall del hotel, donde conviven restos de la conserjería, cajas fuertes y operadoras telefónicas. Allí mismo funcionará su centro de formación política. La idea: "Recuperar el pensamiento crítico popular". La primera actividad será la presentación en el auditorio de una obra de teatro de Vicente Zito Lema, "La pasión del piquetero". También habrá cursos abiertos de historia argentina, latinoamericana y de los movimientos sociales, con D´Elía a la cabeza.

Pero será recién en 2009. Por ahora, el piquetero se levanta temprano, va a nadar varias veces por semana a un club cerca del hotel y después dedica el día a hacer política. A partir de marzo desempolvará sus dotes de profesor, en alguna habitación del viejo hotel.

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